El día que México logró el primer punto en Mundiales

SUSPIRO. “El Cinco Copas”, legendario arquero de la Selección Mexicana, se llena de orgullo al narrar aquella página dorada. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )
daniel.blumrosen@eluniversal.com.mx Antonio Carbajal todavía suspira cuando recuerda aquella noche en Solna. Ha pasado más de medio siglo, pero la satisfacción es eterna. En el estadio Rasunda, de ese municipio sueco, la Selección Mexicana obtuvo su primera unidad en la historia de las Copas del Mundo. La racha de nueve caídas en fila se rompió con el agónico empate a un tanto frente a Gales, adversario con el que el Tricolor se medirá hoy en Nueva Jersey. La Tota era el portero de aquel combinado nacional. La remembranza es inevitable. “Ahora tenenemos que ganar con cierta facilidad, aunque son 11 contra 11”, recuerda el Cinco Copas, entrevistado vía telefónica. “Gales ha venido a menos y México, entre comillas, escalando puntos. Ya cuesta más trabajo que nos derroten”. Evolución que le permite argumentar la teoría de que José Manuel de la Torre y sus dirigidos deben resolver con facilidad el primero de sus últimos tres ensayos antes de comenzar la eliminatoria rumbo al Mundial Brasil 2014. Los británicos ya no son aquel conjunto ante el que una igualada era considerada resultado positivo, como sucedió esa inolvidable noche de verano escandinavo. Carbajal recuerda que el Tricolor enfrentó ese duelo “como siempre nos aconsejaban: con todo, porque cada partido era muy difícil, pero no teníamos la capacidad de ahora en el aspecto físico, técnico”. “Ahora sí hay que exigir que estos partidos se tienen que ganar”, insiste. “Con la tecnología que hay ahora, los pagos, los directores técnicos. No quiere decir que en mi época no hubiera buenos entrenadores, lo que pasa es que no existía lo de hoy, como muchos partidos de preparación”. Será apenas la tercera vez que la Selección Nacional se enfrente con los galeses. Además del histórico juego en Suecia 1958, ambos representativos chocaron, en la ciudad de México, el 22 de mayo de 1962. El triunfo correspondió a los locales (2-1), con dos anotaciones marcadas por Antonio Jasso. Ironías del futbol: ese éxito no se compara al empate en Solna, gracias al gol de Jaime Belmonte (89’). “No porque lo diga, pero ese día tapé bien”, relata Carbajal. “Ya teníamos en mente que había que hacer algo, porque la prensa mexicana nos había tupido muy duro”. “En todos los partidos siempre se ponía entusiasmo, pero pasaba algo: la capacidad del rival o los errores que cometíamos. Fue una alegría muy buena. Todos dijimos que por fin habíamos ganado un punto, que de ahí en adelante...”. Dorada página que tiene en el autor de aquel tanto a su principal héroe. Emocionado, La Tota recuerda que, tras el silbatazo final, todos experimentaron “mucha alegría, parecía que habíamos ganado. Casi casi sacamos en hombros a Belmonte...”. Eso explica el profundo suspiro del legendario arquero. Vivió el capítulo más importante de un libro que hoy volverá a abrirse.





