Guitarra: joya de contrabando
Las maderas mexicanas, otrora menospreciadas para la construcción de guitarras clásicas en Paracho, Michoacán, ahora son motivo de contrabando, debido a que los instrumentos que se hacen con ellas, se cotizan ya en los mercados internacionales. Abel García es el guitarrero ?como orgullosamente se autodenomina? que en 1996 abrió la brecha para los instrumentos hechos con maderas locales, como el palo escrito y el granadillo, cuando vendió su primera guitarra en Estados Unidos. Con 14 pedidos para el año que viene, en una lista en la que figuran artistas internacionales, como el japonés Sin-ichi Fukuda y el checo Pavel Steivl, García convive sin mayor problema con constructores que utilizan maderas de otros países, como el afamado Daniel Caro. Según la tradición, Alemania, Brasil, República Checa y Eslovaquia son los países que producen las mejores maderas para la confección de este instrumento, cuyos ancestros, la vihuela y la guitarra barroca, llegaron al continente americano hace unos 500 años. La creatividad de algunos constructores de Paracho, la capital mexicana de la guitarra, ha producido instrumentos de palo de aguacate, de mango e incluso de palo de mamey. Por lo general esas guitarras son destinadas al estudio o a músicos populares, pero no para los profesionales de la música de concierto. El principal obstáculo para la proliferación de guitarras de maderas mexicanas en los mercados nacionales e internacionales, argumenta Abel García, lo constituye la tradición, con su postura rígida que no permite cambios. Después del encuentro, don Celedonio pidió al mexicano la hechura de dos instrumentos. El constructor optó por las maderas de zopilote ?que crecen a 50 kilómetros de Paracho? y por el palo escrito que se da en la región de la huasteca potosina. "Yo tenía la idea de hablar con este gran músico para que me dijera qué podía hacer para mejorar mis guitarras. Y cuando le entregué los instrumentos, de inmediato prefirió la guitarra de palo escrito", refirió García. Así, desde 1988 los Romero se convirtieron en los mejores adeptos de las guitarras de este constructor mexicano. Pepe Romero provocó un encuentro del laudero con el empresario de la GSI, pero este último se mostró reacio a escuchar una guitarra del mexicano. El hombre de negocios no sospechaba que años después su actitud sería totalmente distinta. Pepe Romero, quien ya había tomado causa por Abel García, debido a que estaba convencido de que sus guitarras son de las mejores, en 1996 fue con el susodicho empresario, le vendó los ojos y empezó a tocar una guitarra del artesano. A pesar de que el hombre de GSI es conocido por un oído que no falla a la hora de reconocer cómo suenan los instrumentos y dónde fueron confeccionados, primero identificó a la guitarra de García bajo la marca del español Santos Hernández. Y, luego, definitivamente, aseguró que se trataba de una alemana Hauser. "Antes de esto nadie quería saber nada de las guitarras mexicanas en Estados Unidos ni en España. Y cuando yo iba a Estados Unidos llevaba montones de guitarras de cedro, aguacate y palo escrito para venderlas allá en el mercado popular", rememora García, quien creció entre viruta y pedazos de madera. "Mi sueño era entrar en el mercado de la guitarra clásica y se cumplió, porque desde ese momento el palo escrito se ha hecho famoso en el medio internacional, con su calidad de madera mexicana que puede dar un gran sonido a la música del mundo", señaló el constructor. Con el palo escrito, asegura, encontró un sonido personal que estaba buscando. Además de ello, el también especialista en historia de la guitarra tiene la satisfacción de documentar el reconocimiento que a nivel mundial empieza a tener lo que se ha empezado a considerar como la técnica mexicana para construir guitarras. Rememora que en los años 70, con un curso del español Manuel Cáceres, los parachenses sólo tuvieron acceso a una instrucción de carácter teórico, pero nunca supieron de medidas para sustituir el uso de las cuartas y los dedos, que para esa época continuaban en vigencia. Daniel Caro, quien ha dedicado su vida a la construcción de guitarras clásicas con maderas alemanas, brasileñas, checas y eslovacas, refiere que no olvida las palabras de un guitarrista español que un día llegó a Paracho. "¿Cómo le hacen para construir guitarras, si trabajan con las uñas?" Luego expresa que los impuestos y los trámites excesivos no dejan que esta expresión de los artesanos de Paracho progrese como debiera. "Si traemos herramientas nos piden impuestos o mordida. Si traemos maderas, igual. ¿Cómo va uno a hacer su mejor esfuerzo si no podemos conseguir