Leones, con las uñas, pero a salvo

Néstor Vidrio (centro) no se conforma con lo alcanzado. (Foto: ARCHIVO.ELUNIVERSAL )
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Guadalajara.— No es lo que se esperaba. El equipo necesitaba el triunfo para dar un paso sólido rumbo a la permanencia. El empate 1-1 frente a Pachuca en el Jalisco, sabe a poco. Pero permite a los Leones Negros salvarse de caer el fondo de la tabla porcentual, cuando restan sólo tres partidos para definir quién perderá la categoría.
En el futuro inmediato de la Universidad de Guadalajara, la ecuación es simple: si suma cinco puntos más se salva del descenso, sin importar lo que haga Puebla.
Con la obligación a cuestas, la escuadra universitaria busca el arco contrario desde el silbatazo inicial. Sin embargo, las desconcentraciones son imperdonables. La UdeG paga caro por una. Ariel Nahuelpán controla, se da la vuelta, toca para Érick Gutiérrez y éste define, habilitado por Marcelo Alatorre. El 0-1 para el Pachuca al minuto 18.
Antes del gol, Rodolfo Vilchis cabecea al poste (10’). Y después del tanto de Tuzos, Juan Anangonó sacude dos veces el madero. Primero mediante una chilena (47’) y enseguida tras un derechazo (55’).
El partido se inclina definitivamente al 63’, cuando Aquivaldo Mosquera recibe su segunda tarjeta amarilla. Con la expulsión, Pachuca se vuelve inofensivo. Los Leones Negros muestran los dientes. Van por la igualada, aunque sólo la victoria sirve para acercarse definitivamente al objetivo de salvarse.
Pero al 75’, el servicio desde la derecha llega al área, pasado. Juan Anangonó salta y de cabeza, pone la redonda en el centro. Su compatriota Fidel Martínez remata. ‘Conejo’ manotea una vez más la redonda. Se le acaba la fortuna. La pelota cruza lentamente la línea. Gol de la UdeG. Explota el Jalisco.
Es un tanto que sabe a vida. El empate no es lo que buscaban los Leones Negros, aunque el punto permite, al menos, no ser últimos de la tabla porcentual, cuando restan tres partidos por disputarse.
Hoy, Puebla es sotanero, con 1.0202 de porcentaje, mientras que los universitarios están con 1.0322. Por delante, sólo tres juegos. Son 270 minutos para vivir o morir.





