Baby Bátiz, una cantante `nata y neta`
La cita es en un parque de la Narvarte, junto a las canchas de basket. La rock star (con todo el peso semántico, y no mercadológico del anglicismo) llega sola y caminando. Rostro moreno y ojos ocultos tras las gafas de vidrios rosas. Boina de pana negra sobre la mata de pelo sin canas, y una playera amarilla que evoca a alguna tocada en Sonora. Dice que es una señora activa, que hace el aseo de la casa, va al mercado o al salón de belleza y cocina para sus dos hijos. No obstante, hace más de 40 años que se dedica a cantar rithym and blues, rock and roll y blues. Por lo demás, nació en Tijuana, y eso ya es garantía de calidad. Ayer domingo ofreció un concierto en la Plaza de las Artes del Cenart. María Esther Medina Núñez, mejor conocida en los barrios bajos como Baby Bátiz, demuestra a sus 54 años que lleva la música por dentro. Para el reencuentro con su público preparó una selección de blues en la que no podía faltar Budy Milles, Otis Reding, ni, but of course , la mismísima Janis Joplin. Debutó el 4 de febrero de 1961, a los 11 años de edad. Más de cuatro décadas en el oficio le han dado una madurez de la que pocos gozan en su sano juicio. "Todo ha salido del rock and roll dice Baby, sigue siendo la raíz. De los roqueros de mil ochocientos admiro a los pioneros de la época. Algunos grupos siguen trabajando, pero ya están parchados. Los que sí siguen son los Hermanos Carrión, que me gustan mucho. Es un rock lento, romántico, parecido al de Richie Valens o Los Locos del Ritmo y su interpretación de `Tus ojos`". Lamenta no haber conocido a Toño de la Villa, pero sigue admirando a sus paisanos los Rockin Devil`s o los Teen Tops, de cuyos integrantes sólo uno es original: el baterista Many Martínez. La distancia entre la Joplin y los Carrión podría medirse en años luz, pero Baby Bátiz, en materia musical, es omnívora. En algunos momentos, y sin estar bajo el influjo de alguna sustancia, puede escuchar hasta la banda El Recodo. "Yo soy pesada corrobora, me late Tina Turner. La he escuchado desde niñita. Conservo su influencia, junto con la de varias agrupaciones vocales de finales de los 50 como The Marvelletes, The Ronettes y The Shirelles. En Tijuana, mis hermanas escuchaban esa música, junto con Javier." Baby llegó a México en 1964. Trabajó en el Café Cantante Harlem, sólo durante las vacaciones. Cantó durante mucho tiempo con el maestro Javier Bátiz, a quien adora: "Detrás de esa gran cabellera y esos lentes negros, de esa guitarra y el rock tan agresivo, hay una persona muy sensible que no soporta ir a un funeral ni ver a los chavitos drogándose en la calle." Le dicen Baby porque es la más pequeña de cinco hermanos, la bebé. "En la frontera se habla muy apochadón. Mi madre nos enseñó a hablar inglés y desde siempre me han dicho la Baby. Pocas personas me llaman por mi nombre que es más íntimo, más para los hombres." De niña tocó el piano porque la ilusión de su madre era que ella o Javier tocaran ese instrumento. Le compraron un piano y contrataron a una maestra para que le enseñara. Era una dama vestida de negro y con rostro pálido que asustó a la pequeña. Su instrumento es la voz. Se considera una buena cantante, pero no la más gruesa: "Soy fresa, más gruesas que yo son la Alejandra Guzmán y la Kenny. Mi manera de vestir y pensar es fresona. Quizá el felling que aprendí de chavita es lo que me hace distinta a las demás." A pesar de su fresez, en 1968 se dio un pasón: "Estaba de moda fumar mariguana. Me dijeron que si la consumía iba a cantar muy bien y me aventé. Fue una locura. Me subí al escenario y se me olvidaron todas las canciones. Javier nada más me volteba a ver preguntándome qué había pasado. No lo vuelvo a hacer. prefiero tomarme una cerveza bien fría con limón y sal." El mal viaje se dio en el Terraza Casino, lugar que se llenaba cada noche para escuchar a los hermanitos Bátiz. Dice baby que llegaron a ir Jim Morrison y The Doors, The Union Gap, The Monkeys, Eric Burdon y The Animals, quienes llegaron a tocar en el cercano Grand Forum de los Hermanos Castro. Entre los clientes asiduos estaba Emilio Azcárraga. Hace siete años falleció su madre. Desde entonces Javier se fue a Tijuana y ella se quedó en la ciudad de México. Formó un grupo musical: Black and Blue. Es difícil mantener a la agrupación, sobre todo siendo una rockera fuera del star system. ?No estamos en la televisión. Prefieren ver a las chavitas o a los grupos de chavitos que a las personas que ya tenemos una trayectoria en el rock nacional. Es triste. Uno tiene que andar sobre la chamba y tocando puertas.? En rachas en la que ha estado desempleada ha tenido que recurrir a otras facultades. Hace un pozole riquísimo y en tres ocasiones ha puesto una pozolería. Sin embargo está convencida de que no sirve para vender y prefiere comerse el pozole en su casa. ?No extraño el éxito. No puedes vivir en el pasado. Son bonitos recuerdos, ganábamos mucho dinero y había mucho trabajo. Fue una época preciosa para el rock.? De la música actual le laten Los Jaguares (Saúl Hernández es su amor platónico), Maná, Aleks Syntek, Natalia Lafourcade, Kenny y los Eléctricos, y su paisana Julieta Venegas. ?Piece of my heart?, de Janis Joplin le gusta especialmente ?por su letra, es una canción muy fuerte. Le estás diciendo a un chavo que se robe un pedazo de tu corazón. Es algo precioso.? ¿Baby Bátiz es romántica? Sí, soy chillona y sensible. Una cantante nata y neta. Y voy a cantar hasta que Dios quiera.





