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Leonardo Patterson se pasea libre por Múnich, pese a acusaciones

Julio Aguilar| El Universal
Viernes 18 de julio de 2008

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Leonardo Patterson se siente perseguido por la prensa latinoamericana, según ha declarado recientemente al periódico alemán Süddeutsche Zeitung el presunto traficante, quien ahora da la batalla con sus abogados para recuperar una colección de más de mil piezas prehispánicas incautadas por la policía de Múnich a finales del pasado m es de abril y que los medios europeos han bautizado como “el tesoro prehispánico”, no sólo por su valor cultural, sino por el increíble precio calculado de la colección. Más de 700 piezas son parte del patrimonio cultural mexicano.

Al no existir una orden contra él para ser detenido ni extraditado por algún país latinoamericano afectado por sus actividades, Patterson, nacido en el caribe costarricense pero con pasaporte alemán, hoy pasea libre por Múnich. Se desconoce si tiene algún tipo de restricción para moverse por sus rutas habituales: París, Ginebra y Cahuita, en Costa Rica, en donde hace más vida que en el departamento que posee desde los años 70 en Múnich; para ser exactos, en la calle Arabella o Arabellastrasse, en donde EL UNIVERSAL ha tratado de contactarlo.

Desde que comenzó el escándalo al ser ubicada la colección de arte prehispánico en un almacén de Galicia, España, a finales de 2006, Patterson sólo ha respondido a medios de España, Perú y Centro América enviando desmentidos y haciendo algunas declaraciones en diarios de Alemania y Costa Rica.

En 2007 envió un comunicado a La Voz de Galicia desmintiendo estar desaparecido, denunció intereses ajenos de competidores “con ambición sin límites” que lo querían arruinar y aseguró que colaboraba con la policía española. Después violó las leyes del país ibérico al exportar sin autorización las piezas aseguradas por un juez, rumbo a Alemania, en donde el lote fue incautado.

En marzo de este año, Patterson envió una carta al diario tico La Nación en la que aseguró: “Las piezas de Costa Rica [457] expuestas en el año 1997 no son de mi propiedad. no fueron robadas”.

En México, el país de donde este costarricense ha sacado más provecho desde los años 70, no tiene procesos en su contra. En una investigación iniciada por este periódico para documentar sus actividades se ha comenzado a comprobar que el monto de sus ganancias podrían ser de cientos de millones de dólares, y el daño que ha causado a zonas olmecas y mayas, principalmente, son incalculables, de acuerdo con arqueólogos consultados en el país y el extranjero.



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