El Museo Textil Maya, sin fecha de apertura
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis.? Siete años después de la planeación del Museo Textil Maya no hay fecha para su apertura. Tan distante está su inicio de operaciones que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ni siquiera ha empezado a reparar el techo del recinto donde se invertirán unos 25 millones de pesos. El museo, que será alojado en el ex Convento de Santo Domingo, contará con 450 textiles de comunidades indígenas chiapanecas que datan de los años 1880 a 1997, además de 233 artesanías como guitarras, violines, cestos, ollas y otros. En 1995 un grupo de ciudadanos presentó a Fomento Cultural Banamex el proyecto de construcción del museo y los encargados de esa área no lo pensaron más, dijeron que estaban interesados siempre y cuando fuera instalado en un espacio pequeño. Fue apenas hace dos años que el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (Conaculta), INAH, el gobierno del estado y Banamex crearon un fideicomiso con un monto de 11 millones de pesos para echar a andar el museo, pero por ahora no hay fecha para su apertura. El dinero en el banco ha ascendido a una cantidad de 14 millones de pesos por los intereses ganados. En 1974 el entonces estudiante de posgrado de la Universidad de Harvard, Francesco Pellizzi, llega a Chiapas y se interesa en una colección de textiles que empezaba a reunir el investigador Chip Morris. Decide entonces destinar 5 mil dólares para el proyecto. La intención de Pellizzi y Morris era que las futuras generaciones conocieran el trabajo de las artesanas indígenas chiapanecas. Ambos, en 1982, decidieron que la colección fuese donada al patronato que impulsaba la creación del Museo Textil Maya y este grupo de ciudadanos optó porque la colección la tuviese el INAH en comodato. El hecho se concretó en 1985. La colección fue exhibida por primera vez en el ex convento de Santo Domingo con el título de Mil años del tejido en Chiapas . Inexplicablemente, funcionarios del INAH retiraron la colección a pocos días de haber sido montada en 1987. En 1995, cuando un grupo de investigadores y ciudadanos de esta ciudad empezaron hablar de la necesidad de crear el museo y la intención parecía empezar a fraguarse, la colección es entregada en comodato por el patronato y el INAH a la asociación civil del Museo Textil Maya en 2001. De esta forma la asociación civil, integrada por Fomento Cultural Banamex y Fomento Social Banamex, Patronato Pellizzi y la Organización Tejedoras Sna Jolobil, se hizo responsable del manejo del museo. A siete años de iniciado el proyecto, y cinco de haber entablado plática con el INAH para usar parte el ex convento de Santo Domingo para el museo, este se encuentra detenido. El INAH, por lo pronto, está en búsqueda de los documentos del edificio a fin de que se le acredite su posesión legal. Este proceso lleva ya dos años. La directora del Centro Cultural de los Altos, Rocío Jiménez, llama a esta etapa "proceso de autentificación" y consiste en la búsqueda de los documentos del templo de Santo Domingo para constatar que pertenecen a la nación, en este caso, al INAH. Sin embargo lo peor es que el INAH ni siquiera ha empezado los trabajos para reparar el techo en de lo que fue el claustro alto del convento donde se ubicará el museo y que, según expertos, requiere una inversión de 25 millones de pesos. El INAH está con las "manos atadas", puesto que no puede usar los fondos del fideicomiso para la reconstrucción del ex convento hasta que no tenga los papeles legales del uso del suelo. El año pasado el investigador Chip Morris, autor de Livin Maya o Presencia maya , decidió salirse del proyecto por su "profundo desacuerdo" en el manejo del museo, porque alega que el diseño no ha tomado con seriedad a los propios indígenas. El también curador de la muestra de textiles cuenta que de los planes del museo se han eliminado los talleres y se ha excluido a los indígenas en el manejo de las piezas. "Los encargados del proyecto tienen buen corazón, pero no entienden que no se debe de excluir a los indígenas. Sin ellos esto no va funcionar", dice molesto el antropólogo. Reconoce que en el grupo de amigos del museo está un indígena, se trata de Pedro Meza, de la Organización de Tejedoras Indígenas Sna Jolobil, pero los planes han cambiado constantemente, hasta eliminar los talleres de conservación y de estudio. "La participación de indígenas capacitados en la administración de la bodega, talleres de conservación y el taller de estudio son claves", asegura Morris, un estadounidense con más de 20 años en Chiapas y que domina a la perfección el tzotzil. De hecho algunas piezas que servirán para instalar el museo han sido tocadas sólo en una ocasión por indígenas artesanos, durante la entrega de la colección a la asociación civil del Museo Textil Maya, en 2001. La dilación para la apertura del museo ha provocado ya irritación en Banamex y altos funcionarios de esa institución crediticia estarían pensando en ya no usar el ex convento de Santo Domingo para el Museo y en su lugar, ocupar otro edificio, confía Chip Morris. Y es que para el investigador no se justifica que por dos años se haya postergado el proyecto, al grado de no iniciar la reparación del techo y acondicionamiento del recinto. "Lo que me molesta es que después de siete años de iniciado el proyecto, aún no hay museo; me vale lo del techo", señala con molestia el investigador estadounidense. Cree que el proyecto podría estar detenido porque el fideicomiso se creó durante la administración de Roberto Albores Guillén, y el actual gobierno lo estaría viendo con recelo por tratarse de una intención "alborista", aunque Banamex nunca estuvo de acuerdo de incluir al gobierno local en este trabajo. "El proyecto va un poco lento. No entiendo por qué la dilación si en Oaxaca iniciaron casi al mismo tiempo y ellos ya tienen un museo bonito; claro, con mayores recursos que el de San Cristóbal, pero lo tienen", explica el también autor de Mil años de tejido en Chiapas . Insiste que no entiende por qué no se ha concretado el museo, y está seguro que en los planes no se contemplará el acceso de los indígenas "a sus propias obras de arte". Desde hace un par de años las piezas de la colección Pellizzi están guardadas en una funeraria de San Cristóbal, donde el patronato adquirió un espacio idóneo para su conservación. ¿Para cuándo el museo? Realmente estamos deseosos de abrirlo, pero aún no sabemos cuándo. No hemos resuelto el problema de la restauración del edificio.





