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Engendraron campeones

Adriana Díaz Reyes| El Universal
Domingo 10 de mayo de 2015
Engendraron campeones

Al Pollo lo tachaban de indisciplinado, pero el deporte lo ayudó a sacar toda su energía, reveló su progenitora.. (Foto: CORTESÍA. IVÁN GARCÍA )

Las mamás de algunos atletas cuentan sus anécdotas

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Miles de kilómetros separan a Leticia López, Angélica Navarro y Felícitas Espinoza. Sus vidas tienen muy poco en común, pero hay una característica que sí comparten: las tres son forjadoras de campeones mexicanos.

Paola Longoria, Iván García y María Espinoza son sus vástagos. La primera, es la mejor racquetbolista del mundo y los otros dos seleccionados son medallistas olímpicos.

En el Día de las Madres, las orgullosas progenitoras comparten algunas anécdotas con sus exitosos hijos.

Natación, futbol, tenis y basquetbol; de todo practicó la pequeña Paola Longoria durante su niñez. Era amante de los deportes, pero lo curioso es que, con el paso de los años, ninguna de las disciplinas que había practicado lograba enamorarla.

“Siempre que mis hijos salían de vacaciones de la escuela los inscribía en cursos de verano donde practicaban muchas actividades, en el caso de Paola, ella fue buena para muchas de ellas, fue canastera en el basquetbol y el futbol fue una de sus pasiones, incluso estaba en el equipo de la prepa”, cuenta Leticia López.

Una tarde, de regreso de la escuela, Paola le contó sobre una invitación para practicar racquetbol.

“Me dijo, ‘mamá, me dice el maestro que tengo buenas aptitudes para los deportes de de raqueta’, yo le dije que si se sentía a gusto asistiera a clases y desde entonces comenzó su historia de éxito”, revela.

Longoria heredó la pasión por el racquetbol a su hermano menor Christian, quien con apenas 16 años de edad ya se proclamó campeón mundial juvenil y multimedallista en la Olimpiada Nacional.

“Él jugaba futbol también, pero el observar a su hermana lo animó para iniciar en el racquetbol. Tiene muchas habilidades y ya ha ganado varios torneos en singles y en dobles y va para arriba”, relata doña Leticia.

Angélica Navarro es la fan número uno de Iván García, el ‘Pollo’, medallista de plata en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

Desde que le fue detectado déficit de atención siendo muy pequeño, la tapatía se encargó de impulsar las inquietudes de su hijo, quien comenzó con sus clases de natación en una escuela cerca de su casa.

“Yo supe que tenía algo especial desde pequeño. Siempre fue un poco rebelde e independiente, tenía muy claro que quería ser deportista. Después de algunos años de entrenar conocimos al profesor Iván Bautista y nos dijo que tenía un don. Aunque para ese entonces tenía fama de indisciplinado, mi hijo entendió lo que implicaba el alto rendimiento desde que ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2010”.

El presentimiento de la señora Angélica resulto cierto. Hoy, Iván es, junto su compañero Germán Sánchez, una garantía de éxito en las fosas. En su palmarés cuenta con medallas en Juegos Centroamericanos, Panamericanas y una en Olímpicos.

“El deporte le ayudó mucho a sacar toda su energía. Trato de acompañarlo a sus competencias cada que puedo, como en los Juegos Centroamericanos y apoyarlo incondicionalmente”.

Felícitas Espinoza fue la encargada de inculcar valores firmes en la medallista olímpica María del Rosario Espinoza. Desde que era niña, la taekwondoín aprendió a valorar cada logro en su vida y esforzarse siempre por alcanzar sus metas.

“Me siento orgullosa de mi hija, siempre ha sido una muchacha muy sencilla con todas las personas. Para ella la imagen que los padres damostramos es determinante. Le costó mucho trabajo llegar hasta donde está y es por eso que valora cada logro. Se siente feliz de ser seleccionada nacional y entrena mucho para mantenerse entre las mejores”, concluye.



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