El Santo Niño de las Suertes
Recostado, el pequeño duerme sobre un cráneo: es el llamado Santo Niño de las Suertes, reverenciado en esta capital por milagroso. Su pequeña figura es objeto de culto en el Convento del Dulce Nombre de María y San Bernardo, ubicado en Observatorio 72. La madre superiora del convento, Mercedes Martínez Hernández, explica el origen de la imagen: "en 1806 iban dos misioneros por la ex hacienda de San Juan de Dios cuando escucharon que lloraba un niño". Rescatado por el obispo de la época, la imagen fue "rifada" entre los conventos del área que hoy conforman la capital del país. Tocó en suerte que se le diera a este convento, que hoy sobrevive, con 28 monjas, los duros tiempos económicos. "Cuando llegó aquí, a la madre superiora le preguntaron cómo llamarían al niño, que es Jesús dormido, reflexionando sobre la muerte. Ella dijo que como nos lo habíamos ganado, sería llamado así: el Niño de las Suertes", recuerda la madre superiora. El pequeño, acompañado de retablos y "votos" de agradecimiento, es la imagen del triunfo de la vida sobre la muerte: la resurrección para los creyentes del catolicismo.
Canto funeral (Fragmento ).
Dichoso de ti, Ángel Bello/ y la hora en que naciste,/ dichoso de padre y madre/ y padrinos que tuviste./ Dichoso de ti, Ángel Bello,/ que a la Gloria vas a entrar/ con tu palma y tu corona/ y vestido de cristal./ Coronita me has pedido,/ coronita te he de dar,/ todo te lo he concedido,/ todo tuviste en tu altar./ Ya me separo del mundo/ ya no quiero ser mundano,/ ya los ángeles del cielo/ ya me llevan de la mano.





