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Tradición y mitos, abren Salón Literario de la FIL

Yanet Aguilar Sosa Enviada | El Universal
Lunes 01 de diciembre de 2014

Video. Los dos escritores externaron su admiración por el escritor de “La muerte de Artemio Cruz” al inaugurar el salón literario que lleva su nombre

Tradicin y mitos, abren Saln Literario de la FIL

La periodista Silvia Lemus, y los escritores Sergio Ramírez y Nélida Piñón. (Foto: JUAN BOITES. EL UNIVERSAL )

Nélida Piñón y Sergio Ramírez recibieron la Medalla Carlos Fuentes

yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

GUADALAJARA. —Herederos de la tradición y la memoria de sus pueblos, tejedores de historias que se sustentan en los mitos ancestrales, el nicaragüense Sergio Ramírez y la brasileña Nélida Piñón, fueron condecorados con la Medalla Carlos Fuentes luego de inaugurar el Salón Literario que lleva el nombre del narrador al que calificaron de ser “el mexicano más universal que nos ayudó a ser universales”.

Investidos por Silvia Lemus, viuda del autor de La muerte de Artemio Cruz y La región más transparente, los dos escritores revelaron su admiración por Fuentes, un escritor cercano a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que arrancó su segundo día de actividades con la apertura del Salón Literario con el diálogo entre Ramírez y Piñón, en el que hablaron de artilugios narrativos, del peso de la historia, del poder de los mitos y de los personajes arquetípicos.

Nélida Piñón, primera escritora ganadora del Premio Juan Rulfo, hoy Premio Fil de Literatura y quien es una de las figuras más importantes en lengua portuguesa, por su erudición y genialidad, dijo que uno hereda lo que no sabe porque la cultura es una herencia extraordinaria. “Como persona y como escritora, como una filiación de vida, son inseparables la literatura y la vida. Yo me siento heredera de la tradición, no puedo imaginar la literatura sin el sentimiento de la herencia”.

La autora de Tebas de mi corazón y La fuerza del destino dijo que la tradición es todo, pues “sólo se puede ser contemporáneo siendo arcaico, trayendo con mi pasión a los griegos, a Homero, llevarme a Herodoto a mi casa. Por lo tanto vengo con los mitos; pienso que el gran personaje es arquetípico. Por eso Cervantes es amado y sirve de símbolo de la civilización”.

Sergio Ramírez, por su parte, hilvanó otras metáforas al diálogo impulsado por la escritora mexicana Rosa Beltrán; dijo que los mitos viven en nuestra cabeza porque los heredamos, que tenemos la memoria del pasado y de los mitos y que uno viene armado con los mitos y entonces piensa en la ilusión.

“Una vez me decía Carlos Fuentes, que es un espíritu tutelar hoy, ‘cuando uno se levantaba a escribir se escriben los sueños que anoche soñamos’. Estamos ligando el mito a esa tradición oculta que llevamos a la cabeza; yo siempre vivo en la cabeza con el Popol Vuh, con los dioses del inframundo que se molestan porque unos jóvenes están jugando arriba”.

El escritor nicaragüense, a quien hace unos días le fue concedido el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español, reconoció que el Popol Vuh es literatura pero también es tradición. “Uno tiene sus propios mundos y está ligado a su propia historia, claro está ligado a la historia universal, pero a lo que más está ligado es a la historia que nos rodea, y cada historia de un país es la historia de un escritor”.

Arcabuz de la memoria. Ante amigos como Silvia Lemus, Juan Cruz y Raúl Padilla, los escritores dieron cuenta de su cercanía con la realidad y la historia de sus vidas, con la que se llama literatura autobiográfica, que no es más que lo que Nélida Piñón llama arcabuz de la memoria.

Dijo que en los últimos tiempos el mundo urbano, que cada vez crece más, bloquea la imaginación a partir de los mitos. “El mundo urbano no es un gran creador de mitos, el creador de mitos es siempre el mundo rural. Todavía vivimos pendientes de los mitos juglares y de los mitos antiguos. Las historias necesitan de este detonante narrativo, porque no basta con contar historias sólo con enredos, si no hay ese mundo subrepticio es muy poco”.

Piñón, quien fue la primera mujer en entrar a la Academia Brasileña de la lengua y luego en presidirla, afirmó categórica que “América está inundada de narrativas de los mitos”.

Ramírez coincidió con ella y agregó que escribir es un acto de necesidad. “Si uno no siente necesidad por contar entonces no es un escritor, uno necesita también que alguien lo lea, eso es lo que hace la escritura”. Citó Adiós muchachos, el libro en el que dejó hablar a una joven guerrillera que dejó a su hija de tres años por la revolución. “Quería contarle historias personales, no es un texto político ni ideológico, sino una lectura personal en el que saco los sentimientos”. Así lo hizo, a su modo, Nélida Piñón en su celebrada novela La república de los sueños.



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