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"Un museo no es un parque temático"

Sonia Sierra| El Universal
Miércoles 22 de mayo de 2013

El barroco es el motivo por el cual miles de turistas nacionales y extranjeros visitan el Centro Histórico de Puebla. (En la imagen, cúpula de la capilla del Rosario). Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

La capilla del Rosario alberga un barroco americano, diferente al estilo europeo. Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

Sus iglesias son el espacio donde estudiantes de distintas edades y orígenes acuden para entender cómo fue el barroco en México a diferencia del que se hacía en Europa. Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

La iglesia de Santa María Tonantzintla es uno de los recintos con el mayor esplendor barroco de la ciudad. Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

Este arte fue considerado "vano artificio del cuidado" por Sor Juana Inés de la Cruz, y calificado como teatral, dramático y fastuoso por Jorge Alberto Manrique. Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

Aunque el estilo de la Catedral no es propiamente barroco, es de transición del renacimiento al barroco, lo que se llama herreriano. Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

Además de la arquitectura, en el interior de la Catderal hay elementos del estilo barroco, como pintura y escultura. Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

La fachada de la iglesia de la Concordia es otro de los casos de arquitectura barroca en la entidad poblana. Víctor Hugo Rojas / EL UNIVERSAL

El arte barroco tiene su mayor manifestación en las iglesias de Puebla, por lo que investigadores cuestionan la creación de un recinto al respecto

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PUEBLA.— El barroco es el motivo por el cual miles de turistas nacionales y extranjeros visitan el Centro Histórico de Puebla; sus iglesias son el espacio donde estudiantes de distintas edades y orígenes acuden para entender cómo fue el barroco en México a diferencia del que se hacía en Europa.

Ese arte -considerado “vano artificio del cuidado” por Sor Juana Inés de la Cruz y calificado como teatral, dramático y fastuoso por Jorge Alberto Manrique- alcanzó en Puebla grandes momentos que aún hoy se pueden apreciar en el altar de los Reyes de la Catedral y su capilla del Ochavo; la capilla del Rosario, la iglesia Santa María Tonantzintla (Cholula), la cúpula de la Iglesia de San José, la Biblioteca Palafoxiana, la fachada de La Concordia, entre otros.

En ese sentido, la intención de crear un Museo Internacional del Barroco (MIB) ignora que el turista que trata de conocer qué fue el barroco encuentra en la propia ciudad dicho patrimonio; no toma en cuenta que el origen de un museo es una colección -la cual no existe para llenar tal museo-, se olvida de que mucho del arte barroco del país -esculturas, pinturas y arquitectura- demanda ser restaurado, no toma en cuenta antecedentes de museos frustrados para el arte virreinal en esta misma ciudad.

Además, el proyecto del MIB desconoce la voz de las comunidades académica y cultural. Así opina Montserrat Galí, investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). “La diferencia entre un museo y un parque temático es que un museo nace de una colección, y aquí no hay tal”, dice la también doctora en Historia del Arte.

“Desgraciadamente el concepto de museo hoy en día, y es una tendencia universal, es que éste sea centro de entretenimiento y no de investigación, salvaguarda y protección del patrimonio. Esa transformación está vinculada a la falta de proyectos culturales y, lo que más grave, a la falta de proyecto de Nación”.

Alcances del MIB

El MIB, impulsado por el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, y aprobado dos meses atrás por el Congreso local, demandará una inversión de mil 390 millones de pesos que serán aportados por los gobiernos federal y estatal, y el sector privado. Será un proyecto del arquitecto japonés Toyo Ito, premio Pritzker de Arquitectura 2013, que incluiría museo, jardines y estacionamiento en cinco hectáreas del Eco Parque Metropolitano, en Atlixcáyotl, muy lejos del Centro Histórico.

Pedro Ángeles, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que en este caso se está pensando en una “atracción turística” cuando la correcta gestión pasa por el fortalecimiento de las instituciones existentes y por cumplir con las responsabilidades de conservar, investigar y difundir: “En la propaganda, tal vez luzca más pasar a la historia por construir un multimillonario museo, que estructurar una política cultural que construya responsablemente sobre los cimientos que ya existen”.

El Sindicato de Investigadores del INAH en Puebla cuestionó la idea de un museo con un acervo que está “en uso y bajo la custodia de diversos templos en servicio”.

Galí, integrante del Comité Defensor del Patrimonio Cultural y Ambiental de Puebla, que se amparó ante obras que afectaban el patrimonio, dice no al museo por la falta de proyecto, transparencia y seriedad.

Cuestiona lo fatuo y rimbombante que pretende ser el MIB, el constante cambio de planes y el desconocimiento acerca de cómo operan los museos internacionales.

“Cabe preguntarse ¿es sustentable? ¿quién va a ser el comité científico que decidirá qué exposición se va a traer? ¿qué investigación, especialistas, asesores internacionales que hagan proyectos culturales y educativos a largo plazo tendrá? Todo es turbio. No sabemos quién lo propone, lo asesora, lo construye. La sociedad civil tiene que exigir que se presente el proyecto, pero no tenemos que mendigar que las autoridades nos reciban para darnos explicaciones; están obligadas a escucharnos y a pronunciarse sobre nuestros cuestionamientos”.

Dónde está el barroco

Para el investigador Pedro Ángeles es preciso preguntarse primero si somos capaces de conocer qué tenemos en cuanto al arte barroco: “¿Existe un catálogo estatal de los bienes culturales de Puebla? si existiera, ¿bajo que metodología fue hecho? Sólo esa tarea tendría grandes retos para salir adelante. Si no conocemos lo que tenemos, ¿cómo seremos capaces de cuidarlo?”.

La Catedral, aunque no es un edificio propiamente barroco, posee en su interior -y en espacios que ni siquiera los investigadores pueden ver- piezas de este arte en pintura y escultura. El barroco en Puebla también se puede ver en museos como el de Santa Mónica, que administra el INAH, espacio donde Galí considera que podría abrirse un gran museo de pintura barroca. Algo de esa pintura se puede ver hoy en el Museo de San Pedro, donde en el gobierno de Manuel Bartlett se planteó un museo virreinal que no llegó a ser tal. El Museo Amparo tiene varias salas de arte virreinal donde hay importantes obras del barroco. Otro recinto que posee obras de este arte es el Bello.

Mucho del barroco requiere restauración; otro de los problemas que enfrenta es que son piezas muy “solicitadas ” en mercados internacionales y el robo de éstas aumenta.

Acerca de un catálogo que dé cuenta del barroco en Puebla, Galí dice que no existe tal. “En algunos lugares se ha avanzado mucho. La gran promotora en el campo de la escultura es la doctora Elisa Vargaslugo, pero en Puebla no se puedo hacer”.

Pedro Ángeles plantea: “Como México no es un país de charros, Puebla tampoco es necesariamente barroca, o solamente barroca. La propia definición de un concepto como ese atiende a diferentes vertientes y puede referirse a un periodo histórico, a una caracterización estilística o hasta una abstracción filosófica. ¿A qué nos referimos? ¿luego habrá que construir un Museo Internacional de la Modernidad?, ¿nos alcanzarán los recursos para ello?”.

EL UNIVERSAL buscó una entrevista con el secretario de Educación de la entidad, Jorge Alberto Lozoya, pero se encuentra en un viaje de 20 días fuera de México; según la dirección de Comunicación Social, la veda electoral impide hablar del proyecto hasta después del 7 de julio. Entonces se conocerá el proyecto. Se solicitó una posición de la Dirección del INAH pero no hubo respuesta.



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