En CU, otra vez piden la salida del técnico

PELIGRO. Damián Álvarez hizo de las suyas, ante la frágil marca de Luis Fuentes. (Foto: AGUSTÍN SALINAS EL UNIVERSAL )
hector.morales@eluniversal.com.mx
Caminaron rumbo a su autobús cada uno de los futbolistas de los Pumas, luego de perder 0-2 con los Tigres en CU. El grito inclemente de los aficionados los acompañaba y se recrudecía: “¡Fuera Servín, Fuera Servín!” Pero había otro alarido aún más fuerte: “¡Fuera Aspe, Fuera Aspe!”
Era el sonido del hartazgo de los fieles auriazules que también entonaron el “¡Hugo, Hugo!”, porque quieren el regreso del Pentapichichi para que le quite al Club Universidad la depresión provocada por los malos resultados.
Durante el partido ante los regiomontanos, el técnico Antonio Torres Servín era víctima de los reclamos de su tribuna. El estratega, al tiempo que recibía toda clase de ofensas, se quedaba con las manos en la cintura, estático, impotente de no poder encontrar la fórmula para que los Pumas resurjan.
En cuanto sonó el silbatazo final, se consumó el peor inicio de torneo en la era de Alberto García Aspe como vicepresidente deportivo (dos puntos de los primeros 12 en disputa). Entonces, bajaron del cielo universitario objetos en contra de la humanidad del técnico puma. Fue una imagen que hizo recordar la etapa en la que Mario Carrillo era detestado en CU.
Tigres se divirtió a placer en la cancha del Olímpico Universitario. Se regodeó como en sus mejores tardes y le bastaron dos anotaciones para mostrar su potencial.
Universidad, dañado por la baja de Martín Romagnoli, nunca pudo frenar y quitarle el balón al mediocampo de los felinos del norte.
Carlos Salcido y José Francisco Torres fueron mucha pieza para Fernando Espinosa y un “adaptado” Javier Cortés en la lucha por la recuperación de la esférica.
Adelante, Damián Álvarez desquició a la zaga auriazul. Entró mediante un pase filtrado al área, centró y Alan Pulido remató. Alejandro Palacios había atajado, pero el rebote le quedó a Danilinho, quien sólo empujó para el 1-0 32’ del primer tiempo.
La Chilindrina se conformó hasta que su nombre sonara para recibir una eventual convocatoria a la Selección Nacional, ahora que los naturalizados “están de moda”. Destrozó la marca de Luis Fuentes, enganchó en el borde del área grande y colocó el balón en el ángulo para firmar el triunfo tigre (58’).
El cuadro de la UANL sumó su primera victoria con ese 0-2 final; Universidad aún no gana en el certamen.
Sabedores de su debacle, los Pumas se fueron de su casa abucheados. Su afición rodeó su autobús a la salida. Harta, el grito era unánime: ya no quieren a Torres Servín como técnico, tampoco a Alberto García Aspe como el vicepresidente deportivo. Les resulta intolerable a los seguidores universitarios su presencia en CU. La continuidad de ambos luce en vilo.





