Brasil 2014. De amor y odio

RAFAEL MÁRQUEZ. El capitán mexicano señala que lo importante es que el Tri está en el Mundial. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )
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PHOENIX.— Casi todos se resisten a aceptarlo, al menos públicamente, mas aprietan la mandíbula al recordar lo sucedido la noche del 15 de octubre pasado, esa en la que el adversario por naturaleza hasta se dio el gusto de darles un invaluable empujón rumbo a la Copa del Mundo.
Peculiar muestra de cariño que significa una afrenta para los seleccionados mexicanos. Si Estados Unidos caía en Panamá, los centroamericanos se metían al repechaje contra Nueva Zelanda, pero el inquebrantable espíritu combativo de los hombres dirigidos por Jürgen Klinsmann abrió la puerta trasera a su rival más enconado con una dramática victoria (3-2).
“Nos sentimos muy agradecidos con ellos... Estamos en el Mundial, es lo que importa”, ironiza el capitán Rafael Márquez.
Aunque sea por una cortesía de ese representativo ante el que está prohibido perder.
Reconocer la deuda lacera su orgullo, por lo que intentan apelar a lo que sea, incluso pasajes históricos, como en el que California fue cedido al vecino del norte tras una derrota bélica (1848).
“Nos deben más ellos, se llevaron California”, bromea el estratega Miguel Herrera. “Es futbol. Ellos hicieron su papel, son profesionales. Estados Unidos siempre ha mostrado ser un equipo muy profesional, que sale a ganar en todo”.
“No les debemos algo; fue futbol y fueron a ganar su partido, no estaban pensando en triunfar para que México clasificara. Estoy seguro de que por la cabeza de ninguno pasaba eso. Salieron a ganar, porque así están acostumbrados, lo cual debemos aprender de este país. Después, de rebote nos cayó la posibilidad de ir al repechaje y la aprovechamos al máximo”.
Versión no compartida por muchos aficionados, quienes han agradecido a Graham Zusi, autor del transitorio empate a dos en Panamá, mediante redes sociales. Los estadounidenses ganaron, pero al Tricolor le alcanzaba con una igualada de su eterno contrincante para seguir con vida.
“Es curioso y divertido, porque mucha gente me ha dado las gracias... Hasta dicen que me invitarán a comer cuando vaya a México”, revela el volante del Sporting Kansas City. “No pensamos en lo que sucedería con México, sólo queríamos ganar”.
Al lograrlo, provocaron la presunción de su federación. Aquella noche, la US Soccer publicó en su cuenta oficial de Twitter (@ussoccer) el hashtag “YouWelcomeMexico” (De nada, México).
“No le debo algo a Estados Unidos”, refuta, molesto el zaguero Francisco Javier Rodríguez. “Será un partido muy fuerte, como es siempre contra ellos, pero no hay deuda”.
La hegemonía del equipo de Jürgen Klinsmann sobre la selección ya cala hondo
PHOENIX.— Más de mil noches después, la daga todavía tiene espacio para clavarse en los desangrados corazones tricolores. Son casi tres años de yugo. Una eternidad para quienes gozan de superar al enconado rival.
Nueva edición del “Clásico de la Concacaf”, ese que se ha teñido de rojo, blanco y azul desde que Jürgen Klinsmann asumió las riendas de la selección estadounidense. Hoy, sobre el césped del estadio de la Universidad de Phoenix, Miguel Herrera y sus hombres buscarán romper los grilletes que les apresan desde el verano de 2011, cuando el Tricolor superó por última vez a su antítesis.
Juego de preparación con aroma de Copa del Mundo. Reparar en que han pasado mil 12 amaneceres desde la última vez que se impusieron a Estados Unidos dilata las pupilas y acelera el ritmo cardiaco de los dirigidos por 'El Piojo', quienes confiesan su animadversión por un equipo que se ha acostumbrado a ponerles el pie sobre la cara.
“De amistoso no tiene algo”, sentencia Francisco Javier Rodríguez. “Tanto ellos como nosotros queremos ganar este partido, como sea..”.
“Siempre se le quiere ganar a Estados Unidos”, agrega el capitán Rafael Márquez, quien es respaldado por el hoy arquero titular Moisés Muñoz: “Siempre se juega para ganar... Y los clásicos aún más. No sólo se juegan, se ganan”.
El problema es que no lo han hecho desde el 25 de junio de 2011, en la final de la Copa Oro (4-2). Fue el último cotejo de Bob Bradley como timonel estadounidense. Klinsmann le suplió... Y se agudizó la pesadilla protagonizada por el germano.
Ya sea como jugador o director técnico, jamás ha perdido con los verdes (cuatro victorias y cuatro igualadas), hegemonía que le encantaría alargar, sin importar que lo trascendental es el funcionamiento.
Herrera coincide, aunque no deja a un lado el anhelo de presentarse en esta clase de choques con una victoria.
“Esto se ha vuelto un clásico de nuestra zona, en el que los dos equipos quieren ganar, tienen una gran afición”, subraya 'El Piojo'. “La de ellos ha crecido bastante”.
“Hace rato que México no le gana a Estados Unidos y es buen momento para poder hacerlo”.
Y frenar a Landon Donovan, ese genio especializado en horadar la portería mexicana. Lo trae en el ADN. Un gol más le permitirá ser el máximo verdugo del Tri en la historia. Su media docena de festejos le permiten, por ahora, estar igualado con el brasileño Romario y el hondureño Carlo Costly.
Personaje insustituible en esta rivalidad, la que se ha cargado del lado norteño desde que Klinsmann llegó. Más de mil noches después, la herida aún duele.





