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Estudio ópera, la nueva cantera

Alida Piñón| El Universal
Viernes 27 de diciembre de 2013

Los cantantes y pianistas que forman parte de la primera generación del Estudio Ópera de Bellas Artes tienen altas expectativas del proyecto lanzado en abril pasado. La soprano Margarita Estrada de 33 años desea construir una carrera en el extranjero. Cortesía Margarita Estrada

Obtener una formación de alto nivel que les permita emprender una sólida carrera internacional y superar áreas debilitadas como el dominio de idiomas son algunos de los anhelos de los cantantes. El barítono Alberto Albarrán de 29 años de edad es uno de los tres cantantes varones seleccionados. Cortesía Aitza Alina

Nueve de los doce seleccionados en este proyecto son mujeres, dos son barítonos y un bajo. La soprano Cynthia Sánchez, de 28 años de edad, ha tenido debuts importantes en México, y la recepción de su trabajo ha sido positiva. Cortesia Rodrigo Graue de Toscano.

El pianista Alejandro Miyaki, de 28 años de edad, será uno de los dos pianistas preparadores seleccionados, una especialidad poco difundida en México. Se trata de una especialidad que no cuenta con un programa académico en ninguna escuela de música en el país. Cortesía Alejandro Miyaki

La mezzosoprano Oralia Castro, de 34 años de edad, ha debutado en importantes escenarios del país y ha sido dirigida por maestros como Enrique Patrón de Rueda. Cortesía Teatro del Bicentenario.

El Estudio de la Ópera Bellas Artes, cuya sede se encuentra en el llamado Teatro Regina, en el centro de la ciudad de México, arranca el 7 de enero. Un sueño para los cantantes y pianistas. Los resultados se verán en un año. Archivo/El Universal

Estudio pera, la nueva cantera

RECINTO. Bellas Artes es el máximo recinto del país, en el que todos los cantantes sueñan poder presentarse. La primera generación del Estudio inicia el 7 de enero. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

El proyecto del INBA para promover el género es, para los participantes, la mejor oportunidad para destacar incluso a nivel internacional. Aquí sus expectativas

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De México se solía decir que era tierra de tenores. En los últimos años cantantes como Rolando Villazón, Javier Camarena, Arturo Chacón-Cruz, David Lomelí, entre otros, han reforzado esa creencia. Por eso, cuando se anunciaron los ganadores del Estudio Ópera de Bellas Artes, el proyecto más importante que ha lanzado el INBA para promover el género, la sorpresa fue que nueve de los 12 seleccionados son mujeres, dos son barítonos y un bajo.

La razón, explican las sopranos y mezzosopranos consultadas por EL UNIVERSAL, es muy sencilla. En el mundo de la ópera y en cualquier lugar, hay más mujeres que hombres. Mientras que los barítonos y bajos aseguran que es tiempo de demostrar que México es un país de cantantes, punto.

Los cantantes y pianistas que forman parte de la primera generación del Estudio Ópera de Bellas Artes que arranca el 7 de enero fueron seleccionados de entre casi 400 audiciones en todo el país, lo que representa 90% del total de los cantantes profesionales que se calcula existen en México.

Ellos tienen altas expectativas del proyecto lanzado en abril pasado en el marco de lo que llamaron “nueva época de la Ópera de Bellas Artes”, liderada por Ramón Vargas.

Obtener una formación de alto nivel que les permita emprender una sólida carrera internacional, superar áreas debilitadas como el dominio de idiomas y tener la oportunidad de aprender con maestros de gran prestigio son anhelos de los cantantes que recibirán una beca mensual de 25 mil pesos por un año, a través del FONCA, y que, si su desempeño es óptimo, podrán aspirar a un segundo periodo.

Además, dos pianistas preparadores también forman parte del Estudio, Alejandro Miyaki y Andrés Sarre. Una especialidad que no cuenta con un programa académico en ninguna escuela del país, por eso, dice Miyaki, la oportunidad es única.

Este apoyo es lo que los talentos mexicanos buscan aprovechar, de entre otros existentes, como el fondo especial que para 2014 habrá y que consiste en 250 mil pesos para que en los estados se realicen montajes operísticos.

Los anhelos

La soprano Cynthia Sánchez recuerda su audición como una experiencia satisfactoria y estresante. “Tuve que esperar unas cinco horas para cantar, fue muy estresante, pero interpreté un aria con mucha bravura y sé que gracias a eso obtuve un buen resultado”.

Sánchez debutó en 2007 en el Festival de Música de Morelia como Pamina de “La flauta mágica” de Mozart, producción del Conservatorio de las Rosas. Su trabajo fue calificado como “sobresaliente”. Recientemente estuvo en Puebla, con el rol de Gilda, en Rigoletto, y también tuvo una positiva recepción.

Y es que ella, al igual que sus colegas, busca aprovechar lo mejor de los sólo 60 escenarios adecuados para producciones operísticas que tiene el país.

