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`Se recupera la prensa en AL`

Jorge Luis Espinosa| El Universal
Martes 31 de agosto de 2004
El colombiano Javier Darío Restrepo afirma que un periodismo ético inspira más confianza en los lectores y por consiguiente garantiza la permanencia del medio

El periodista colombiano Javier Darío Restrepo tiene casi todas las respuestas para las preguntas sobre el oficio periodístico. Reportero de televisión en su natal Colombia durante 18 años, hoy se dedica a ofrecer talleres de ética periodística a lo largo y ancho del continente.

Columnista de El Espectador , de Bogotá y El Colombiano , de Medellín, Restrepo ha escrito un libro sobre ética periodística y en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) mantiene su consultorio de ética, donde recibe cientos de preguntas de periodistas de toda Iberoamérica.

Para Darío Restrepo la ética periodística está ligada al ejercicio independiente respecto del poder y el hecho de que haya un creciente interés de los medios y los periodistas por responder a esa ética es un signo de recuperación de la prensa en América Latina.

Gran conocedor de prensa de la región, Restrepo señala que uno de los grandes riesgos actuales de los periódicos es la de ser devorados por los grandes grupos empresariales o políticos.



Ética periodística

"En Latinoamérica hay dos clases de periódicos. Los que pertenecen a grupos familiares y los que son propiedad de grupos empresariales y políticos. Los que más confianza despiertan son los primeros, porque asumen el periodismo como un reto. Ahí hay más posibilidades de que el medio sea una respuesta a las necesidades de la sociedad", aclara Restrepo.

En el caso de los segundos, éstos, cuenta Restrepo, "obedecen a intereses comerciales o políticos", lo cual es grave, "porque no puede haber democracia sin ciudadanos bien informados".

¿Qué porcentaje representan este tipo de periódicos en América Latina?

No me atrevería a plantear ningún porcentaje porque podría ser muy arbitrario. Pienso que la mayoría está aún en manos de grupos familiares.

¿El estado de salud de la prensa en América Latina entonces es bueno?

Está en una situación estable. Pienso que de recuperación. Hay síntomas de ello. Por ejemplo, la opinión de los lectores está tomando cada vez mayor importancia. Hay una mayor preocupación de los periodistas por actualizarse y sus medios, donde trabajan, están más preocupados por llevarles cursos o talleres que les permitan ser más profesionales.

¿El compromiso ético también se ha incrementado?

La ética está alcanzando un rango cada vez más importante en la preocupación de los dueños y directores de los medios, y a lo mejor, por un interés meramente comercial. Un periodismo ético inspira más confianza en los lectores y por consiguiente garantiza la permanencia del medio. Como lo sabe cualquier empresa, todas dependen de la lealtad de su clientela. Y en materia de periódicos, una clientela fiel se logra cuando se le cree al periódico.

¿Qué es un periodismo ético?

Es aquel que se construye alrededor de los valores fundamentales del periodismo: compromiso con la verdad, lealtad a la sociedad y, sobre todo, un periodismo independiente. Si reúne esos tres factores ese es un periodismo ético.

Aunque aquí hay dilema. El periódico tiende a complacer a su lector y éste generalmente se complace con escándalos. ¿La ética no está supeditada a lo económico, al cuánto vendo?

Aquí es donde estalla la crisis ética de un periódico. La gran decisión ética de una publicación es decidir si está para darle gusto al público o para informarle. Cuando se decide por lo primero, se está reaccionando con una lógica muy parecida a la de un fabricante de chorizos, donde lo primero es la ganancia y se hace de todo para obtenerla. Un periódico no puede razonar con esta lógica a riesgo de perder su naturaleza.

¿Por qué?

Porque un periódico maneja una materia prima que no es la de cualquier fábrica. La materia prima del periodista es la historia que hace de su sociedad. Y ésta no es propiedad del periódico, sino de toda los que la conforman. Por consiguiente hay un deber, una deuda que el periódico le tiene que pagar a la sociedad por el privilegio de contar su historia: la veracidad.

¿Pero no son los más los periódicos que reaccionan con la lógica del comerciante?

No podría decir si son los más. Sí, que son muchos. Es una lógica que se ha ido apoderando de los medios y corre el riesgo de ser mayor en razón de la intervención que están teniendo los grandes grupos empresariales para tener un medio de comunicación. Este es uno de los desafíos más serios que tienen los periódicos de hoy. Lograr mantener su independencia y sobre todo su identidad profesional, que es la de estar al servicio de la sociedad.



A la defensa del lector

¿Se puede equilibrar esto: el negocio y la verdad?

Son negocios, pero en segundo lugar. No es lo prioritario. Necesitan ser negocios para ser independientes, pero no sacrifican su independencia al negocio.

¿Estamos en una época de periodismo basura?

En la medida que el periodismo pierde su norte, su identidad, se convierte en periodismo basura y es el castigo añejo a esa deslealtad con su propia naturaleza. Si como periodista o dueño de periódico resuelvo convertir mi periódico en un negocio, fatalmente lo convertiré en basura. Aquí volvemos al dilema de informar o darle gusto a la gente. Si lo que me propongo es complacer al lector, fatalmente me pedirá basura. Si por el contrario me propongo informar, darle algunas claves de comprensión de lo que sucede y de su propia historia, el resultado será distinto. Al lector hay que entregarle un producto duradero, valioso e indispensable. Y muchos periódicos tienen ya un defensor del lector o un ombudsman.

¿Pero el poder del empresario o dueño del periódico no es tal, que puede quitar y poner "ombusdman" o comités de ética a su antojo?

En la television se obedece, pero no se cumple. En los periódicos, el defensor del lector permanece, porque los dueños entienden que con él aumenta su credibilidad, que además, es su gran capital. El producto que hacen los periódicos está hecho fundamentalmente de credibilidad.

¿Ahora, qué incidencia ha tenido la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en este sentido?

No existe una evaluación exacta. Lo que he visto es que quienes participan en el concurso anual de periodismo de la fundación tienen un nivel más alto que en el pasado. Hay más interés de los periódicos y periodistas de participar en los talleres. Pero estos, en realidad, son medidores muy pobres. Lo cierto es que este instrumento no existía antes y ahora es cada vez más solicitado. Hoy, hay muchas más preguntas sobre el oficio que antes.

También hay una mayor preocupacion por el idioma y lo narrativo. En Colombia me lamentaba porque en el continente hay mucho que contar. Y en el último concurso encontramos una abundancia de historias bien contadas, investigadas y en la observancia de los valores éticos.



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