Al rescate de la memoria fílmica de la Revolución

CALIDAD. Los especialistas buscarán que el material intervenido, con mejor imagen y sonido, vuelva a convertirse en una cinta de 35 milímetros. (Foto: )
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En 1973, la Filmoteca de la UNAM localizó en un laboratorio cinematográfico de la colonia Roma una copia de la película Vámonos con Pancho Villa (México, 1935), dirigida por Fernando de Fuentes y basada en la novela de Rafael F. Muñoz. Esta copia deteriorada, tomada directamente del negativo original, incluía un final hasta entonces desconocido, que probablemente el propio Fernando de Fuentes decidió eliminar.
Tras varios años de exhibición, la película, que cuenta la historia de un grupo de campesinos que se unen al ejército de Pancho Villa y ofrece una mirada crítica a este personaje histórico, fue seleccionada entre el material fílmico sobre la Revolución Mexicana que resguarda la Filmoteca de la UNAM para ser restaurada digitalmente, en el marco de las conmemoraciones del centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia de México en 2010.
Con este proyecto, financiado por la Filmoteca en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la película se convirtió en la primera cinta mexicana restaurada de manera digital, además de ser el detonante para que la Filmoteca emprendiera un monumental trabajo de rescate de la memoria fílmica de la Revolución Mexicana.
Actualmente, explica Guadalupe Ferrer, directora de la Filmoteca, en los laboratorios de la empresa privada Vision Globale, que se encuentra en Québec, Canadá, a donde se mandaron los materiales, se encuentran en restauración más de 40 minutos de película del archivo Salvador Toscano, donado a la UNAM en 2011, y otros 40 minutos de la colección de los hermanos Alva, adquirido en 1960. Este material representa apenas un pequeño porcentaje de las más de 10 horas y media de imágenes sobre la Revolución que comprenden estas dos colecciones fílmicas, las más importantes sobre ese movimiento armado.
Ferrer explica que se trata de un proceso caro y laborioso, pues un largometraje de una hora y 20 minutos puede costar hasta un millón y medio de pesos, “depende de la dificultad en que se encuentre el material”. “La intención es tener las más de 10 horas y media de la Revolución Mexicana completamente restauradas”, dice.
El proceso de restauración
En el caso de la restauración de Vámonos con Pancho Villa , Francisco Gaytán, subdirector de rescate y preservación de la Filmoteca, señala que la cinta recuperó su esplendor: “Tenía más de 40 años de haberse adquirido y con el paso del tiempo el material cinematográfico va perdiendo sus longitudes, sus medidas. Esta cinta ya tenía serios problemas, con la restauración le quitamos los daños, como rayas, puntos blancos, inestabilidad vertical, altos y bajos contrastes”, explica.
Gaytán comenta que antes de que la cinta fuera enviada a Canadá para su restauración digital, el material tuvo que pasar por un proceso de restauración mecánica en los laboratorios de la Filmoteca. Este proceso, explica, consistió en limpiar con químicos especiales el material, fotograma por fotograma, así como reparar las partes que estaban rotas.
El siguiente paso fue la restauración digital. Mediante un escáner especial, los fotogramas de la película se registraron en un programa de edición no lineal, a través del cual fue posible restaurar la cinta, cuadro por cuadro. Con este proceso también fue posible arreglar el sonido de la película: “Le quitamos los ruidos de fondo que por 40 años habían estado ahí, los parásitos producidos por el daño de la cinta a su paso por los proyectores”, comenta el especialista.
Como resultado de este proceso, la Filmoteca cuenta con un master de datos, a partir del cual se han realizado diversas copias en DVD, pero el siguiente paso, sostiene Francisco Gaytán será volver a convertir este material restaurado, con mejor calidad de imagen y sonido, en una cinta de 35 milímetros.
“Somos muy conservadores y queremos que esto se vuelva a ver en película cinematográfica, en 35 milímetros, con toda su textura. Por medio de rayos láser esos datos se pueden volver a pasar a un negativo y así podremos volverla a ver en la pantalla cinematográfica”, asegura.





