Gina Enríquez una mujer que lleva la batuta

. (Foto: TANYA GUERRERO EL UNIVERSAL )
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En abril de 2011 se informó que la finlandesa Susanna Malkki dirigiría una ópera contemporánea en el Teatro de La Scala de Milán, un suceso histórico porque por primera vez una mujer tomaría la batuta en la más prestigiosa casa de ópera del mundo.
La directora declaró a los medios que en varios países europeos, aún en Alemania considerada la “patria de la música”, se cuentan con los dedos de una mano el número de mujeres llamadas a ponerse al frente de una orquesta.
En la historia reciente de México ocurre lo mismo. Son sólo tres las mujeres reconocidas por su trabajo en la dirección: Alondra de la Parra, Gabriela Díaz y Gina Enríquez. La última, incluso, fundó y dirigió en el 2003 la Orquesta Sinfónica de Mujeres del Nuevo Milenio, la única agrupación femenina de este tipo en nuestro país, conformada por más de 70 músicos de distintas de orquestas de renombre nacional.
La aventura duró sólo dos años porque económicamente resultó insostenible, pese a ello Enríquez siguió emprendiendo proyectos musicales. En el 2006 y 2007 realizó conciertos con la Orquesta de Cámara Santa Cecilia, proyecto en el que también tuvo que hacer una pausa.
En la actualidad, la maestra forma parte de El Colectivo Mujeres en la Música A.C., integrado por intérpretes, compositoras, directoras de orquesta e investigadoras que trabajan activamente dentro del ámbito musical.
“Formé la orquesta en junio del 2003 para ampliar las oportunidades de las mujeres músicos, no solamente para las atrilistas sino también para las directoras y compositoras. Quería ampliar los escenarios para que nos pudiéramos desarrollar, especialmente directoras de orquestas y trombonistas, trompetistas porque son especialidades cerradas a las mujeres. No me gusta hablar en pasado porque siempre cabe la posibilidad de retomarla y no quiero decir que formé una orquesta feminista, sino femenina porque es una realidad que necesitamos espacios”, cuenta la directora en entrevista.
Enríquez explica que su orquesta tuvo el apoyo de algunas instituciones como el Nacional de Mujeres, pero no fue suficiente. “Nos daban el financiamiento para un concierto. También nos financió uno la Procuraduría General de la República a través de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas. Logré un subsidio de Conaculta, pero dan muy poco dinero, alcanza para dos o tres conciertos. Así me pude sostener durante dos años y medio”.
En el 2002 Enríquez fundó Mujeres Pro Música, organismo través del cual creó la Orquesta Sinfónica de Mujeres del Nuevo Milenio, sin embargo también están en pausa sus actividades, pero gracias al colectivo podría continuar el proyecto de la orquesta.
“Cuando Gabriela Díaz entró a dirigir la orquesta del Politécnico, casi al mismo tiempo despegó la figura de Alondra (de la Parra) y empezaron a darse los cambios de cómo nos ven a las mujeres en la música. A mí me ha estado yendo muy bien porque con Gabriela se ha tocado mi música, también me hablaron de la Juvenil de Veracruz; creo que estamos empezando a ser escuchadas otras mujeres, aún es incipiente pero creo que estamos rompiendo el hermetismo y las limitaciones que habían, se está aflojando la resistencia”, explica la directora.
Proyecto histórico
Enríquez y el colectivo lanzaron recientemente el disco Mujeres en la música sinfónica mexicana, que integra la obra sinfónica de cuatro compositoras contemporáneas –María Granillo, Marcela Rodríguez, Leticia Armijo y Enríquez- interpretadas por la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional, conducida por su directora artística Gabriela Díaz Alatriste.
El fonograma, bajo el sello discográfico Murmullo de sirenas, fue producido por el Colectivo y el Instituto Politécnico Nacional, con el apoyo de Radio IMER y Conaculta, como parte de los festejos de los 75 años del IPN.
