El futuro de las ciudades, a través de la arquitectura y los sueños

. (Foto: EL UNIVERSAL )
En la planeación de la ciudad del futuro, de esta casa común, es tan necesaria la participación tanto de urbanistas, arquitectos, políticos y economistas, como de historiadores, escritores y cronistas, porque como decía Octavio Paz: la ciudad se tiene que soñar constantemente. Lo anterior fue señalado por la arquitecta Margarita García Cornejo, coordinadora del seminario "Ciudad 2000" que se realiza en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, quien en entrevista manifestó que resulta difícil ver el desarrollo de la ciudad porque constantemente se destruye y se sobrepone. "La ciudad crece y se desarrolla con base en destruir la ciudad anterior, por lo que una manera importante de conocer nuestras ciudades es a través de la crónica, la novela, la historia. Una forma de imaginar las ciudades del siglo XXI a través de los sueños y deseos de los escritores." En este sentido, manifestó que no sólo es necesario hacer un plan económico o proyecciones equívocas, muchas veces alejadas de la realidad, sino invitar a los escritores e historiadores a crear y diseñar estas ciudades, "pues como decía Italo Calvino, la ciudad no es sólo el lugar de trueque de mercancías, sino de esperanzas y sueños". Por otra parte, mencionó la necesidad de atraer a los jóvenes a este tipo de encuentros, pues son quienes tendrán en sus manos las ciudades del siglo que empieza. Ante la hipótesis de que para el año 2020, cerca de 60 por ciento de la población de este país, 128 millones, se concentrará en 20 ciudades de más de un millón de habitantes, Margarita García Cornejo expresó que los problemas físico espaciales serán fundamentales, debido a la falta de vivienda, el desorden urbano y la terrible calidad de los edificios. De ahí la importancia de abrir un diálogo público interdisciplinario, ver a la ciudad como una obra colectiva y no como algo que sólo concierne a los urbanistas, los arquitectos o los políticos. También mencionó que los anuncios espectaculares han llevado a perder las perspectivas de la ciudad y el contacto con la naturaleza, por lo que también es necesario recuperar los valores de la arquitectura de paisaje. Por su parte, el arquitecto Alberto Kalach, coordinador del Taller de la Ciudad, señaló que se ha registrado un fuerte abandono de la ciudad en las últimas cuatro décadas, cuando éstas han tenido un crecimiento explosivo y la tarea de pensar y ordenar el espacio público se ha vuelto imperioso. "La ciudad ha crecido sin ninguna visión desde la llegada de los españoles, ha habido un crecimiento sin consideración de los principales asentamientos y hemos perdido a lo largo de estos 500 años el sentido del lugar." Por ello, su propuesta es volver a la ciudad lacustre, mediante la recuperación de lo poco que queda de zonas lacustres como Texcoco, Chalco y Zumpango. En su opinión, la recuperación lacustre garantizaría el abasto de agua potable de la ciudad, mediante la creación de represas en el perímetro urbano para balancear el agua que se infiltra y la que se bombea, a fin de evitar el hundimiento. También se refirió a la preservación de las zonas boscosas y al reciclaje de aguas negras. "Nuestra tierra tiene vocación lacustre, por lo que resulta factible rehidratar las 15 mil hectáreas del lago de Texcoco y hacer una recuperación de las otras zonas lacustres, lo cual tendría impactos ambientales muy benéficos." Indicó que esto no sólo cambiaría la imagen y el ambiente de la ciudad, sino el estado de ánimo de sus habitantes. A su vez, el arquitecto Antonio Toca Fernández, director de la División de Proyectos del IMSS, señaló que se acostumbra pensar que sólo con obras multimillonarias se pueden solucionar los problemas de la ciudad, pero no es así. "No hay dinero para reconstruir todos los centros históricos, pero se pueden conseguir financiamientos para que la gente que vive en las casas o edificios viejos, los mejoren y los doten de algunos servicios. Hay organismos y universidades que han realizado trabajos importantes en revitalización de centros históricos y su participación es fundamental en el diseño de planes y programas." En este sentido, señaló que se requiere de mayor creatividad para darse cuenta que una inversión para recuperar, regenerar y usar los centros históricos no tiene por qué ser un fracaso económico.





