Thomas Glassford transforma con arte contemporáneo el Muca
A partir de desdoblar la piel y el cuerpo del Museo Universitario de Ciencias y Arte (Muca), el artista Thomas Glassford (Texas, EU, 1963) plantea dar una nueva apariencia a este espacio y hacerlo "renacer". Su intención, explica, es despojarlo de la imagen "purista y superficial", y transformarlo en un centro capaz de albergar al arte contemporáneo. Con la exposición titulada Cadáver exquisito, Glassford se suma al proceso de redefinición vocacional que actualmente lleva a cabo el Muca, en el cual se propone recuperar su flexibilidad, dejando de lado atavismos conceptuales y devolviendo al edificio, creado en 1960 en Ciudad Universitaria, su forma arquitectónica y su razón de ser originales. Tras rechazar hacer una exposición retrospectiva en ese espacio porque "no le gusta abrir cajas de cuerpos de obra atrasados", Thomas Glassford decidió utilizar el plafón de acrílico blanco y el aluminio que estaba en el techo del museo para crear una instalación que permitiera al visitante reflexionar sobre qué es un museo. "El Muca tenía un plafón falso colocado a mediados de los años 70, con esta arquitectura Bauhaus modernista. En esa época era una manera de dar un aspecto muy limpio, como un cubo blanco, pero tras varios años, además de estar muy sucio y en malas condiciones, se convirtió en opresivo y la calidad de luz que entraba era muy baja. "Así que decidí bajar el plafón y dar un nuevo aspecto al mismo museo para que pueda renacer. Es algo que he hecho en otros espacios: utilizar en mi obra los materiales locales que encuentro dentro del recinto. En este caso, el acrílico y el aluminio los convierto en una especie de gradas de una cancha de pelota con aspecto precolombino o contemporáneo, en un área de confluencia de dos desagües que se encuentran en un pasillo central, en un espacio para reflexionar qué es un museo y cómo funciona". Glassford, quien forma parte de un grupo de artistas extranjeros que se integraron a la escena del arte mexicano en la década de los 90, destaca que Cadáver exquisito retoma el aspecto corporal de su obra, pues el público será el personaje principal al caminar por ese pasillo que se presenta como un escenario teatral, de batalla o de juego. "Me gusta que el visitante no estará en las gradas, sino participando". Para este artista cuyo trabajo se caracteriza por la reutilización de materiales de la vida cotidiana como tubos, aluminio, cubetas de plástico, espejos y palos de escoba, entre otros, los espacios que mejor funcionan para el arte contemporáneo hoy en día son los reciclados. "Existe un gran movimiento en el mundo respecto de la forma de construir los museos, dirigiéndose al arte contemporáneo. Algunos han funcionado por su aspecto arquitectónico, como el Guggenheim de Bilbao, pero los que funcionan al más alto nivel son los espacios reciclados, los que no pretenden tener un aspecto puritano y que no tratan de asumirse como espacios tan limpios. Hoy el arte contemporáneo es más intervención en el espacio y de cómo se pone a funcionar adentro." Cadáver exquisito
será inaugurada el sábado 21 de enero, a las 12 horas, en el Muca Campus, ubicado en el costado sur de la Torre de Rectoría, en Ciudad Universitaria.





