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España y México, en la mira de Jordi Soler

Ana Anabitarte / Corresponsal| El Universal
Miércoles 11 de febrero de 2015
Espaa y Mxico, en la mira de Jordi Soler

LIBRO. "Ese príncipe que fui" (Alfaguara), de Jordi Soler, llegará a nuestro país el próximo mes. (Foto: WWW.JORDISOLERESCRITOR.COM )

En su nueva novela, el escritor examina la ignorancia que hay de un país sobre el otro

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Madrid. —Jordi Soler nació hace 51 años en Veracruz, ciudad en la que su familia se exilió tras la Guerra Civil española (1936-1939). Pero él lleva los últimos 12 años viviendo en Barcelona (España), donde nacieron y vivieron sus padres. Así que reconoce que cuando está en México se siente español y cuando está en España mexicano. De su infancia mexicana recuerda que cuando hablaba con su hermano lo hacía en catalán cuando quería que sus amigos no le entendieran. Y también cómo su madre los días 15 y 16 de septiembre les obligaba a permanecer en casa “para que no los molieran a palos por ser españoles”. En este sentido denuncia que la ignorancia que existía en México sobre España y en España sobre México es la misma ahora que hace 50 años, y asegura que en ninguno de los dos países existe el más mínimo es fuerzo por lograr una integración.

“Llevo 12 años viviendo en Barcelona y viendo cómo los medios de comunicación al hablar de México dicen que está en Sudamérica, lo que es una descortesía, una atrocidad y una ignorancia”, asegura en entrevista con EL UNIVERSAL. “Ni tampoco aquí se sabe quien es Lázaro Cárdenas ni lo que hizo al final de la Guerra Civil”, denuncia. “Y lo mismo sucede en México —añade—, donde hay una gran ignorancia de lo que es España, un país al que se admira pero también se critica, y donde en las escuelas y desde pequeñito se les cuenta a los niños una historia nacionalista que va en contra del español”, asegura.

De esa ignorancia profunda entre ambos países habla su última novela Ese príncipe que fui (Alfaguara), una historia escrita a caballo entre la realidad y la ficción, divertida, irónica y con un gran sentido del humor, pero en la que también hay una crítica a la España de esa época, a la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), la misma que llevó a sus padres al exilio, a la monarquía y al mundo hispano general contemporáneo.

El libro, que se acaba de publicar en España y que en marzo lo hará en México, habla de dos momentos históricos: el siglo XVI durante la conquista de México, y el siglo XX. En él narra la historia de la princesa Xipaguazin, una mujer que llegó en el siglo XVI a un pueblecito del Pirineo catalán llamado Toliríu, no se sabe si raptada por un noble español que había participado en la conquista de México con Hernán Cortés o con el beneplácito de su padre, Moctezuma, y de su único heredero en España: el príncipe Federico de Grau Moctezuma, el último descendiente español del emperador Moctezuma, un hombre nacido en Barcelona en 1938, vividor, borracho y estafador, y figura con la que Franco trato de restablecer las relaciones diplomáticas entre los dos países.

“Franco quería lavar su imagen de dictador y pasar por un mandatario normal en Iberoamérica, así que creó el Instituto de Cultura Hispánica para, a través de escritores españoles como hizo con Camilo José Cela, promover la cultura española. Por eso pensó en el príncipe Federico como su embajador ideal, relata. Una idea rocambolesca pero cierta, que se le ocurrió a un hombre ignorante y sin ninguna cultura, como fue el dictador. Sin embargo, Federico, más preocupado por hacer dinero trabajando lo menos posible, optó por hacerse rico vendiendo títulos nobiliarios falsos a la nobleza de la época, asegurando ser el único descendiente español de Moctezuma.

Espíritu crítico

“El alma de la novela es una crítica a este tipo de conductas como las del príncipe, como la de Iñaqui Urdangarin (cuñado del rey Felipe VI e imputado por numerosos delitos de corrupción), como la de los políticos corruptos de la que somos responsables nosotros porque la permitimos”, explica. “Pero también es una crítica a las monarquías, a la sociedad que somos, a la identidad, al poder...”, añade.

La novela también denuncia el profundo desconocimiento que hay en los dos países. Y la falta de interés que hay en conocerse más, en integrarse. “A mí no me parece correcto que a los inmigrantes latinoamericanos que viven en España se les trate igual que a los de África e incluso peor que a los de Europa del Este. Ni tampoco me parece normal que en los institutos Cervantes que difunden la lengua española no haya muchos directores latinoamericanos, puesto que 450 millones de personas que hablan español viven en América Latina y sólo 45 en España”, denuncia. “España es importante porque tiene un reflector de 450 millones del otro lado del charco. Si no fuera por los países latinoamericanos sería muy poco importante. Tendría el peso económico, cultural y político de Polonia”.



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