Memo Ochoa, con la meta de triunfar en Europa

SEGURO. Guillermo Ochoa se vio sereno en su regreso al arco del equipo mexicano, con buenas atajadas. (Foto: MEXSPORT )
daniel.blumrosen@eluniversal.com.mx
FILADELFIA.— Mirada fulgurante, sonrisa más acentuada, felicidad plena. Es la versión remasterizada de Guillermo Ochoa, quien disfruta su presente disfrazado de fantasía.
El carismático arquero experimenta la sensación que anheló durante años. Poco le importa tener que cruzar el océano Atlántico para marcharse a casa. Por fin se despide de quienes le acompañan en el Tricolor antes de volver a México, ya que su destino está en Europa.
La llegada al Ajaccio “me ha liberado”. Lo refleja a cada instante. Su innata alegría ha crecido desde que dio el salto que soñaba hace ya algunos años.
“Me siento más tranquilo, contento, muy relajado por la situación. El cambio me ha venido de muy buena forma”, comparte, orgulloso. “No quiero decir que el América haya sido malo; al contrario fue muy bueno, pero es una etapa diferente en mi carrera y en mi vida, la cual me llegó en buen momento y la he sentido excelente”.
Era ahora o nunca, lo que incrementa la relevancia de lo que ahora vive en la paradisiaca isla de Córcega, lugar que sólo marca el inicio de una travesía que, según se ha propuesto, debe ser tan larga como exitosa.
Apenas ha jugado un partido en la Primera División de Francia, pero desde ya tiene muy claras sus metas, las que alcanzará rápidamente, si cumple con una buena actuación en su año de debut en el competitivo balompié del viejo continente.
“Ahora pienso en trabajar bien, aprender más cosas, ganar en experiencia, madurez, en ingresar a un equipo que busque obtener títulos, cosas en Europa y, por supuesto, también lograr objetivos con la Selección, la cual siempre está en la cabeza”, asegura el guardameta. “Hay torneos importantes por delante y, el estar bien cuando uno sea convocado, la ayudará”.
Eso explica la ilusión con la que charla sobre su futuro. El tapatío sabe bien cuáles son los verdaderos alcances del conjunto que le abrió las puertas europeas, mas considera que las puede lograr, con él como pieza clave.
“Hay que ir paso a paso. Sé el por qué elegí jugar en ese equipo... No fue sencillo”, admite. “De antemano, estoy consciente que no voy a pelear el campeonato, ni que van a ser partidos fáciles, pero me sirve como experiencia, aprendizaje y buscar dar ese salto a un club importante”.
“Lo difícil era dar el primer paso, salir de México, y ahora que estoy allá [debo] trabajar con calma, día a día y buscar andar bien en todo momento”.
Tal como lo hizo durante su presentación. De no ser por él, la derrota ante el Toulouse (0-2) habría sido escandalosa.
Un partido bastó para que los seguidores corsos quedaran flechados por el talento de un chico mexicano al que distingue su gran fuerza interior.
“El equipo corre mucho, es aguerrido, lucha todo; por eso se caracterizan los corsos. Pudimos haber ganado ese partido, el resultado no indica bien lo que fue el juego”, considera. “Nos hicieron un gol al minuto 45, a balón parado; en el segundo tiempo, nos metieron otro en una desatención, un saque de banda, pero me deja tranquilo, porque sé que se puede responder, tiene jugadores con calidad y siento que nos va a ir mucho mejor”.
Incluso a él, quien protagoniza el gran sueño que tuvo desde que atajó un balón.





