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Urtext: exportar música para sobrevivir en México

Eduardo Cruz Vázquez| El Universal
Viernes 02 de junio de 2006
Actualmente todas las grabaciones de la empresa están digitalizadas, lo cual le ha abierto un significativo mercado mediante descargas a través de internet. Su acervo consta de 150 producciones, siendo 80% de su propiedad y el restante licenciadas con instituciones como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Universidad Nacional Autónoma de México

Con el propósito de producir y vender discos de música culta y popular -de México y otros países- con una calidad comparable a la de los sellos europeos, y con el afán de consolidar una empresa cultural con presencia tanto en el mercado nacional como internacional, el sello Urtext suma ya 11 años de existencia. Durante este periodo, a decir de su director general Pedro Carmona, "nos hemos convertido en un bastión que esperamos mantener de forma indefinida".

Teniendo a la flautista Marisa Canales como directora artística, la disquera ha logrado sortear numerosas crisis económicas. Cuenta Pedro Carmona que "llevamos años con una pérdida muy importante. En este proceso los dueños de Urtext nos hemos descapitalizado a un grado infame, la empresa está totalmente apasivada (sic), pero con mejores perspectivas que en el pasado. Nuestra tabla de salvación fue un crédito obtenido mediante una institución inglesa, y eso es muy triste".

Urtext nació como parte de la casa mexicana de origen alemán Peerless, misma que fue absorbida por la empresa transnacional Warner Music. Tras este acontecimiento, Pedro Carmona y Marisa Canales lograron negociar la pertenencia de dicha línea de catálogo para convertirla en un sello independiente.

Actualmente todas las grabaciones de la empresa están digitalizadas, lo cual le ha abierto un significativo mercado mediante descargas a través de internet. Su acervo consta de 150 producciones, siendo 80% de su propiedad y el restante licenciadas con instituciones como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Para Pedro Carmona, intentar consolidar una empresa cultural "es difícil porque las reglas que permiten aspirar a beneficios fiscales o a créditos más blandos no son nada claras. No hay marcos que ayuden a compensar el hecho de que los productos culturales no son tan comerciales como otros".

Al tener un regreso más pequeño o pobre en lo que a la venta de sus productos respecta, "se genera un reto muy grande para poder financiar la operación, crecer y salir adelante, y sobre todo competir contra lo que se está haciendo en el extranjero, porque la globalización y la pugna por un lugar en el mercado no se da sólo a nivel local, sino multinacional, y eso complica las cosas".

Afectada gravemente por la piratería, Urtext vende la tercera parte de lo que comercializaba hace seis años. Mueve anualmente entre 70 mil y 100 mil discos en sus diversas colecciones.

Trayecto lleno de obstáculos

-La fracasada iniciativa de Ley de Fomento y Difusión de la Cultura contemplaba un apartado sobre estímulos a las industrias culturales, ¿qué opinión le merece respecto del sentido de las pequeñas y medianas empresas?

-Esto viene de un error conceptual acerca de lo que representan las industrias culturales. Dicha noción nace en el extranjero, en países como Canadá y el Reino Unido, que han sido muy exitosos en su fomento. Ahí la iniciativa privada se encarga de procesos culturales que tradicionalmente pertenecían al Estado ya que, en la medida en que la mercadotecnia y los patrones de consumo cambiaron, se hizo evidente que las estructuras de gobierno eran poco eficientes para sostenerles.

Por ello se permitió a los particulares intervenir y hay historias de empresas culturales con un éxito maravilloso. Éstas comenzaron a concebirse como industrias porque se volvieron grandes consorcios en cuanto a tamaño y volumen de producción.

Cuando en México adoptamos esas ideas, no se advirtió que no tenemos un mercado tan grande y tampoco presupuesto para sostenerlas.

Los negocios nunca llegan a crecer a nivel de industria. Seguimos siendo un puñado que, más por vocación que por interés comercial, funciona y sobrevive raquíticamente en un entorno que, ciertamente, no es el más propicio para salir adelante.

-En ello tiene que ver el tratamiento de la mercancía cultural, la cual significa lo mismo que hacer zapatos o escobas, ¿podrá llegarse a una distinción?

-Vamos a seguir revueltos. Sin embargo, la sociedad está consciente de esta problemática. Por ejemplo, las empresas patrocinan proyectos más que donar recursos, y eso es muy importante. En la medida que se adopte esta posición se va dar esa separación, aún cuando el gobierno tarde en darse cuenta de lo necesario que es el que se nos considere aparte del resto de las empresas.

-¿Qué medidas serían benéficas para la expansión de las Pymes culturales?

-Antes debo aclarar que lo que digo puede resultar quimérico. Básicamente habría dos ámbitos: el primero, lograr que las instituciones -como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes- faciliten el acceso a su infraestructura ya que si alguien quiere acceder a un foro las cosas son muy complicadas. Los espacios no están tan disponibles para la gente que quiere hacer cosas con una visión rentable.

Si yo quiero grabar en una sala debo entrar en un proceso complejo y burocrático, y esto no deja de ser una problemática para todos. En suma, se debe promover un mejor aprovechamiento de los recursos.

En segundo lugar se debería convencer al gobierno de involucrarse y ofrecer estímulos fiscales y autorización de créditos blandos para determinados giros. No hay ningún beneficio para empresas como la nuestra.

Las tasas de interés que se manejan en México, para quienes realizan labores como la nuestra, son impagables... entonces, aunque no sea solución significativa, la exención de impuestos sería una salida.

-Urtext es una sociedad anónima de capital variable, sin embargo, ¿no puede ser asidero la normativa de una fundación?

-Es muy difícil de manejar en México y eso ahuyenta a los posibles patronos. Debes ser una institución tremendamente valiosa para que empresas grandes digan que van a invertir su dinero, porque ni siquiera fiscalmente les conviene, aunque les dé prestigio.

Aquí no hay estructuras legales apropiadas para fomentar el mecenazgo. Mucha de la operación de las empresas con capacidad para fomentar estas tareas podría canalizarse hacia el arte y la cultura si se pudiera dar un flujo correcto a esa posibilidad.

Nosotros intentamos hacer una fundación; pero nos pilló la crisis y nos atrapó en una telaraña infame. Crearla hubiera implicado detener el proceso que tenemos, podría terminar por cortarnos la vida.

-Entendemos que la apertura de mercados y los bajos aranceles les han permitido encontrar un sustento en la exportación de sus productos.

-Esa ha sido la diferencia. En los primeros años de Urtext se hizo una considerable inversión en la distribución internacional, sembramos una semilla que hoy en día está dando frutos. Lo que recibimos del extranjero nos está salvando. Este proceso es menos traumático que el interno, ya que los recursos llegan con enorme fluidez y nos han permitido no morir.



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