Las obras que integran el disco forman un escaparate de las corrientes estéticas de la música mexicana de concierto del siglo XXI. La diversidad ecléctica del lenguaje de cada una de las obras presentadas, ha sido elaborada a través de la utilización de técnicas tradicionales de composición, combinados con elementos de otras músicas como el Tango y Fantasía en Jazz de la también compositora Gina Enríquez.
“Es un trabajo histórico porque se trata del primer disco de música sinfónica con obra de compositoras mexicanas”, explica la compositora.
En opinión de Enríquez sí es necesario que las mujeres músicos conformen gremios para impulsarse entre sí.
“Creo en esto, es necesario. Tenemos un ejemplo muy claro, impulsamos a Gabriela (Díaz) y entró al Politécnico. Hay personas que no creen que sea necesario, yo sí. Si una mujer es influyente, tiene muchos recursos o una familia influyente pues quizá no lo necesite porque se puede colocar en donde quiera, pero cuando carecemos de ese tipo de soporte es importante formar un grupo para impulsarnos”.
El Colectivo tiene el objetivo de promoción y difusión de la labor musical de las mujeres a través de la organización anual de encuentros en el marco de actividades del Día Internacional de la Mujer, del Proyecto Editorial y Discográfico Murmullo de Sirenas, entre otras actividades. Además, Gina Enríquez forma parte del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en el Arte, que se lleva a cabo cada año en distintas regiones del país; el último se celebró hace unos días en Chiapas, en el marco del Día Internacional de la No violencia hacia las mujeres y a las niñas, con la temática “El arte de las mujeres. Patrimonio de la Humanidad. Mujeres en la gestión cultural”.
De acuerdo con Enríquez la organización tiene planeada lanzar un segundo disco con obras de compositores.
Dedicada a la música
Gina Enríquez jugaba con pequeñas guitarras cuando era una niña. A los siete años recibió de regalo un piano, se volvió “loca por la música” y le dio por “inventar” obras. Años después entró a la Escuela Nacional de Música. Es licenciada en Musicalización Cinematográfica por Berklee College of Music y con maestría en dirección orquestal y composición por la Guildhall School of Music and Drama de Londres.
En los últimos 15 años, además de sus propias orquestas, Enríquez dirigió la Sinfónica del Politécnico, la de Xalapa, la de la Universidad de Veracruz, la Juvenil de Nebraska, la Filarmónica de Acapulco y la de la Ciudad de México, la de la Universidad de Hidalgo, entre muchas, al mismo tiempo que se dedicaba a la composición.
“Dejé un poco de lado la dirección y empecé a componer más, es un reto muy difícil hacer los dos trabajos y como mujer es aún más difícil”, cuenta.
Para Enríquez una gran orquesta en México está obligada a tener equidad de género. “Debe tener el mismo número de mujeres que de hombres, hay mujeres ejecutantes maravillosas, sería más armoniosa si tiene energía femenina y masculina”, dice.
Musicalmente, dice, no hay diferencias entre una mujer y un hombre, pero sí existe en las oportunidades que se le han dado a las féminas. “Por ejemplo, Mstislav Rostropovich se le hincaba a Jacqueline du Pré, Pablo Casals tampoco podía creer que alguien tocara el cello como ella. Es decir, no hay diferencias en la capacidad o el virtuosismo, pero a la mujer se le ha dicho que lo único que puede hacer es casarse y tener hijos, zafarse mentalmente de esto es muy difícil. Du Pré fue tan virtuosa como muchos hombres, pero enfermó y ya no sabremos hasta dónde pudo haber llegado. Lo que sí creo es que las mujeres tienen una vibración complementaria y por eso las orquestas deben tener más oportunidades”.
Ahora está a la espera de que alguien escuche su última obra Marfil, que narra la historia de los elefantes. “Es una protesta para que no los maten y les quiten el marfil. Es muy probable que también se estrene con la orquesta del Politécnico, pero aún no la escucha la maestra Díaz”.





