Torre Lapham hizo escuela en el teatro
Su mayor aporte fue para las nuevas generaciones de actores mexicanos, al establecer un método que propiciaba una mejor proyección de la voz en el escenario. El maestro, director y actor de teatro Fernando Torre Lapham murió el pasado jueves a los 86 años de edad víctima de un paro respiratorio. Comenzó su carrera teatral en la Escuela de Iniciación Artística Número 1, donde más tarde trabajaría como maestro. Otro de sus grandes legados para la escena mexicana fue la fundación, junto con Francisco Monteverde, Ana Mérida y Clementina Otero, de la Escuela de Arte Teatral del INBA (1946), donde fue profesor y director en dos ocasiones. "Durante toda su vida perfeccionó un método del buen decir, es decir, para que los actores aprendieran a proyectar su voz en el escenario", destacó Edgar Ceballos, investigador teatral y director de Escenología, A.C. Fue un hombre que siempre se interesó en que los jóvenes conocieran el arte teatral, por eso fundó las compañías de teatro estudiantil de la Universidad de Morelos y de la Veracruzana. Dentro de su incursión en la actuación destaca su participación en las obras Enterrar a los muertos, de Bernard Shaw (bajo la dirección de Fernando Wagner en 1940), Los Alzados, de Luis Octavio Madero, y Volpone o el zorro, de Ben Johnson. También participó en películas como Donde el círculo termina (1955), En cualquier parte del mundo (1993), Sin remitente (1994) y Santitos (1999). Obtuvo respectivamente en 1996 y 1999 el Ariel por Mejor actuación y Mejor actor de cuadro. Una etapa importante en su vida fue la labor que realizó en El Salvador, pues de 1951 a 1958 organizó y dirigió el teatro nacional de ese país. Después, regresó a México en los 60 para incorporarse a la docencia en la Escuela Nacional de Arte Teatral. Su actividad en la docencia duró más de 50 años impartiendo especialidades y materias de expresión verbal, análisis de textos dramáticos y actuación en recintos escolares como el Centro Universitario de Teatro (CUT), la Universidad Veracruzana, el Centro de Capacitación Artística de Televisa, el Centro Cultural Virginia Fábregas y el Foro Teatro Contemporáneo. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores. En los últimos años se dedicó a desarrollar su curso de expresión oral y fue considerado maestro emérito por parte del Conaculta. Sus restos fueron velados en una funeraria de Sullivan y hoy viernes a las ocho de la mañana su cuerpo fue incinerado en el Panteón Español.





