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Redactar bien, sin brebajes mágicos

Sonia Sierra| El Universal
Martes 19 de agosto de 2003
El filólogo Daniel Cassany ofrece algunos consejos, a manera de ingredientes, para elaborar una escritura correcta

Para Daniel Cassany la enseñanza de la escritura en las escuelas se reduce a las reglas de ortografía y la gramática, y se olvida el fondo: claridad de ideas, estructura, tono y registro.

Escribir debe ser una condición mínima para expresarse en cualquier profesión u oficio; no es mero asunto de especialistas.

Este maestro en filología nacido en Barcelona en 1961 se propone reivindicar la escritura "para el ocio, para divertirse, aprender, pensar, matar el tiempo".

En su intento ha publicado libros dirigidos a todos los públicos como Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir, Reparar la escritura, Construir la escritura y La cocina de la escritura .

Este último título fue publicado en mayo de 1995 por Anagrama y desde entonces ha tenido nueve reimpresiones.

Por tratarse de una obra de interés para los educadores, en México la Secretaría de Educación Pública la seleccionó para su catálogo de la Biblioteca de Actualización del Maestro. En diciembre pasado se editaron 50 mil ejemplares que de manera gratuita distribuye la Subsecretaría de Educación Básica y Normal a los educadores de todo el país.

Daniel Cassany, quien es doctor en ciencias de la educación didáctica, visita México esta semana para hablar de su libro. Los estudios recientes de este especialista se concentran en análisis del discurso escrito, didáctica de la redacción, comunicación escrita, lingüística aplicada a la empresa y comunicación científica.

Su libro, de escritura amena, es de gran utilidad; brinda consejos, acude a ejemplos y sugiere alternativas. Con un lenguaje claro, ausente de tecnicismos, propone una reflexión sobre la escritura misma y, como consecuencia, la lectura.

La cocina de la escritura se puede ver también como un menú variado, con sorpresas, sin reglas estrictas y sí con recomendaciones porque, considera el filólogo, "hay tantas maneras de escribir como autores. No se pueden dar recetas válidas para todos, sino que cada uno debe adaptar los patrones a sus propias medidas".

Cassany ha ofrecido, desde muy joven, cursos sobre escritura y redacción, sin embargo, apunta que "no hay brebajes mágicos ni recetas instantáneas para escribir. No se puede pasar de la noche al día, de la vacilación del aprendiz a la confianza del experto, de la ingenuidad a la madurez. Ningún catecismo puede sustituir al entrenamiento que impone la redacción".

La obsesión por las reglas, que llama "epidermis gramatical" ha hecho olvidar que se debe dominar, en primer lugar, las estrategias de redacción: buscar ideas, hacer esquemas, hacer borradores y revisarlos.

El siguiente nivel, propone el académico, es definir "qué pensamos, opinamos y sentimos acerca de la escritura". En su propuesta Cassany sugiere a cada lector encontrar los beneficios personales que le ofrece esta tarea.

La cocina de la escritura desarrolla de manera puntual temas como la arquitectura de la frase, la construcción de párrafos, los defectos de la prosa, los juegos sintácticos, las formas para escoger palabras, la puntuación, los recursos retóricos. Al término del libro, el autor resume las enseñanzas de su cocina en el decálogo de la redacción.

Daniel Cassany ofrecerá una charla en las instalaciones del Fondo de Cultura Económica, en la Carretera Picacho-Ajusco, a las 17:30 horas del jueves 21 de agosto.

La cocina de la escritura , Daniel Cassany, Anagrama, España, 2002, 259 pp.



UN DECÁLOGO POSIBLE

1. No tengas prisa.

2. Utiliza el papel como soporte.

3. Haz borradores, pruebas y ensayos, y revisa.

4. Piensa en tus lectores.

5. Deja la gramática para el final.

6. Dirige tu trabajo.

7. Fíjate en los párrafos.

8. Repasa la prosa frase por frase.

9. Ayuda al lector a leer.

10. Deja reposar tu escrito.



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