Aquí sólo football Seattle, la dinastía que no fue

Super Bowl XLIX Brady consigue su cuarto anillo de Super Bowl. (Foto: AP )
El juego estaba en la bolsa. Todo lo que separaba del
bicampeonato a los Seahawks era una yarda. Una.
Los Patriots dejaron correr los últimos segundos del reloj:
20... 19... 17... Russell Wilson recibió el balón y —contra toda lógica— no se
lo dio a Marshawn Lynch y en lugar de ello, le lanzó un pase a Ricardo Lockett;
el safety Malcolm Butler interceptó ese osado envío y así, Bill Belichick y Tom
Brady ganaron su cuarto Super Bowl juntos.
Los Seahawks ya habían tenido el golpe de suerte que tienen
los campeones: aquella milagrosa recepción de Jermaine Kearse, que dejó a
Seattle en la yarda cinco de New England con 1:06 por jugar. Vino una carrera
de Lynch que los puso en la uno y luego la llamada que Seattle no podrá olvidar
en mucho, mucho tiempo. Fue la diferencia entre la derrota y una dinastía.
Poca cosa, ¿no?
“Es la peor llamada de la historia del Super Bowl y la peor
decisión de un quarterback también”, dijo Deion Sanders, de NFL Network.
No sé en qué estaba pensando Darrell Bevell, coodinador
ofensivo de los Seahawks, pero su “creatividad” hoy ocupa un lugar en los
fiascos más grandes de la mitología NFL. Un golpe del que difícilmente podrán
levantarse.
“Yo tomé la decisión”, dijo el coach Pete Carroll. “Dije:
‘Lanza el balón’. El único que tuvo la culpa fui yo”.
“Pensé que iba a ser touchdown”, agregó Wilson. “La culpa es
mía. Yo fui el que lanzó el balón”.
Del otro lado de la moneda, la intercepción del novato (y
agente libre) Butler le da a Brady y Belichick cuatro títulos del Super Bowl
juntos. Chuck Noll y Terry Bradshaw ya no están solos.
Pese a sufrir dos intercepciones (una en el primer cuarto,
dentro del territorio de los Seahawks, y la otra en el tercero que se convirtió
en puntos de Seattle), Brady jamás bajó los brazos y jugó uno de sus mejores
cuartos periodos de su brillante carrera ante la mejor defensa de la NFL.
En el último cuarto, Brady completó 14 de 16 pases para 130
yardas y dos touchdowns. Y sí, del otro lado del campo estaba la orgullosa
‘Legion Of Boom’. Eso le valió ser nombrado MVP por tercera ocasión en un
Super Bowl.
“Fue nuestra fortaleza mental”, dijo Brady. “Nuestro equipo
la tuvo todo el año. Nunca dudamos de nosotros y así fue como lo hicimos”.
La lesión del esquinero Jeremy Lane (se fracturó la muñeca
tras la primera intercepción a Brady) fue un factor decisivo en el Super Bowl.
Lane es uno de los mejores desde el slot, y los Patriots
descubrieron rápidamente que su suplente, Tharold Simon, no estaba a la altura
de las circunstancias. Dos de los cuatro pases de touchdown de Brady fueron
atrapados por receptores asignados a Simon.
Brady ahora tiene 13 pases de anotación en seis Super Bowls,
con los que supera los 11 de Joe Montana (cuatro con los 49ers) y se adueña de
otro récord del evento.
Pero esto no termina aquí.
La NFL aún investiga el misterioso caso de los 11 balones
ligeramente desinflados que Brady usó en el Juego por el Campeonato de la AFC
en la masacre a Indianapolis.
Es urgente que Ted Wells —responsable de esta investigación—
resuelva el caso y trate de regresarle algo de credibilidad a la NFL.
Sea cual sea el veredicto, los detractores de Belichick y
los Patriots siempre le pondrán un asterisco a este y todos sus títulos.
Hay razones de sobra. Pero no creo que los balones del Super
Bowl hayan sido manipulados, y con balones perfectamente inflados, Brady
destrozó a la mejor defensiva, en un juego fascinante y memorable.





