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Aquí sólo football Seattle, la dinastía que no fue

Iván Pirrón| El Universal
00:06Ciudad de México | Lunes 02 de febrero de 2015
Brady consigue su cuarto anillo de Super Bowl

Super Bowl XLIX Brady consigue su cuarto anillo de Super Bowl. (Foto: AP )

Los Seahawks tenían el juego en sus manos, pero una mala decisión en los últimos segundos les costó la derrota en el Super Bowl XLIX

@univ_deportes

El juego estaba en la bolsa. Todo lo que separaba del bicampeonato a los Seahawks era una yarda. Una.

Los Patriots dejaron correr los últimos segundos del reloj: 20... 19... 17... Russell Wilson recibió el balón y —contra toda lógica— no se lo dio a Marshawn Lynch y en lugar de ello, le lanzó un pase a Ricardo Lockett; el safety Malcolm Butler interceptó ese osado envío y así, Bill Belichick y Tom Brady ganaron su cuarto Super Bowl juntos.

Los Seahawks ya habían tenido el golpe de suerte que tienen los campeones: aquella milagrosa recepción de Jermaine Kearse, que dejó a Seattle en la yarda cinco de New England con 1:06 por jugar. Vino una carrera de Lynch que los puso en la uno y luego la llamada que Seattle no podrá olvidar en mucho, mucho tiempo. Fue la diferencia entre la derrota y una dinastía.

Poca cosa, ¿no?

“Es la peor llamada de la historia del Super Bowl y la peor decisión de un quarterback también”, dijo Deion Sanders, de NFL Network.

No sé en qué estaba pensando Darrell Bevell, coodinador ofensivo de los Seahawks, pero su “creatividad” hoy ocupa un lugar en los fiascos más grandes de la mitología NFL. Un golpe del que difícilmente podrán levantarse.

“Yo tomé la decisión”, dijo el coach Pete Carroll. “Dije: ‘Lanza el balón’. El único que tuvo la culpa fui yo”.

“Pensé que iba a ser touchdown”, agregó Wilson. “La culpa es mía. Yo fui el que lanzó el balón”.

Del otro lado de la moneda, la intercepción del novato (y agente libre) Butler le da a Brady y Belichick cuatro títulos del Super Bowl juntos. Chuck Noll y Terry Bradshaw ya no están solos.

Pese a sufrir dos intercepciones (una en el primer cuarto, dentro del territorio de los Seahawks, y la otra en el tercero que se convirtió en puntos de Seattle), Brady jamás bajó los brazos y jugó uno de sus mejores cuartos periodos de su brillante carrera ante la mejor defensa de la NFL.

En el último cuarto, Brady completó 14 de 16 pases para 130 yardas y dos touchdowns. Y sí, del otro lado del campo estaba la orgullosa ‘Legion Of Boom’. Eso le valió ser nombrado MVP por tercera ocasión en un Super Bowl.

“Fue nuestra fortaleza mental”, dijo Brady. “Nuestro equipo la tuvo todo el año. Nunca dudamos de nosotros y así fue como lo hicimos”.

La lesión del esquinero Jeremy Lane (se fracturó la muñeca tras la primera intercepción a Brady) fue un factor decisivo en el Super Bowl.

Lane es uno de los mejores desde el slot, y los Patriots descubrieron rápidamente que su suplente, Tharold Simon, no estaba a la altura de las circunstancias. Dos de los cuatro pases de touchdown de Brady fueron atrapados por receptores asignados a Simon.

Brady ahora tiene 13 pases de anotación en seis Super Bowls, con los que supera los 11 de Joe Montana (cuatro con los 49ers) y se adueña de otro récord del evento.

Pero esto no termina aquí.

La NFL aún investiga el misterioso caso de los 11 balones ligeramente desinflados que Brady usó en el Juego por el Campeonato de la AFC en la masacre a Indianapolis.

Es urgente que Ted Wells —responsable de esta investigación— resuelva el caso y trate de regresarle algo de credibilidad a la NFL.

Sea cual sea el veredicto, los detractores de Belichick y los Patriots siempre le pondrán un asterisco a este y todos sus títulos.

Hay razones de sobra. Pero no creo que los balones del Super Bowl hayan sido manipulados, y con balones perfectamente inflados, Brady destrozó a la mejor defensiva, en un juego fascinante y memorable.




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