La ruta secreta de Miguel Hidalgo

RECORRIDO. El mapa de la Independencia de México, recreada por el historiador. (Foto: HOMERO ADAMEEFE )
La historia oficial recoge la parte de los vencedores, pero existe una tradición oral que narra que el recorrido de independencia pasó también por el Altiplano potosino desde sus límites con Zacatecas, al sur, hasta Nuevo León y Coahuila, al norte. A lo largo de esa ruta se encuentran once monumentos alusivos a la estancia del sacerdote mexicano.
Narran los expertos que Miguel Hidalgo y el ejército insurgente alcanzaron en pocos meses los límites de la Ciudad de México para ir avanzando hacia el occidente y norte del país. El 27 de septiembre de 1821, mediante la firma de los tratados de Córdoba, se logró la Independencia de la Nueva España. El presidente Porfirio Díaz quiso celebrar los cien años del inicio de la Independencia. Por eso en los libros se recogen los días 15 y 16 de septiembre de 1810 como las fechas señaladas e instauradas con el llamado “Grito de Dolores”.
El cronista mexicano Homero Adame ofrece una versión poco o nada conocida de la “misión secreta” del Padre de la Patria. Ésta viene recogida en el libro La ruta menos conocida de Miguel Hidalgo. Historia oral en el Altiplano potosino.
La parte conocida
Miguel Hidalgo y Costilla es llamado el Padre de la Patria por ser el iniciador del movimiento de Independencia. Durante un año de lucha debió trasladarse, junto con su ejército, de un sitio a otro con el fin de ganar poblaciones consideradas por los insurgentes sitios estratégicos para alcanzar sus objetivos.
De esta ruta, las paradas más destacadas son Monte de las Cruces, escenario del triunfo del ejército insurgente sobre el realista; Aculco, Pueblo con Encanto donde las tropas insurgentes sufrieron su primera derrota.
Además, Dolores Hidalgo, sede del movimiento independentista; Guadalajara, donde el cura abolió la esclavitud y cuna del periódico El despertador americano; Pabellón de Hidalgo, testigo de la destitución de don Miguel al mando del ejército insurgente; y Chihuahua, escenario de su muerte.
Según Homero Adame, en ese recorrido se encontrarán muchos vestigios de Miguel Hidalgo, y con un poco de suerte, se podrán escuchar historias narradas por la gente mayor de las localidades.
Un ejemplo de esto es el de los cronistas que narraron los pormenores del movimiento de independencia. “En principio, las crónicas hispanas sólo hablaron de las atrocidades de los insurgentes, pero después, tras declararse la independencia, surgieron los historiadores criollos y mestizos que empezaron a recrear los hechos y así dejaron para las generaciones futuras perspectivas más imparciales”, explica.
Para argumentar su investigación paralela sobre la ruta tomada por el cura Hidalgo, el historiador se ha basado en la historia oral, la que perdura en los pueblos y en las comunidades, en la memoria colectiva de sus habitantes.
El experto añade que no habría que tomar los días 15 y 16 de septiembre de 1810 como fecha de arranque para la lucha ya que, en su opinión, “ni Miguel Hidalgo ni el Grito de Dolores fueron el verdadero inicio. Para entonces ya habían existido y seguían vigentes numerosos brotes de inconformidad en muchas partes, que la historia oral sí conservó”, explica.
Adame recuerda cómo investigando sobre otro tema en aquella zona, fue descubriendo varios monumentos dedicados a la Ruta de Hidalgo. Pudo así comprobar, mediante anécdotas e historias transmitidas por la gente local, que el cura había pasado por el Altiplano potosino mientras luchaba por la independencia.
A lo largo de esa ruta existen once monumentos alusivos a la estancia de Miguel Hidalgo, pero cabe señalar que no fueron los únicos lugares por donde pasó. Existen otros que jamás son mencionados en la historia documentada.
La misión secreta
Fueron muchas las guerras que se sucedieron por la zona: la guerra cristera, entre 1926 y 1929; la revolución cedillista, a finales de la segunda década del siglo pasado; la Revolución mexicana, entre 1910 y 1917; la Intervención Francesa; la Guerra de Reforma y la Intervención Americana en la segunda parte del siglo XIX, hasta llegar a la de Independencia, entre 1810 y 1821.
“Al haber tantas guerras de por medio podemos especular que la gente simplemente olvidó ciertos pasajes históricos en apariencia tan lejanos, aunque muchos de sus relatos sí suelen versar en torno a las guerras civiles, pero raras veces se menciona la Independencia”, explica el investigdor potosino.
Surge una pregunta, ¿por qué no se menciona casi a Hidalgo y su ejército si existen monumentos que demuestran su paso por allí? El autor del libro lanza varias hipótesis que justificarían esta “omisión histórica”.
“Una podría ser que fue una misión secreta: el ejército estaba compuesto por un grupo de conspiradores que trataban de derrocar al virrey, desconociendo su gobierno, además de andar en él el hombre más buscado en su momento; por lo tanto, sería lógico pensar que su recorrido por esas tierras fuera relativamente secreto para evitar confrontaciones o que Hidalgo fuera capturado”, indica.
“Otra posibilidad es que pasó inadvertido: la información en aquel tiempo no corría o se propagaba con la rapidez de ahora; además, los trabajadores de las haciendas ‘antepasados de los habitantes actuales’ no contaban con el privilegio de la información. Aunque aquella gente se hubiera percatado de que un ejército estaba de paso por su pueblo o comunidad, tal vez no supo quiénes eran los integrantes ni cuál su propósito”, asevera Adame.
También indica el experto que este periodo careció de dramatismo, puesto que no hubo enfrentamientos ni tragedias y la gente no tuvo historias escabrosas que contar.
“Fue intrascendente en su momento: en aquel tiempo, Hidalgo aún no era un personaje relevante para la población, o dicho de otro modo, las noticias del movimiento insurgente iniciado y encabezado por él no habían tenido un impacto significativo en los pueblos del Altiplano y menos en las haciendas”, precisa.
Además de estas posibles razones, hay que decir que el paso del cura Hidalgo por pueblos y haciendas del Altiplano potosino nunca se documentó en las actas de Gobierno de las poblaciones. Tampoco en las actas parroquiales.
¿Por qué? Por el mencionado secretismo alrededor de la misión; porque el sacerdote había sido excomulgado; porque ningún gobernante quería dejar por escrito que el líder de la insurgencia estuvo en su pueblo.
Así, dice el investigador Adame, Miguel Hidalgo estuvo en territorios del Altiplano potosino, y por lo tanto, ahora sabemos un poco más acerca de la famosa ruta pero, a la vez, la más desconocida o menos documentada por la historia. (EFE Reportajes)





