Los títulos que conquistaron 2011

. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )
yanet.aguilar@eluniversal.com.mx
Aunque no se trata de una oferta editorial “impresionante” y dista mucho del volumen que lanza España cada año -país que reportó la producción de 75 mil títulos en 2010-, en México hay una oferta editorial que llega a los 25 mil títulos, según el informe presentado en 2010 por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem).
Este país, que ocupa el cuarto lugar de producción de Iberoamérica, superado sólo por España, Brasil y Argentina, y en el que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura realizada en 2005, los mexicanos leen en promedio 2.9 libros al año, produjo 129 millones de ejemplares, sólo en el sector privado, en el año 2010.
Ante ese panorama editorial, EL UNIVERSAL propuso un foro en el que invitó a sus lectores a enlistar cuáles fueron los tres mejores libros de narrativa, ensayo y poesía de autores mexicanos, publicados durante el año que termina. Pero con el fin de tener una mirada experta, también se convocó a varios críticos literarios.
Ese ejercicio promovido durante dos semanas en el portal de EL UNIVERSAL sólo despertó el interés de 39 lectores que dejaron sus propuestas literarias, pero también comentarios, como el de Socorro Jasso, que lamentó las pocas participaciones, “reflejo quizá del poco interés que tenemos por la lectura”, comentó la lectora.
Hacer una lista de los tres mejores libros de 2011 no es tarea sencilla. Eduardo Mejía, reseñista de libros de EL UNIVERSAL, dijo que “seleccionar tres títulos destacados en los diversos géneros de la literatura es azaroso y arriesgado” por varias razones.
Entre ellas, comentó el especialista en libros, porque los libros aparecidos durante 2011 comenzaron a circular ya muy entrado el año, no hay muchos títulos de algunos géneros, “muchos tocan el tema de la violencia y el narcotráfico, y otros presentan cualidades y defectos de los precandidatos a la presidencia de la República”; y porque es imposible leer todo lo que se publica.
Radiografía de letras
Cuatro de los 10 críticos literarios convocados, Armando González Torres, Roberto Pliego, David Miklos y Eduardo Mejía, hicieron su lista de los mejores libros de 2011 y al hacerlo mostraron varios hechos: que los libros del Fondo de Cultura Económica están entre los más mencionados y otros tantos de editorial Era.
Pero también que Magenta, proyecto fundado en 2006, es una editorial muy valorada por sus libros, entre los que destacan los ensayos Astro Labio, de Alfonso D’Aquino y El mal del origen. Ensayo de Metapolítica, de Sergio González Rodríguez; y la novela Mudo espío, de Fernando de León, que Pliego define:
“Una fina pieza de relojería armada con miniaturas de distinta procedencia. De León ha leído a Chesterton y a Valéry, a Borges y a Cortázar… y muy bien. Conoce los secretos de la literatura fantástica y de corte policial y sabe en qué instante hacer virar la trama con un solo golpe de mano, cómo consentir y luego sacudir al lector”.
Se mencionaron libros de otras editoriales independientes como Sexto Piso (Butes, de Pascal Quignard), Almadía (El cantante de muertos, de Antonio Ramos Revillas), El Equilibrista (Cadena humana, de Seamus Heany; Salón de Letras (Siembra de nubes, de Oswaldo Zavala) y Cal y Arena (Broadway express, de Iván Ríos Gascón).
Mientras los críticos citaron sobre todo obras de editoriales independientes y estatales, los lectores dieron títulos de editoriales comerciales como Alfaguara, Planeta, Debate, Grijalbo, Suma de Letras y Porrúa; libros como Leonora, de Elena Poniatowska, Los enamoramientos, de Javier Marías y El instinto del duende, de Gilberto Rendón.
Poesía y más poesía
El libro citado por dos críticos literarios fue Poesía completa, de Alfredo R. Placencia, un poeta mexicano que es definido por Armando González Torres como genial y atormentado, difícil de encajar en cualquier clasificación.
“Placencia hace una poesía a la vez profundamente cotidiana y religiosa y constituye una de las expresiones más intensas de una fe marcada por la desesperación y el padecimiento”.
