Salvan a un Siqueiros de terminar en la chatarra
La escultopintura que David Alfaro Siqueiros creó para delimitar el espacio del Polyforum se salvó de ser vendida como fierro viejo. Luego de una restauración que duró un año, Homenaje al cincuentenario del movimiento muralista mexicano ha recuperado las piezas metálicas que le habían robado para ser vendidas por kilo, así como las que estaban completamente dañadas por la corrosión provocada por la contaminación ambiental. Restauradores del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencrepam) le devolvieron a esta barda-mural el aspecto que tenía en 1971, cuando fue inaugurado el Polyforum Cultural Siqueiros. La escultopintura técnica utilizada por Siqueiros para hacer tridimensionales sus obras está ubicada en la esquina que forman la avenida de los Insurgentes y Filadelfia, en la colonia Nápoles de la ciudad de México. Se trata de una barda que en su parte exterior está formada por pedacería de metal: partes de motor, tubos de plomería, varillas, tuercas, rondanas y cadenas, entre otras. Varias de éstas fueron las que durante algunos años fueron hurtadas para ser vendidas como chatarra, quizá sin saber que forman parte de una obra artística. Siqueiros pensó así esa barda, con el propósito de que no le puedan pegar cartelones o la agredan los grafiteros, dice Alfredo Suárez, presidente del Polyforum Cultural Siqueiros e hijo de Manuel Suárez y Suárez, el mecenas que apoyó al artista chihuahuense. El heredero recuerda que se realizó la barda para proteger el Polyforum, el cual alberga más de 8 mil metros cuadrados de murales. En la otra cara de la barda Siqueiros quiso hacer un reconocimiento a quienes consideró los mejores artistas mexicanos y, sobre tableros de asbesto-cemento y láminas de acero, plasmó los rostros de Diego Rivera, José Clemente Orozco, Leopoldo Méndez, José Guadalupe Posada y Gerardo Murillo, el Dr. Atl. Él se incluyó en forma de Prometeo encadenado, figura con la que tuvo una especial relación a lo largo de su vida creativa, pues lo pintó en varias de sus obras. Siqueiros no quiso poner su rostro porque era el año de 1968, cuando sucedieron los movimientos sociales y estudiantiles que desembocaron en la matanza de Tlaltelolco. Él se sintió maniatado en ese momento porque el gobierno no le permitió hablar y expresar todas sus ideas. Hay que recordar que en 1968 hubo una gran represión por parte de Gustavo Díaz Ordaz. Entonces Siqueiros decidió ponerse como una momia maniatada, envuelta, tapada de la cara y boca en símbolo de la represión que sentía en ese momento, explica Alfredo Suárez. La barda Homenaje al cincuentenario del movimiento muralista mexicano forma parte de todo un conjunto arquitectónico que incluye el Hotel de México hoy conocido como World Trade Center y el Polyforum. Este último alberga el mural más grande del mundo: La marcha de la humanidad. El edificio también cuenta con una especie de corona formada por 12 paneles exteriores con pintura mural, de los cuales se han restaurado cinco y siete siguen sufriendo el deterioro que les ocasionan la contaminación y la lluvia ácida. Luego de un intenso trabajo de limpieza y restauración realizado por cuatro especialistas del Cencrepam, el Homenaje al cincuentenario del movimiento muralista mexicano será develado este 23 de agosto, aunque cualquier transeúnte que circule por esa esquina podrá conocer esta obra que sobrevivió al saqueo.





