Colima pone en práctica la lectura por placer
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En el Centro de Cultura Escrita de Manzanillo, Colima, no se oye decir “ahí no te acuestes”, tampoco la frase “no toques ese libro”. La forma de operar de este espacio, pionero en México, es de libertad. Los usuarios van allí a leer y esa actividad la ejercen por el puro placer de tomar un best seller o un clásico de Julio Verne.
A la manera de una sala VIP o de los cafés de moda, los Centros de Cultura Escrita disponen de ambiente para leer, escribir mensajes en un acogedor sofá, y están provistos de equipos de computación con conexión inalámbrica. El plus de los Centros, con relación a las cafeterías, es que tienen un acervo de más de mil libros, proponen la convivencia en torno de la palabra, están abiertos entre las 10 y las 20 horas, de lunes a sábado, y el café es gratis.
Con sus Centros de Cultura Escrita -este jueves se inaugura el segundo-, su Ley Estatal para el Fomento a la Lectura y al Libro, que fue publicada en 2006 (dos años antes que la ley Federal), sus programas de distribución de libros en todos los municipios de la entidad y campañas en pro de la lectura lideradas por el luchador Literato, Colima se ha convertido en un estado pionero en el fomento a la lectura a nivel nacional.
Justo el concepto de sus centros de Cultura Escrita será replicado por la Dirección de Publicaciones del Conaculta en el país, que contempla abrir 11 de estos espacios; los siguientes estarán en los estados de Michoacán, Quintana Roo y Chihuahua.
El 12 de abril pasado se inauguró en Manzanillo el Centro Cultural Salagua, que a su vez alberga el primer Centro de Cultura Escrita, un espacio con capacidad para 40 personas. A diferencia de las bibliotecas, en el Centros de Cultura Escrita la consulta no es el objetivo. Comparados con las salas de lectura, dichos Centros son más grandes, su acervo es más amplio y buena parte de los títulos toma en cuenta las novedades en el mercado editorial.
“En las bibliotecas no tienes normalmente libros que estén muy vigentes, por ejemplo best sellers, como los de Harry Potter, o la saga de Crepúsculo. Los jóvenes ya no buscan investigar en las bibliotecas porque obtienen su información para las tareas en internet; en las bibliotecas no encuentran características que los inviten a leer un libro. Y en las salas de lectura el acervo es muy pequeño”, contrasta Rodrigo Ramírez Rodríguez, director de Cultura de la Secretaría de Cultura estatal. Adelanta que este jueves se abrirá el segundo de los Centros, en la ciudad de Colima, éste con capacidad para 100 personas.
“El primero de la ciudad estará en el jardín Corregidora; vamos por otro en el Jardín de La Concordia, también en la ciudad de Colima; este mismo año habrá dos más en el estado. Al término de 2011 tendremos cinco Centros; para el 2012, la meta es tener cinco más”.
Como lo han ido introduciendo las librerías de diversas ciudades, los centros cuentan con espacios confortables para leer. En los de Colima y Manzanillo se cuenta con cómodos sofás, muebles modulares especialmente diseñados, que no son fijos porque la idea es que cada visitante se acomode a leer a su gusto. La colección de libros abarca clásicos y best sellers, desde El Quijote, pasando por autores mexicanos como Juan Rulfo y Octavio Paz, hasta los contemporáneos; hay una sección de los premios Nobel, así como otras de literatura policiaca y de vampiros.
El Centro busca que los usuarios conformen una comunidad virtual, una red social de lectura y lectores, a partir de sus aficiones, que encuentren allí recomendaciones de literatura similar. Un ejemplo que da Ramírez es que el lector de Crepúsculo pueda pasar a Drácula, de Bram Stoker, y de ahí a La Metamorfosis de Franz Kafka.
Estos centros, que el funcionario describe como “espacios de convivencia en torno libro”, están provistos de un área de islas de conexión a internet, con mesas cubiertas con luz natural y eléctrica, y servicio de internet inalámbrico las 24 horas. “Es un espacio completamente libre, es lo que buscamos, no es un espacio donde alguien te va a decir no te acuestes a leer si eso es lo que te interesa hacer...”.
