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El ‘futbol’ que aman en Estados Unidos

Eduardo Mora Tavares| El Universal
00:15Ciudad de México | Domingo 01 de febrero de 2015
Los aficionados de Seattle reciben a su equipo despus de ganar el Super Bowl XLVIII

NFL Los aficionados de Seattle reciben a su equipo después de ganar el Super Bowl XLVIII. (Foto: Archivo El Universal )

Nació en 1869; el Super Bowl se ha convertido en una fiesta nacional no oficial en ese país, que deja ganancias millonarias

eduardo.mora@eluniversal.com.mx

El Super Bowl, el partido final del Campeonato de la National Football League (NFL), se ha convertido en una fiesta nacional no oficial de Estados Unidos, una especie de 4 de julio en pleno invierno. Es hoy, uno de los mayores espectáculos deportivos, en términos de audiencias televisivas y de ganancias económicas, a nivel mundial.

El futbol americano —el deporte más popular en EU— es un juego donde la violencia es inherente, pero también en el que sobresalen las medidas de seguridad para proteger la integridad física de los jugadores. Es el coliseo en que la “moderna Roma imperial” exhibe a sus mejores atletas, sin los riesgos de los gladiadores.

Como otros deportes en EU, desde que comenzó a jugarse profesionalmente, en 1869, el futbol americano ha evolucionado en términos de reglas, participación social (profesional y amateur) y difusión como espectáculo de masas. Aunque su origen se encuentra en el rugby inglés, es un producto genuinamente estadounidense, que define  a EU con esa singularidad: para ellos, el americano es el futbol; lo que juega el resto del mundo es el ‘soccer’, una palabra acuñada en Inglaterra —no en EU—, que sintetiza los vocablos “Association football”, según el investigador de la Universidad de Michigan, Stefan Szymanski, en su ensayo “It’s Football Not Soccer”.

El futbol americano sólo podía nacer en EU, una sociedad libre y democrática, pero reglamentada, que controla rigurosamente el tiempo y el espacio. El cronómetro permite controlar el tiempo y ubicar la sucesión de avances estratégicos, en un campo de juego  donde la medición es absolutamente importante. Es un deporte de reglas en el que los tiempos fuera no sólo lo son para detener el partido, sino para revisar jugadas, ir al baño, prepararse un hot dog o para que la televisión venda publicidad. En el futbol, que los estadounidenses llaman ‘soccer’, el tiempo de compensación es a criterio del árbitro. En el americano, el árbitro usa estrictamente su cronómetro. La alta tecnología del tiempo es acompañada por una alta tecnología en las comunicaciones entre los siete árbitros que siguen las acciones de los jugadores; entre el quarterback (mariscal) y el coach (entrenador); en las pantallas digitales y panorámicas, en las transmisiones televisivas que utilizan el instant replay de las jugadas en cámara lenta o hacia atrás (reverse video); en las infografías animadas y explicaciones de los cronistas e incluso en el uso intensivo de las estadísticas (por jugador, equipo, temporada, posición, etc.) y los pronósticos de los partidos.

La alta tecnología también está presente en los equipos de los jugadores. Por ejemplo, la evolución de los cascos (de cuero a plástico y polímeros que absorben golpes) y de todo tipo de protecciones para el cuerpo es significativa. Los cascos fueron obligatorios en la NFL a mediados de los años 40.  Es un deporte rudo, de choque, en el que “la violencia no es sólo casual sino inherente”, como dice Franklin Foer en su libro “How Soccer explains the World”, al comparar los dos tipos de futbol. Las protecciones son obligatorias, porque nadie quiere ver daños cerebrales en la cancha. En la sociedad que reglamentó los cinturones de seguridad y las bolsas de aire, salir a una cancha sin seguridad para el cuerpo es suicida.  El rugby, también un deporte de contacto, se practica hasta la fecha sin la clase de protecciones que inventaron los estadounidenses, si acaso espinilleras, vendajes y protector bucal. En EU sólo se puede jugar bruscamente con la seguridad debida.

Se dice que el presidente Theodore Roosevelt salvó al ‘football’ en 1905, cuando muchos querían prohibirlo por las muertes y lesiones que ocasionaba: hubo 45 jugadores muertos entre 1900 y ese año, según reportó en ese entonces el diario The Washington Post.  Roosevelt convocó a una conferencia en la Casa Blanca con funcionarios de las universidades de Harvard, Yale y Princeton para mejorar el ‘football’ y volverlo más seguro, sobre todo reduciendo la brutalidad en el juego.

