"Aficionados necesitan reflejarse en el triunfo"

EUFORIA. Tras vencer a un equipo limitado como Nueva Zelanda, la afición mexicana vivió momentos de éxtasis. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )
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La interrogante es obligada: “¿Por qué pasamos, a veces, del enojo a la euforia?”, cuestiona el sociólogo José Miguel Candia, luego de analizar el grosero 0-0 ante Jamaica, en el primer partido del hexagonal, o el 5-1 sobre Nueva Zelanda, en la ida de la repesca que otorgó el pase al Mundial.
“Del fastidio y de la silbatina a nuestros propios jugadores, al extremo de pedir que se vaya Fulano o Sutano, al optimismo total, en un 5-1 frente a un rival que fue penoso verlo, por el discretísimo nivel que tiene Nueva Zelanda”, observa el propio especialista, empeñado en descubrir la lógica balompédica mexicana.
“Yo creo que estamos necesitados de lo que ocurre siempre. Proyectamos en un deporte o proyectamos a veces comportamientos políticos económicos, o en fenómenos sociales, cierta necesidad de triunfo. Tener una satisfacción entre tanta adversidad... Y lo fue”, descubre Candia, en entrevista con EL UNIVERSAL.
“El reflejo del público el día que se le gana 5-1 a Nueva Zelanda es eso, una muestra del público ansioso de verse reflejado en algo que nos dé una satisfacción”, añade, decidido a incursionar con detenimiento en el fenómeno.
“Desde puerto general, sobre todo los deportes que tienen fuerte arraigo en una sociedad, le ponemos cabeza a la cosa para analizar un juego, tratamos de ser cerebrales para explicar un triunfo o una derrota, pero en el momento en que se desarrollan los acontecimientos suele ganarnos el corazón y es el caso específico de la Selección Mexicana”, amplía.
“Es una obviedad que México debiera estar en el Mundial, pero sin la necesidad de haber jugado el medio boleto con Nueva Zelanda. Sin embargo, la gente lo sufrió mucho: se pasó del olé en favor de los jamaicanos y hasta de los panameños o los ticos, en algún momento, a la explosión, a la catarsis emocional, en días pasados, cuando se le gana a Nueva Zelanda en el Estadio Azteca. Era como sacar toda la tensión acumulada. Ahí puede más la pasión que la razón”, resalta Candia.
“No hay que enojarse por eso, pero sí hay que pedirle a la gente, sobre todo, a los comentaristas que forman opinión”, observa. “Está bien que festejemos, pero lo que teníamos enfrente era una escuadra sumamente discreta”.
Después de todo, “la primera instancia es el estadio, es más pasión que razón. No hay estadios que reflexionen demasiado, salvo con resultados adversos. El 0-0 con Jamaica lo vivimos como una derrota y la gente silba a la Selección, pide que se vaya El Chepo, pero ya cuando las cosas salen bien, la euforia, la alegría y las ganas de reflejarnos en algo que está saliendo bien puede más que la razón. Esto es casi inevitable”.
Por eso, Candia mejor propone prudencia para saber a quién le ganamos y estar preparados para lo que viene por delante.
“Nuestros atributos fueron la eficacia, qué bueno, pero cuidado, hay potencialidades ahí que hay que desarrollar hasta formar un equipo que realmente esté en condiciones de dar batalla, ante rivales de mayor jerarquía”.