Sobre el costo de cada uno de estos espacios, Ramírez precisa que, de acuerdo con el mobiliario, el equipo de cómputo y el tamaño, varían entre 800 mil y un millón y medio de pesos. El de Manzanillo fue creado por la Secretaría de Cultura del Estado; el municipio cedió el local. En el de la Ciudad de Colima, se ha sumado el Conaculta.
“Los Centros de Cultura Escrita requieren más imaginación que inversión, los módulos de Internet tienen costo aproximado, cada uno, de 40 mil pesos; fueron seis, entonces hablamos de $240 mil; los módulos de servicios digitales, que pueden ir entre siete u ocho computadoras, tienen un costo promedio de ocho mil pesos por equipo, es decir que son 60 mil; más mobiliario, más libros”.
En los centros el público es atendido por promotores de lectura, jóvenes, que fueron capacitados.
Sobre la iniciativa, Socorro Venegas, directora de Fomento del Libro y la Lectura de la Dirección de Publicaciones de Conaculta, explicó que en la Reunión Nacional de Cultura, en 2010 se acordó dar forma al proyecto de los centros. Explicó que la propuesta de los Centros ha tenido eco en otras instancias: “La Cineteca Nacional va a entregar una videoteca, una pantalla de plasma y un dvd; Conaculta aportará 120 videos; Radio Educación instalará una estación de escucha. (A Colima) le hemos entregado un acervo de 600 libros y vamos a tener dispositivos electrónicos para que sean leídos, pues ya están disponibles los primeros libros electrónicos, en especial nuestra colección de Suma Mexicana que coeditamos con el Fondo de Cultura Económica”.
Venegas recalcó que van a ser alrededor de 11 centros: “Después de Colima siguen Michoacán, Chihuahua, ése estará en Ciudad Juárez, y otro más en Quintana Roo; los recursos que nosotros damos provienen del Fondo Especial de Fomento a la Lectura, la otra inversión la pone cada estado”.
Formando lectores
Dentro del programa de Fomento a la Lectura de la Secretaría de Cultura del estado de Colima -que encabeza Rubén Pérez Anguiano-, desde 2007 se realiza un amplio programa de difusión de libros, campañas que invitan a leer, conciertos que vinculan música y literatura, y otras estrategias.
Aunque no existen estadísticas de los niveles de lectura en la entidad, la “Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales”, de Conaculta en 2010, arrojó que la asistencia a las bibliotecas por parte de los colimenses es de 61% y del 44% a las librerías.
Desde 2007, tras la aprobación de la Ley Estatal para el Fomento a la Lectura y al Libro, los meses de abril se realiza el Mes Colimense de la Lectura; ese año hubo 300 eventos dedicados al fomento a la lectura, entrega de calcas con llamados a leer, y el obsequio de alrededor de 33 mil libros. En 2008, el programa entregó alrededor de 50 mil libros; en 2010, fueron cerca de 70 mil, y este 2011, se entregaron 100 mil libros en cien mil hogares, de los 10 municipios. “Llegamos a 60% de los hogares de Colima”, dice Rodrigo Ramírez.
Los libros entregados por el gobierno del estado, con apoyo del FCE y Conaculta, fueron Claridad errante, de Octavio Paz; Sonetos y villancicos, de sor Juana Inés de la Cruz; México en una nuez y otras nueces, de Alfonso Reyes; y Leyendas y misterios de los pueblos de Colima contadas por sus niños; cada uno con tirajes de 25 mil ejemplares. Además de éstos, se distribuyeron Coloreando la lectura, con 10 mil ejemplares, y la colección Charangai de Poesía Joven Colimense, con el mismo tiraje.
Desde hace dos años otro de los programas más exitosos es el del luchador Literato, quien visita escuelas, asilos, con la cruzada de luchar contra la ignorancia por medio de la lectura.
“Lo que trata de hacer es llevar a otros lo importante que es la lectura. Al final él lee y regala libros, es fascinante ver a luchador que da autógrafos, regala libros e invita a que lean”.
Sobre los resultados, Ramírez dice: “Es difícil medirlos, pero sí tenemos el dato de que en la librería Educal de Conaculta en Colima, se disparan las ventas en abril, por mucho, eso está medido. Esperamos que la próxima encuesta de la Federación sobre hábitos de lectura muestre un Colima distinto”.