Mientras que Eduardo Mejía celebra la antología Los días que no se nombran, de José Emilio Pacheco, y Si ríe el emperador, de Coral Bracho, que es “una crítica del mundo y también su exaltación”; Armando González Torres habla de Galaxias, de Haroldo de Campos como “un ambicioso poema de largo aliento, escrito en clave neo-barroca y en una fascinante mezcla de idiomas y tradiciones”; así como la Antología de la poesía portuguesa contemporánea, de Miguel Ángel Flores.
El arte de ensayar
La gran novela latinoamericana, de Carlos Fuentes; El surrealismo de Piedra de sol, entre peras y manzanas, de Víctor Manuel Mendiola, y Redentores, de Enrique Krauze, fueron los tres libros de ensayos citados por el crítico literario de la revista Nexos, Roberto Pliego.
Si celebra a Fuentes como “un lector hipercurioso” y encuentra en Krauze a “un meticuloso retratista” y “agudo intérprete de las ideas políticas en América Latina”, en Mendiola encuentra una lectura original sobre la obra de Octavio Paz. “Es culta y refinada, sobre todo porque establece la genealogía de ese poema primigenio que es ‘Piedra de sol’, y porque ausculta el clima cultural de la década de 1950, refractaria a la estética surrealista”.
Eduardo Mejía, por su parte, menciona los Diarios, de Alfonso Reyes; La Revolución mexicana, de Alan Knight y Revolución y exilio en la historia de México, que es un homenaje al mismo Knight a través de pasajes de la vida mexicana durante la Revolución.
El viaje literario. Cincuenta ensayos, de V.S. Pritchett es para Armando González Torres un libro que “contiene perfiles vigorosos, reveladores y, ante todo, divertidos sobre autores canónicos europeos (Swift, Stendhal, Wilde), sobre contemporáneos suyos (Connolly, Waught,) y sobre algunos hispanoamericanos (Borges, García Márquez)”.
Y recomienda el libro Malas palabras. Jorge Cuesta y la revista Examen, de Guillermo Sheridan, que aborda la historia de la querella, ocurrida en 1932, entre el periódico Excélsior y la revista Examen a propósito de la publicación, en la revista, de un fragmento de novela que contenía palabras altisonantes.
El poder de la narrativa
El poeta y editor David Miklos centró su lista en la narrativa contemporánea de Antonio Ortuño con su Ánima, que lo confirma como “un narrador en total forma”; Daniel Espartaco Sánchez, con su reunión de cuentos Cosmonauta, que define como “una rareza que se desmarca de lo que habitualmente inunda las mesas de novedades” y Oswaldo Zavala con Siembra de nubes, que demuestra “que el conocimiento literario trasciende fronteras y géneros”.
Eduardo Mejía cita la Obra completa, de Julio Torri; La pitonisa de Aguaprieta, de Susana Pagano y los Cuentos completos, de Inés Arredondo, que reúne “todos los libros narrativos de una escritora compleja pero apasionante”.
El lector manda
Los lectores participantes citan lo mismo 1Q84, de Haruki Murakami, que Disparos en la Oscuridad, de Fabrizio Mejía Madrid, La casa pierde, de Juan Villoro, El país de Uno, de Denise Dresser o que Leer la mente, de Jorge Volpi; La peste, de Armando González Torres, D.F. Confidencial, de J.M. Sevín, La sangre erguida, de Enrique Serna y La legión del guante contra los seres de vidrio, de Elman Trevizo.
Gerardo Lima Molina, lector de EL UNIVERSAL ON LINE, cita varias obras, como Con amor, tu hija, de Jorge Alberto Gudiño, “novela que rompe tabúes, que establece ese siempre rico y culpable deseo incestuoso”; A la vista, de Daniel Sada, “llena de narración popular, y poesía en prosa”; La pitonisa de agua prieta, de Susana Pagano, “esta escritora merece toda la atención del público” y Verde Shanghai, de Cristina Rivera Garza “incompleta, onírica, cruel y extraña”.





