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Cita con la lectura en el Zócalo

Yanet Aguilar Sosa| El Universal
Lunes 13 de octubre de 2014
Cita con la lectura en el Zcalo

Los jóvenes son de los principales visitantes a la más importante feria del libro que tiene la ciudad de México. (Foto: JORGE RÍOS. ELUNIVERSAL )

La Feria Internacional del Libro cierra su primer fin de semana con un programa literario diverso; no faltaron las exigencias de justicia y solidaridad con normalistas

yanet.aguilar@eluniversal.com.mx  

Mejor que la del sábado, fue calificada por los organizadores la participación y acceso de los visitantes a la Feria Internacional del Libro del Zócalo ayer domingo, en el primer fin de semana de este encuentro librero que tiene como invitado de honor a las Letras de Brasil y que rinde homenaje literario y fotográfico a tres escritores, en su centenario de nacimiento: Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.

A pesar de la lluvia que amenazó con complicar las actividades organizadas para el cierre del domingo y que llevó a los editores a bajar las lonas de las carpas de exhibición con lo que en algunas editoriales -las más grandes- se dificultó el tránsito de los visitantes que se tenían que acomodar para pasar entre mesas sin echar abajo las torres de libros, fue una tarde noche que terminó soleada y con una buena cantidad de actividades, talleres, foros de discusión y presentaciones de libros de las más diversas temáticas.

En esa fiesta del libro, que arrancó el pasado viernes y que oficialmente fue inaugurada el sábado por el jefe de gobierno de la ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, en una ceremonia donde le entregó el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska, al escritor Álvaro Enrigue, la diversidad es más amplia que en otras ediciones. No sólo hay una oferta de más de 292 editoriales, varias de ellas pequeñas e independientes, que exhiben miles de libros de más de 450 sellos, sino que además hay oferta cultural alterna.

Una sola carpa, enorme, da cabida a la Brigada para Leer en Libertad, en la que Paloma Sáiz y Paco Ignacio Taibo plantearon un programa en el que participa más de un centenar de autores y todo el día regalan una colección de libros a los visitantes; sino que además hay instalado un Planetario, un Centro de Lectura de Conaculta con talleres, lecturas y escenificaciones en más de cien metros cuadrados, un libro club montado por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal montado en una estructura con techo paredes y piso de cajas de plástico; y el Foro móvil “La Chula”, una librería café instalada por Mantarraya Ediciones en una combi amarilla modelo 75 que está en plena Plaza de la Constitución, a la sombra del lábaro patrio.

Se trata, dijo Antonio Calera, director general de Mantarraya, de un proyecto recién inaugurado.

“Es una combi 75 que está acoplada para ser un foro, tenem os wifi, proyectores, computadoras, GPS, capacidad para generar nuestra propia luz, tenemos una carpa para 50 personas, sillas, libreros, mesas. Todo eso lo puedo cargar y llevármelo. Queremos llevar el Centro a otras delegaciones y otras delegaciones al Centro; con La Chula vamos a hacer un vaso comunicante. Es salir de nuestra trinchera y abrir nuevos frentes”, señala el editor.

La lectura al alcance de todos. En la carpa principal de la Feria que es organizada por la Secretaría de Cultura de la ciudad de México, varios locatarios del mercado de La Merced llegaron con sus bolsas de mandado y cargando en huacales, postales de “La creación y los sabores” en la que Juan Villoro, Elena Poniatowska, “El Fisgón” y Eduardo Casar hablan de su cercanía con los mercados. Su interés estaba en la presentación del libro “Cien visiones por La Merced”, que reune los cien proyectos arquitectónicos para recuperar ese mercado con 700 años de historia.

Mientras tanto, jóvenes y adultos de las más diversas formaciones profesionales alrededor de una mesa en el Libro club montado en la Plaza ponían su empeño para escribir microficción en el taller que los organizadores denominan “Un rapidín”. En tanto sus hijos, sentados en sillas y cojines leían libros infantiles del pequeño acervo.

En esa feria que se ha erigido como espacio para a través de las letras, la literatura y la palabra confrontar la violencia y el dolor, el secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín, llamó a la ciudadanía y a las diversas casas editoriales que paricipan en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, a que aporten libros para donarlos a los alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero. Allí mismo, el sacerdote Alejandro Solalinde, el poeta Javier Sicilia y el periodista salvadoreño Óscar Martínez se solidarizaron y exigieron justicia.

En la feria hay para todos los gustos. Hay materiales para el apoyo educativo, juegos para el desarrollo de habilidades: cubos de Rubik desde 50 pesos y otros que alcanzan los mil 200, ajedrez de casi 2 mil pesos; hay revistas de 10 pesos o libros rebajados de menos de cien pesos. Espacios para lectura y exposiciones fotográficas para ver.



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