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La minuciosa "cirugía" para restaurar "El Caballito"

Abida Ventura| El Universal
Lunes 21 de octubre de 2013
Expertos piden crear un equipo multidisciplinario, usar tecnologías modernas, no invasivas, y hasta solicitar la ayuda de expertos extranjeros

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Para que “El Caballito” vuelva a recuperar una apariencia homogénea y agradable, luego de los daños ocasionados a casi la mitad de su superficie por el ácido nítrico que usaron para “limpiarla”, los especialistas que tendrán a su cargo la “cirugía” deberán seguir un minucioso procedimiento de restauración y conservación.

Desde hace unas semanas, la escultura ecuestre de Carlos IV de España permanece protegida por láminas, andamios y una tela, la reacción del ácido aplicado en su superficie fue neutralizado, pero especialistas, miembros de la sociedad civil y el propio dictamen realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) urgen a iniciar un proceso de intervención para estabilizar y corregir los daños en la obra de Manuel Tolsá. Para esto, en su dictamen, el INAH emite una serie de recomendaciones que el proyecto designado deberá seguir, desde la documentación detallada del estado de conservación del monumento, la caracterización de los materiales y los daños, hasta los procesos de restauración y conservación de la escultura y del pedestal.

En espera de que las autoridades del gobierno del Distrito Federal presenten un proyecto de restauración, el cual deberá ser avalado por el INAH, especialistas consultados por este diario comentan que los trabajos deberán contemplar un equipo multidisciplinario, el uso de tecnologías modernas, no invasivas, e incluso solicitar la participación de expertos extranjeros, como los del Instituto Paul Getty.

La restauradora Lucía Ruanova, representante del grupo “El Caballito, Conservación”, considera que una de las nuevas tecnologías que podría emplearse es la ablación láser, la cual ha sido utilizada en los últimos 10 años tanto en Europa como en EU. “Todo dependerá de la condición en que se encuentre la escultura, pero la ablación láser es la más nueva tecnología en restauración en Europa y Estados Unidos. No es invasiva, no se toca la superficie; es un láser calibrado que limpia suciedad sin tocar pátinas. El equipo se produce en Florencia y se ha utilizado en esculturas del Renacimiento y hasta en las griegas”. El costo del equipo, añade la especialista con estudios en el Instituto per l’Arte é il Restauro. Palazzo Spinelli, en Florencia, oscila entre los 20 y 35 mil euros.

Por su parte, el ingeniero químico de la UNAM, Luis Torres Montes, quien encabezó los trabajos de limpieza a “El Caballito” en 1972, comenta que antes de proceder al tratamiento de la pátina, será necesario realizar estudios para conocer la composición de la original, por medio de un análisis microscópico, metalográfico y estudios químicos no destructivos, como con Fluorescencia de Rayos X portátil. Añade que después de un muestreo en las partes afectadas y en las que no, habrá que decidir entre expertos si se deja la pátina restante, o si se remueve y se aplica una nueva.

El especialista en restauración y catedrático en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) comenta que los restauradores también tendrían que determinar, mediante un examen por Microscopía electrónica de barrido (MEB), qué tan graves son los daños en el metal y el nivel de corrosión. Para tratar la corrosión, el especialista sugiere el uso de inhibidores, como el benzotriazol, que aplicados con una resina podría detenerla, pero advierte: “hay que discutirlo para evitar sorpresas”.

Una vez intervenida, la escultura de Tolsá recuperará su apariencia, pero elementos como la pátina original y ciertas propiedades del metal se habrán perdido irremediablemente. “Es como si en lugar de hacerte un facial, te hacen un peeling hasta sacarte sangre y dejarte la piel ‘vivita’. Eso pasó con ‘El Caballito’: le quitaron la pátina y el ácido se pudo haber comido un poquito el metal. Entre el ácido y la carda que usaron pudieron generar ciertos rayones y hubo una agresión física a la escultura, ahora, lo que van a hacer es —volviendo al ejemplo del facial—, ponerle como un maquillaje encima. Sí le puedo dar una imagen homogénea y agradable, pero que vuelva a tener las características que tuvo antes de esta intervención, no se puede, es irreversible. ¿Cómo le haces para devolver esa pátina de 200 años de interacción?”, explica la arquitecta Virginia Arroyo, directora de la empresa Sackbé, especializada en restauración y conservación, la cual tuvo a su cargo la restauración de las fuentes y esculturas de la Alameda en 2012.



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