Dan descuentos a cambio de lealtad
yanet.aguilar@eluniversal.com.mx En el mercado editorial se conocen como “planes de lealtad”, acciones de apoyo a los lectores ante la inminente entrada en vigor del precio único. Se trata de tarjetas con descuentos para clientes frecuentes o de beneficio y de tarjetas de regalo, que se presentan como estrategias de fomento para la lectura y el libro. En la batalla por hacerse de lectores y competir con los supermercados y otros puntos de venta que se han abierto para los textos, pero también para contrarrestar los efectos que traiga consigo la Ley para el Fomento de la Lectura y el Libro, las cadenas de librerías en México han emprendido estos intensos planes “de lealtad” con sus clientes. Desde hace algunos años, varias librerías han creado tarjetas con descuentos para sus compradores frecuentes como una forma de incentivar la lectura, y aquellas que no lo han hecho no descartan que, mediante esas estrategias, a la larga incrementarán los beneficios para sus clientes. En ese apoyo nada tendrán que ver los editores, será un descuento que absorberá cada librero, al menos así lo asegura Pedro López, director general de Librerías El Sótano, que en 2004 lanzó al mercado sus tarjetas de cliente frecuente, justo cuando comenzó a discutirse la nueva Ley del Libro con el agregado del precio único. Esa cadena de librerías ofrece descuentos superiores al 10 % en cada compra, además de 3% en puntos acumulables; cuando se aplique la ley ofrecerá un incremento mayor. “No sé cómo aplicar el descuento, si por volumen de compra o con promociones especiales, dependerá de cómo reglamenten el precio único, la idea es que nuestros clientes no salgan tan afectados por el encarecimiento de los libros.” Otros han seguido su ejemplo. Librerías Gandhi lanzó la tarjeta de beneficios Página 1 en julio de 2006, dirigida a lectores adultos; sin embargo, hace unos meses ampliaron su oferta al público infantil y juvenil en lo que han llamado Mi Página 1 y que incluye un portal con juegos, actividades y recomendaciones para sus pequeños agremiados. Alberto Achar, gerente de mercadotecnia de Librerías Gandhi, dice que era necesario sacar una derivación del programa para niños y jóvenes. Los resultados que han tenido son buenos. Aunque hasta el momento descargan puntos en el monedero electrónico, no aplican descuentos directo: “No queremos manejarlo de esa forma, es todo un programa integral con muchos otros productos”. Ni ellos ni las librerías del Fondo de Cultura Económica descartan un programa de descuentos cuando se aplique la Ley para la Lectura y el Libro, pero será a su tiempo cuando la legislación entre en vigor. Achar dice: “Tenemos que ver primero cómo va a estar regularizado, quién va a controlar que se apliquen las leyes en el caso del precio fijo, porque todavía hay muchas cosas que no se han analizado ni están claras”. Por su parte, Consuelo Sáizar, directora del FCE, afirma que esperarán a ver qué pasa con la Ley “para ver cómo impacta y buscar alternativas. Estamos atentos a cómo es qué se va a aplicar el precio único y ver cómo vamos a llevar a cabo nuestro trabajo”. Esa cadena de librerías del Estado mexicano lanzó en mayo un plan de tarjetas de regalo con diseños coleccionables para canjearlas por libros, DVD y CD. Las tarjetas que van de 100 a mil pesos son una alternativa para el fomento que incluye diseños atractivos con una fotografía y una frase de escritores como Octavio Paz y Carlos Monsiváis.





