Un libro revela a Hitler como un "perdedor"
MADRID.? "El padre de Adolf Hitler fue un triunfador. Hijo ilegítimo de una criada, llegó a ocupar un alto cargo en el escalafón funcionarial, y al morir era un hombre respetado que gozaba de una excelente reputación. El hijo comenzó como perdedor. No terminó la escuela secundaria, fracasó en el examen para ingresar a la academia de arte y desde los 18 años y hasta los 20 años de edad llevó una vida entre bohemia y de prejubilado, sin oficio ni beneficio ni objetivos profesionales claros (?). Durante tres décadas no fue más que un fracasado; luego, casi de inmediato se convierte en una celebridad en el ámbito local, y por último es el hombre en torno del cual gira la política del mundo entero. ¿Cómo se explica esta transformación?". Así comienza Anotaciones sobre Hitler (Galaxia Gutenberg & Círculo de Lectores), la biografía más concisa, directa y simple sobre la figura del dictador alemán, que constituye una fusión entre biografía e investigación y que fue publicada en Alemania por primera vez en 1978 ?en plena Guerra Fría?, con un gran éxito de ventas. En ella su autor, el periodista y pensador alemán Sebastián Haffner (Berlín 1907-1999), traza un retrato de Hitler desde que el ex joven cabo de vida bohemia tomó la decisión de entrar en política, hasta que el destino y los avatares de toda Alemania quedaron irremediablemente unidos a su trayectoria. Pero el ensayo también se refiere a la personalidad del dictador, al hecho de que el amor representó un papel insignificante en su vida en la que hubo escasas mujeres a las que les dio poca importancia y no hizo felices; a sus amigos, que no los tuvo; a su educación, sólo cursó unos cuantos años de escuela secundaria y obtuvo siempre malas notas; y a su permanente disposición al suicidio "que le acompañó toda la carrera política", en palabras de su autor. Una vida que dejando a un lado la política y su pasión por ésta, no tenía "contenido, era carente de felicidad, peculiarmente ligera y fácil de tirar por la borda", como Hitler finalmente hizo suicidándose el 30 de abril de 1945 casi 56 años exactos después de haber nacido. En Anotaciones sobre Hitler Haffner también subraya cómo el proyecto que el dictador maduró en su cabeza y reflejó en Mi lucha tenía que ser ejecutado y llevado a sus últimas consecuencias en el transcurso de su propia vida. Y analiza el hecho de que Hitler unió tan íntimamente su destino al de Alemania, que cuando consideró que la derrota estaba cerca, quiso unir su suicidio a la destrucción de todo lo que quedara en pie en Alemania. Algo que el rápido avance de los aliados y la desobediencia de unidades enteras impidió. En un ensayo de apenas 200 páginas el autor ilumina las causas y los efectos de la tragedia alemana y sus consecuencias para Europa. Y a través de sus páginas demuestra que no existe un curso forzoso de la historia que conduzca a las naciones irremediablemente a la catástrofe, porque no sólo las circustancias determinan el devenir histórico sino que también lo hacen los hombres hasta el punto de que en ocasiones una sola persona es capaz de alterar por completo el rumbo de la historia como, en su opinión, lo hizo el dictador alemán. "El mundo actual, nos guste o no, es obra de Hitler", concluye el ensayo.





