Cruz Azul rompe marca de imbatibilidad

ANOTADOR. El "Chaco" concluyó la pared con "Alemao" y definió el triunfo celeste. (Foto: CARLOS MEJÍA / EL UNIVERSAL )
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Hasta en la bóveda celestial, Christian Giménez es un hombre compartido. Mientras la multitud le rendía pleitesía, el ‘Chaco’ hizo lo mismo con José Carlos Toffolo ‘Alemao’, ese rubio brasileño que le sirvió aquel balón que representó la ajustada victoria de esta histórica versión cruzazulina.
Nuevo éxito por la mínima diferencia, suficiente para afianzarse en los puestos de vanguardia y confirmar que la fortaleza de esta Máquina habita en sus últimos vagones. Es uno de los dos clubes que siguen invictos (el otro es el Veracruz).
El pálido Monterrey tampoco pudo vencer a Jesús Corona, quien ya suma 470 minutos de imbatibilidad, si se toma en cuenta el certamen anterior.
Lo que explica los fuertes aplausos del tapatío después del silbatazo final del árbitro Alfredo Peñaloza. Fue su mayor esfuerzo en la jornada, porque los Rayados jamás lo inquietaron. Cuando el segundo tiempo estaba por cruzar su ecuador, se tendió para cortar un esférico que no requería tanto esfuerzo. También anhelaba tener alguna huella de la somnolienta batalla.
Tan aburrida como inmortal. El Cruz Azul aún no recibe gol en el Clausura 2015. Es el primer equipo, en la historia de los torneos cortos, que mantiene inmaculado su arco tras los primeros cinco juegos. Ha roto, por 120 segundos, la marca impuesta por el Toluca en el Apertura 2006 (448 minutos).
Solidez que otorga alivio a un pueblo que empieza a acostumbrarse a vivir sin Roque Santa Cruz.
Tercer duelo sin el paraguayo, quien reaparecería el viernes en Querétaro, primero en el que estremece las redes adversarias. La obra de arte firmada por Giménez trituró una sequía ofensiva de 240 minutos.
El más reciente festejo celeste había sido protagonizado por Alemao, quien también tuvo un rol importante en éste. El criticado refuerzo comienza a cambiar dudas por aplausos. Se los ganó con esa mágica pared.
Demostró que puede ser tan ágil de mente como el ´Chaco´, cuya definición desarmó al meta Juan de Dios Ibarra. Gol digno de museo (23’), el 99 del argentino —naturalizado mexicano— en la hoy llamada Liga MX.
Está en el umbral de un nuevo hito. Es por eso que sonrió durante el resto del cotejo, incluso cuando el visitante logró arrinconar a los Cementeros con más ímpetu que futbol.