En una sociedad donde lo políticamente correcto es esencial, evitar accidentes es la norma. Seguridad ante todo, incluso en la diversión, porque lo importante es que el espectáculo sea sano y limpio. Lo indebido siempre será sancionado y reprobado públicamente. Cuando se presentan ocasionalmente espectáculos de otras culturas se hacen los ajustes adecuados para cumplir con la ley. Por ejemplo, en las corridas de toros en Las Vegas, toreros españoles o mexicanos usan banderillas sin arpones para no causar daños a los toros: los palitroques llevan una pieza de velcro para adherirse a otra pieza de velcro mayor que ha sido colocada sobre el morrillo del animal. Por supuesto, no pican a los toros ni los matan en público. Son corridas ‘bloodless’. Eso será tras bambalinas. Uno puede comer hamburguesas y ver la carne envuelta en celofán en los supermercados, pero nunca ver al animal sacrificado. Eso es desagradable.

Parecido en algunas cosas al futbol (más o menos el tamaño de la cancha y 11 jugadores por equipo en el partido), el americano marcó de inmediato sus diferencias con el ‘soccer’. Frente a la menor reglamentación, la creatividad e improvisación del futbol —el jogo bonito de los brasileños—, los estadounidenses establecieron un deporte regulado y controlado (el reglamento es un libro de 120 páginas). Además, los estadounidenses  ven  con cierta desconfianza al ‘soccer’, un deporte practicado y visto inicialmente por inmigrantes europeos y luego practicado y visto por inmigrantes latinos, sobre todo mexicanos. En este sentido, para los estadounidenses, el ‘soccer’ es alien.

Integración racial. Como en el beisbol de las Grandes Ligas o el basquetbol en EU, el americano ha visto el ascenso social y la integración racial, es decir, la superación de las barreras discriminatorias, de acuerdo con el libro de Charles Kenyatta Ross “Outside the Lines: African Americans and the Integration of the National Football League”. De ser un deporte en que sólo jugaban profesionalmente blancos —hasta 1962, los Redskins (Pieles Rojas) de Washington sólo tenían jugadores blancos como parte de su política de segregación racial—, el futbol americano se transformó en una competencia en la que la mayor parte de los jugadores (70%) son negros. Siete de cada 10 jugadores son negros en la NFL.

Pero el americano es al mismo tiempo un gran negocio, el deporte-espectáculo que más dinero deja en el mundo. La revista Forbes reportó en 2014, que los 32 equipos de la NFL valían, en promedio, 1.43 mil millones de dólares, frente a los 1.05 mil millones de dólares que valían los 20 mejores equipos de futbol del mundo. El valor promedio de los 30 equipos de beisbol de las Grandes Ligas es de 811 millones de dólares. Y los de la NBA (30 equipos), 634 millones de dólares. La NFL espera alcanzar ganancias por 25 mil millones anuales de dólares para 2027, desde los 10 mil millones de la actualidad, reportó  el diario USA Today el año pasado.

En el Super Bowl XLIX, que se jugará hoy en el estadio de la Universidad de Phoenix, Arizona, un comercial de 30 segundos costará 4.5 millones de dólares, según un reporte de Variety.com. En el pasado Super Bowl, que fue el evento con mayor audiencia en la historia de EU  (115 millones de personas), el comercial costó 4 millones de dólares. Desde que la televisión incursionó en 1952 en los juegos, creando una simbiosis con el‘ football’, y dada la naturaleza violenta de éste que excluye la participación masiva, EU se convirtió en “una nación de espectadores”, dice Richard G. Powers en el libro “Making America. The Society and Culture of the United States”. El Super Bowl es un pasatiempo nacional multimillonario en el que hasta los comerciales son una atracción visual como el de los ángeles en lencería de Victoria Secret. Además, en el medio tiempo, se ofrece un espectáculo musical con algún grupo o artista consagrado. Esta noche estará la cantante de pop Katy Perry, una verdadera Girl Next Door, sexy, pero familiar.

 Nadie quiere volver a ver un escándalo como el protagonizado en el Super Bowl XXXVIII (2004) por Janet Jackson, quien mostró por “descuido” un seno, lo cual, por supuesto, fue políticamente incorrecto. Otros asuntos  condenables y antideportivos, como los casos de violencia doméstica o acoso sexual en que se ven involucrados jugadores, son fuera de la cancha. Pero eso ya es otra historia.



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