Un cartógrafo moderno *
Visualmente un mapa queda en esa zona intermedia entre el texto impreso y el lienzo pintado. Es una superficie rebosante de sistemas gráficos, matemáticos y simbólicos para leerse y descifrarse. El mapa consolida nuestro propio conocimiento empírico y sentido del mundo con los hechos y visión que presenta, estableciendo así una relación inmediata con quien lo mira. Entre los cartógrafos modernos, Miguel Covarrubias ha hecho contribuciones especiales y duraderas. En sus mapas, los datos se embellecen con elementos pictóricos para crear una topografía expresiva, un terreno tanto científico como imaginativo, añadiendo al aspecto funcional de la cartografía una visión estética personal. Con el rigor y la exactitud de un etnólogo y la originalidad y sensibilidad de un pintor y artista gráfico, Covarrubias ofrece nuevas perspectivas y establece una nueva categoría de mapas pictóricos. Hacia 1919, poco después de abandonar su educación formal, Covarrubias consiguió un empleo como diseñador de mapas en una oficina gubernamental de México. Allí aprendió él la técnica precisa y matemática necesaria para registrar información cuantificable en un formato cartográfico. Las dos décadas que siguieron a este aprendizaje las dedicó Covarrubias a viajar, recoger documentación y florecer como prodigioso talento ilustrador, diseñador, caricaturista y pintor. La publicación de Isla de Bali en 1937 y la excelente crítica recibida señalaron su retorno a la empresa de la cartografía. Este innovador estudio antropológico incluía mapas plegables a pequeña escala que representaban sistemas de información altamente desarrollados por medios pictóricos. Aprovechando el hecho de que ambos, mapas y pinturas, presuponen un ojo avizor escrutando y descifrando información al mismo tiempo que reaccionando visualmente, Covarrubias aumenta el estímulo visual por medio de representaciones simbólicas sacadas de la investigación etnológica. Más específicamente, él crea un modo de representación usando signos diminutos que proyectan información cultural. Sus mapas incorporan imaginación artística a las necesidades científicas de la delimitación de espacios. Los mapas de Isla de Bali muestran un estilo cartográfico innovador por el que en gran parte se conoce a Covarrubias. En 1939 se celebró en la ciudad de San Francisco la Exposición Internacional del Golden Gate para celebrar la terminación de sus dos puentes sobre la bahía, reconocidos como obras maestras de ingeniería en su tiempo. La Feria Mundial ocupó la recién creada Treasure Island, en la bahía de San Francisco, y tuvo tanto éxito que se prorrogó hasta 1940. La Feria, que combinaba la arquitectura maya, inca, malaya y cambodiana, se diseñó para aumentar el conocimiento sobre los países del Pacífico, demostrando la interdependencia de sus intereses culturales y económicos con el puerto de San Francisco, La Puerta del Pacífico . El ecléctico enfoque cultural de la exposición quedaba bien a tono con la sensibilidad de Miguel Covarrubias y su conocimiento apasionado y sensible de las diversas culturas del mundo. Así pues, se le encomendó visualizar la idea del área del Pacífico en seis grandes mapas que serían instalados en la Pacific House, el principal edificio temático de la exposición. Dentro de su vestíbulo, la exposición documentaba la historia, el folklore y la cultura de la gente del Pacífico. Este impulso didáctico se convirtió en el principio organizador de los maravillosos mapas creados por Covarrubias con la ayuda de Antonio López. Cada mapa era independiente ilustrando: 1) la flora y la fauna; 2) la gente; 3) la economía; 4) los estilos artísticos; 5) los medios indígenas de transportación, y 6) los tipos indígenas de vivienda en los países del área del Pacífico. Los murales de la Pacific House fueron pintados con una nueva técnica que usaba laca lisa con una base de nitrocelulosa. El pigmento puro y seco se aplicaba con laca transparente diluida con disolvente. Cada brochazo hacía penetrar las partículas de color en la base de nitrocelulosa que instantáneamente se disolvía en una manera similar al fresco; es decir, "un fresco" en laca en vez del típico yeso. El resultado era una superficie de brillantes colores, transparente, lavable y durable. Los seis mapas de Covarrubias, pintados sobre paneles móviles de fibra de madera comprimida especialmente preparados, son representaciones sutiles y sensibles de prototipos humanos ocupados en quehaceres diarios en el área del Pacífico. Covarrubias proyecta las necesidades socioeconómicas y espirituales de las comunidades del Pacífico y delínea las necesidades comunales de todos los grupos humanos por medio de una precisa observación y representaciones minuciosas de elementos culturales materiales. Durante su estancia en San Francisco, Covarrubias aumentó sus contactos con muchas figuras conocidas en el mundo del arte de ambos lados del Pacífico. Estas asociaciones intelectuales hicieron revivir sus propias ideas sobre el contacto trans-Pacífico y la unión cultural entre Asia y América. Su profundo conocimiento de Asia y de los mares del Sur reforzó su tesis, que más tarde elaboró en su obra El águila, el jaguar y la serpiente . Tras la clausura de la Feria Mundial de San Francisco, el 29 de septiembre de 1940, tuvo lugar en el Museo de Historia Natural de Nueva York la Exposición de Mapas del Pacífico, que fueron reproducidos y publicados por la Pacific House en 1941. * Fragmento tomado del libro Miguel Covarrubias/Homenaje, editado por el Centro Cultural Arte Contemporáneo (1987).





