Concacaf Liga Campeones. La Máquina protestará la roja a su guardameta

EPÍLOGO. Los dimes y diretes se mantuvieron hasta el final del duelo. (Foto: AGUSTÍN SALINAS / EL UNIVERSAL )
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Jesús Corona está en el túnel de acceso a los vestidores. Está serio y sólo alcanza a repetir: “No hice nada, no hice nada. Pellerano me escupió”.
El portero de Cruz Azul sabe que podría perderse otra vez un partido importante como es ahora la gran final de la Liga de Campeones de la Concacaf.
Al final del partido se armó la bronca. Jesús y Gandolfi habían quedado prendidos por una jugada previa. Cuando se dio el silbatazo final, Pellerano se le fue encima; Corona no se arrugó, se hicieron de palabras y el argentino escupió en la cara al mexicano, lo que provocó que las bancas se vaciaran, hubo empujones por todos lados; el doctor de Cruz Azul rodó sobre el césped, mientras César Farías, técnico de los Xolos, era empujado por auxiliares y jugadores de La Máquina.
En media cancha, Jaimen Ayoví propinó un cabezazo a Gerardo Torrado. Todo se volvió una locura y el árbitro Paul Delgadillo sólo atinó a expulsar a Corona y a Pellerano.
“La vamos a protestar”, dice un seguro Luis Fernando Tena. “No es forma de terminar un juego así. Ya revisamos los videos. Chuy no hizo nada. A él le escupen y no reacciona. La vamos a protestar”.
El técnico César Farías aparece con el cuello rasguñado. Se le escapa un hilillo de sangre. Felicita al cuadro cementero por la victoria, pero también acusa: “Los auxiliares de Cruz Azul no tenían por qué ir a insultar a mis jugadores. Quisieron separarme y terminaron rasguñándome. No es forma de acabar un partido así. Ellos no tenían por qué meterse en la bronca”.
Jesús Corona no quiere hablar más. Sólo espera que ahora este incidente no lo marque de cara a todo lo que viene por delante en su carrera, como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones.