los medios para alcanzar hacer cada vez mejores instrumentos?", cuestiona. La producción de guitarras en Paracho se dio en el entorno de la música popular, que se produjo durante la época de la dominación española, con la finalidad de evangelizar. En este poblado michoacano de aproximadamente 17 mil habitantes, que ha tenido tres distintos lugares de asentamiento ?uno de ellos muy cerca del lago de Chapala?, 80 por ciento de las personas que viven allí se dedican a alguna de las actividades económicas relacionadas con la confección de guitarras. En estos momentos, asegura Abel García, debe haber alrededor de 600 artesanos capaces de hacer una guitarra completa y otros 2 mil que se especializan en pulir el instrumento, elaborar estuches, así como otras partes del instrumento. El palo escrito y el cedro rojo son maderas que se encuentran bajo el control de las autoridades en las tierras donde se dan. El problema es que el pequeño propietario no sabe cómo conseguir un permiso o le ponen demasiadas trabas para tenerlo, y entonces opta por el contrabando, refirió Mendoza, quien aseguró que el contrabando eleva los precios de las maderas. Luego detalló de qué especies se trata: "El cedro rojo de Chiapas se utiliza para la caja de la guitarra y en estos momentos anda por los 18 pesos el pie; el palo escrito que proviene de lugares de la huasteca potosina, como Xilitla, es difícil de conseguir porque no hay permisos en estos momentos; el granadillo proviene de la costa (Guerrero, Michoacán y Oaxaca) y se utiliza para hacer el diapasón, anda por los 12 pesos la pieza y el puente que en estos momentos cuesta dos pesos la pieza", dijo. En torno de los distribuidores de maderas en Paracho, Francisco Mendoza señaló que existen cuatro o cinco de manera establecida. A estos se agregan alrededor de 20 "chuecos". "Hay personas que cortan la madera de cedro, palo escrito y granadillo y la van a ofrecer de casa en casa. Ellos lo hacen porque dicen que tienen que comer", explicó. Planteó que "en esa institución sólo se hacen instrumentos de arco y de cuerda frotada. En general no estoy de acuerdo con la manera de trabajar de las escuelas de laudería porque se hace muy poca práctica y casi no existe la especialización". La idea que tiene de escuela, dijo, se fundamenta en la adopción de las enseñanzas tradicionales de Paracho, como el aprendizaje gradual, desde la posición de ayudante de oficio, como ocurría en el siglo XVI. La idea está tan afianzada entre los proyectos del constructor, que ya ha tomado cursos para poder impartir materias necesarias como biología y anatomía, entre otras. Una de sus sugerencias es convertir escuelas como el Centro de Estudios de Bachillerato Educativo, Tecnológico, Industrial y de Servicios, en lugares donde se formen constructores de guitarras, en lugar de producir técnicos que por lo general sufren el desempleo, indicó el autor del libro Y las manos que hacen de la madera el canto (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1996). El futuro de Paracho tiene dos rostros, el de la guitarra industrial o popular, que utilizan de manera cotidiana los amantes de las serenatas. El otro lado de la moneda lo constituye la guitarra clásica, que cada día conquista a un mayor número de ejecutantes en el mundo.
El apoyo de los Romero
En 1988, el patriarca del mundialmente famoso cuarteto Los Romero, don Celedonio Romero, no sólo accedió a conocer las guitarras hechas con materiales mexicanos por el parachense Abel García, sino que pidió dos de ellas para su amplia y exquisita colección.
La apertura del mercado
Pero algo mejor estaba por venir. En 1990, Abel García hizo el primer intento por ingresar al mercado de Estados Unidos, en una de las más importantes casas especializadas en la venta de guitarras clásicas del mundo: el Guitar Saloon International (GSI).
Un poco de historia
Los paracheños poco a poco se han ido enterando de que el oficio que cultivan tiene su más lejano antecedente en el siglo XVI, en que fray Bernardino de Sahagún dio cuenta en sus crónicas sobre la manera en que sus ancestros construían vihuelas y violines.
El contrabando de madera
Francisco Mendoza, segunda generación de comerciantes de maderas para la elaboración de guitarras, asegura que el precio de las materias primas mexicanas se eleva cada día, debido al descontrol que existe en el medio.
Una escuela es necesaria
Abel García, quien fuera ayudante del curso que dio el constructor español José Luis Romanillos en Córdoba, España, en 1992, expresó que su gran sueño es el de crear una escuela de guitarrería, que seguramente contrastará con la escuela de laudería que existe en Querétaro.





