Luis Terrazas, el patriarca del norte
A principios del siglo XX, Luis Terrazas era dueño de 2 millones de hectáreas en Chihuahua, por lo que la prensa de Estados Unidos le adjudicó el calificativo del "latifundista más grande del mundo". Casi un siglo después, Héctor Chávez Barrón, quien este jueves presenta la biografía Luis Terrazas , de editorial Clío, en el Museo Nacional de Arte, observa en aquel personaje un ejemplo del hombre poderoso en el norte. "Aquel que en el ejercicio del poder combina lo político con lo económico y, eventualmente, lo militar", subraya el investigador. A diferencia de los políticos dominantes del centro y sur del país, que han sido comparados con los caciques indígenas por llegar a la cabeza de una sociedad jerarquizada, en el caso de Terrazas la manera de obtener y ejercer poder tuvo que ser diferente. Aliado y adversario de Porfirio Díaz en diferentes momentos históricos, el chihuahuense fue gobernador en repetidas ocasiones, senador y fue uno de los enemigos más encarnizados de Francisco Villa durante la Revolución. "Más que comparar a Terrazas con un cacique, como Gonzalo N. Santos (en San Luis Potosí) o Maximino Ávila Camacho (en Puebla) su papel fue más parecido al de un patriarca, porque una de sus conductas repetidas era el convocar al pueblo para buscar su apoyo, una tendencia a someter a referéndum su poder", comenta Chávez Barrón, quien fue rector fundador del Tecnológico de Monterrey en Chihuahua. El libro concentra más de tres años de investigación en fuentes bibliográficas de Chihuahua y ciudad de México, así como en la Fototeca Nacional de Pachuca. En el proceso, el biógrafo documentó algunos de los aspectos personales menos conocidos de Terrazas, la demencia que afectó a una de sus hijas, el cáncer que cobró la vida de otro de sus descendientes y los momentos difíciles que vivió cuando fue acusado de un desfalco al banco minero. "La investigación contempla la vida pública y la privada, aunque esta última es quizá la más difícil de apoyar con documentos y siempre implica el problema de que uno puede imaginar demasiado", dice el autor del volumen. La biografía añade datos a los problemas agrarios y de negocios de Terrazas y conduce a la conclusión de que ni fue tan malo como afirmaba la historia posrevolucionaria ni tan rico ni tan poderoso como pensaban sus contemporáneos. "Al documentar sus decisiones y la manera como ejerció el poder uno observa de manera clara cómo aquello que es la principal virtud de un hombres es también su debilidad más grande. En este caso, el hombre que para muchos fue audaz promotor del desarrollo para otros fue tirano y caprichoso". Luis Terrazas se presenta hoy en el Museo Nacional de Arte, a las 19 horas