Cynthia, de 28 años, originaria de Ciudad Tamaulipas, quien comenzó sus estudio en el Conservatorio de las Rosas, considera que la carrera de un cantante de ópera es “larga y difícil”. “Uno se enfrenta con muchas dificultades, principalmente durante la formación. La música es muy demandante, tienes que quedarte en un cubículo todo el día aprendiendo. Yo tomaba clases de todo, pero cuando entré al Conservatorio entendí que debía concentrarme en la música. Luego viene otra etapa difícil, mudarse a otro sitio, porque si bien en Morelia hay una gran actividad musical, decidí venir a la ciudad de México para abrirme más caminos”, dice.

La mezzosoprano Oralia Castro, de 34 años, es una de las cantantes con una de las trayectorias más sólidas de los becarios. Ha sido tercer lugar del concurso de canto Carlo Morelli, el más importante del país, ha sido miembro de la compañía de ópera de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes. Ahora, con el Estudio, dice que tiene un año para convertirse en una cantante de alto nivel para destacar en el extranjero. “Quiero competir en los grandes teatros como la Scala. Me ha ido muy bien, ya cuento con una carrera a nivel nacional, no he dejado de cantar en casi nueve años, he sido dirigida por grandes batutas, he cantado en Estados Unidos, pero un artista nunca deja de formarse y contar ahora con los mejores del mundo es una gran oportunidad que no voy a dejar pasar”, dice Castro.

La soprano Margarita Estrada, de 33 años, es también una cantante con experiencia y está convencida de que México es un “gran país de voces y de maestros”, pero la oferta laboral es tan escasa que es casi obligatorio migrar. Así, el Estudio, representa para ella el trampolín que la lleve al extranjero. “Será la puerta para muchos que pensamos en irnos, ya lo estamos haciendo, pero ahora podemos consolidarnos gracias al gran equipo que nos asesorará y nos ayudará”.

Más voces masculinas

Alberto Albarrán-Barón, de 29 años de edad, originario de la ciudad de México, es un barítono que ya se ha probado en el extranjero. Su debut en 2006 fue en Tegucigalpa, cantando el rol protagónico de El señor Bruschino, de Rossini. Un año después se fue a Alemania a participar en un concurso en donde recibió una invitación para ser parte de la Ópera de Bremen, en donde cantó en La cenicienta, de Rossini. Finalmente, en México debutó en Durango con El barbero de Sevilla, también de Rossini.

Albarrán-Barón, quien fue alumno de Enrique Jaso, asegura que este proyecto impulsará a todos los cantantes que ya han iniciado una carrera pero que necesitan el “último impulso”. “En México existe un gran desconocimiento de cuál es el paso siguiente, por eso creo que siempre nos quedamos a medias y el Estudio será el apretón de tuerca, lo que nos ayudará a tener un destino, el conocimiento de hacia dónde llevar nuestra carrera y, sobre todo, nos ayudará a reforzar las áreas que tengamos debilitadas”.

El barítono recuerda que su experiencia en Alemania fue un golpe duro al descubrir que el nivel era superior al que él había tenido en México. “Yo tenía 22 años y conocí a cantantes de mi edad que hablaban dos o tres idiomas además del suyo, que habían cantado ya muchos papeles y que vivían independientes desde hacía tiempo y que su visión de la vida era otra, fue muy duro. Por eso he tratado de no conformarme con lo que he logrado, sé que siempre se puede hacer y tener un poco más y sólo lo puedes conseguir si sigues preparándote”.

El piano, clave de la ópera

Cuando Ramón Vargas anunció que el Estudio Ópera de Bellas Artes marcaría un parteaguas en la ópera mexicana, aseguró que uno de los grandes vacíos era la falta de pianistas preparadores, por eso, dijo, invitaría a expertos de gran prestigio provenientes de la Scala de Milán.

Alejandro Miyaki, uno de los dos becarios de esta especialidad, está ilusionado de contar, por primera vez, con una formación enfocada en la ópera porque en México no existe un solo programa de estudios con esta especialidad. “La base musical la tienen los pianistas preparadores, es un carrera muy importante dentro de la ópera”, dice.

Miyaki, de 28 años, fue a la Escuela Superior de Música de la Universidad Autónoma de Coahuila y cursó la licenciatura de Música con especialidad en piano. Su acercamiento a la ópera fue “circunstancial”. “Vivía en Culiacán y abrieron el Taller de Ópera de Sinaloa, me invitaron y fue muy importante para mí, creo que gracias a esa experiencia ahora estoy en el Estudio. Tuve la oportunidad de trabajar con grandes maestros de la ópera en México como Enrique Patrón de Rueda”, dice.

Y añade: “Los pianistas entramos a la escuela creyendo que nos convertiremos en grandes concertistas, algo que requiere de una gran exigencia, de una personalidad muy definida, pero descubrimos que la oferta es muy poca y nadie nos enseña que como pianista hay muchas áreas en las que podemos trabajar. En Europa sí existe la especialización en ópera, por eso me parece una gran oportunidad, será el único lugar en México donde podamos prepararnos. Y nuestras aspiraciones son las mismas que los cantantes, por ejemplo, trabajar en un gran teatro como la Scala de Milán o el MET de Nueva York, trabajar con los mejores cantantes”.

El Estudio de la Ópera Bellas Artes, con sede en el llamado Teatro Regina, en el DF, inicia el 7 de enero. Los resultados, en un año.



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