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Estudio de Ópera, sin condiciones para el éxito

Alida Piñón| El Universal
Miércoles 31 de diciembre de 2014
Estudio de pera, sin condiciones para el xito

BECARIA. La mezzosoprano Oralia Castro, que participó en la ópera "Rigoletto", continuará en el programa. (Foto: CORTESÍA INBA )

Críticos y músicos consideran que el programa de Bellas Artes es insuficiente para la especialización y consolidación de los cantantes a quienes otorga una beca

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En abril de 2013, el tenor Ramón Vargas, una de las figuras más destacadas de la ópera internacional, anunció la creación del Estudio de Ópera de Bellas Artes, que consistiría en apoyar a cantantes profesionales con una formación de alto nivel pues, dijo, se trataba de “atletas de la voz”.

No sólo recibirían atención de preparadores físicos y médicos, también les brindarían herramientas de perfeccionamiento artístico a través de talleres de actuación, movimiento escénico y corporal, repertorio, imagen, así como de historia de la ópera, idiomas, además de técnica Alexander, todos ellos impartidos por destacados maestros; también se les involucraría en las producciones de su especialidad que se realicen tanto en los estados de la República como en las producciones de la Ópera de Bellas Artes.

El Estudio arrancó a principios de este año y a partir de enero próximo comienza el segundo año de este proyecto, en el que se han incluido a un tenor, dos barítonos y cuatro sopranos.

El resultado de este primer año de uno de los proyectos más importantes de la administración de Vargas, cuestionado en diversas ocasiones entre otras cosas por su notable ausencia debido a sus compromisos como cantante, es —a un año— insuficiente para la crítica especializada mexicana.

El problema, coinciden, no radica en la selección de los cantantes o en su talento, sino en las condiciones de la ópera que se hace en México.

¿Una mala imitación?

En el mundo existen talleres o estudios que se dedican a formar cantantes, del de Zúrich salió el tenor Javier Camarena y la soprano Rebeca Olvera, del de Los Ángeles, Cassandra Zoé Velasco; del de San Francisco, David Lomelí, por citar algunos; y entre los objetivos está desarrollar el talento de los artistas para que formen parte de las actividades de los teatros. En México, dice el crítico José Noe Mercado, la producción de títulos es tan reducida que no hay condiciones para ello.

“Al principio se dijo que los becarios eran ya profesionales o a punto de serlo, pero lo que hemos visto es que el Estudio se convirtió en una opción atractiva para tener un ingreso. Se les otorga una beca de 25 mil pesos y ciertamente se les capacita de manera más sólida que en las escuelas de música del país, pero el proyecto debería tener el objetivo de que trabajen en las producciones y mostrar los avances para valorarlos; esto es justo lo que no está consolidado, los hemos visto en algunos conciertos, los escuchamos con un repertorio elemental; no podemos compararlo con lo que ocurre en otras partes del mundo”, explicó.

El músico y crítico Iván Martínez coincide: “En el Estudio de Ópera de la Ópera de Los Angeles tienen un tutor que les hace ver en qué situación se encuentran y a qué punto pueden llegar, les dan cover (oportunidad de ser sustitutos) en determinados papeles de la temporada, y les indican los cursos que deben tomar. Aquí todos están metidos en lo mismo, toman las mismas masterclass”.

Y añade: “En otros estudios de ópera permiten además el crecimiento de la trayectoria, no sólo del nivel en el que esté el joven cantante, es decir: contacto con agentes. Ramón Vargas se suponía que a eso venía, a traernos lo mejor de la ópera mundial. Hasta donde sé, ninguno ha audicionado en otras casas de ópera, a ninguno se le está ayudando para que vaya y cante profesionalmente en teatros del extranjero donde Ramón tiene los contactos”.

En este sentido, advierte Martínez, el Estudio da la impresión de ser una oportunidad para utilizar a jóvenes y así gastar menos.

“Les dan papeles pequeños en la poca ópera que se hace, los invitaron al homenaje a Cristina Ortega —en el que también debieron estar alumnos de la señora— y pareció que sólo fueron de relleno. Los tienen, como se dice en el argot operístico, ‘hueseando’. Me parece que no es justo para la ópera ni para ellos ni para el público”, lamenta.

El crítico Manuel Yrízar, con más de 40 años en el ambiente operístico, retrata la situación con una frase: “Para tener un guisado de liebre, lo primero que se necesita es la liebre. En este caso, para que un Estudio funcione lo primero que se necesita es que haya ópera. Mientras estemos en un sistema burocratizado como el mexicano, no se logrará el éxito. Es un proyecto muy plausible que se topó con una realidad extraña y contradictoria: hacer un Estudio de Ópera donde no hay ópera. En todo este año sólo hicieron algo realmente importante, una Carmen en Tampico, con un protagónico muy bueno a cargo de Oralio Castro; luego hicieron una operita para títeres sin la mayor importancia, luego un concierto muy bonito en la Sala Manuel M. Ponce, un concierto en la biblioteca Lerdo de Tejada, un espacio que casi no se usa para ópera, algo más aquí y allá, pero nada que se acerque a lo que se anunció”, lamenta.

Una buena oportunidad

El barítono Alberto Albarrán, uno de los becarios, defiende al Estudio. Hoy nota una evolución no sólo vocal sino también escénica, pulió su gusto musical, tiene más claridad respecto al repertorio que le favorece, se siente con las herramientas suficientes para volver a Europa y a otras partes del mundo para audicionar. Agradece las clases de importantes figuras de la ópera nacional, como Carlos Almaguer, el propio Ramón Vargas, Javier Camarena, así como de especialistas como Rolando Garza y Rogelio Rojas. Además, adelanta, en enero algunos de sus compañeros y él tendrán los roles principales de la ópera El elixir de amor, que se presentará en el Palacio de Bellas Artes. “Una vez escuché que el cantante es compañero de la incertidumbre, pero es así en cualquier parte del mundo, no sabemos qué pasará después, pero en el Estudio recibí la formación que necesitaba, para mí fue una experiencia extraordinaria”, dice.

Los nuevos becarios para 2014 son los barítonos Juan Carlos Heredia Alvarado y Carlos Alberto López Santillán: el tenor Héctor Resendo Valle Loera y las sopranos Alejandra Lopez Fuentes, Carolina Wong, Rosario Aguilar Escamilla y Karen Gardeazabal, de acuerdo con la evaluación hecha por el consejo técnico formado por los barítonos Carlos Almaguer y Jesús Suaste, y el director de orquesta Srba Dinic. Y continuarán cinco del año pasado y los pianistas preparadores.



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