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Cada año muda sus palabras el vocabulario

El Universal
Sábado 13 de octubre de 2001

La vigesimosegunda versión del Diccionario de la Lengua Española contiene gran cantidad de americanismos, pero mantiene diferencias conceptuales y terminológicas con el castellano de América Latina.

Una de las grandes novedades es que la "ch" y la "ll" desaparecen como letras independientes y aparecen en el lugar que les corresponde dentro de la "c" y la "l".

Se ha preguntado ya la razón por la que el nuevo diccionario registra el anglicismo "chutar", que significa "en el futbol, lanzar fuertemente el balón con el pie", pero no incorpora la palabra "patear", que en muchos países de América Latina tiene el mismo significado. La razón de ello, explican, es que las academias americanas no propusieron su inclusión.

A pesar de la colaboración entre las academias, todavía se mantienen diferencias en la definición de los términos.

Así, "españolismo" es definido como "amor o apego a las cosas características o típicas de España" y "carácter genuinamente español", sin referirse a la manera de hablar en este país.

Mientras, "argentinismo", "bolivianismo", "mexicanismo" o "portuguesismo", por ejemplo, son definidos como "locución, giro o modo de hablar propio" de argentinos, bolivianos, mexicanos y portugueses.

Por otra parte, la nueva edición mantiene la definición de "latinoamericano" como "perteneciente o relativo a los países de América que fueron colonizados por naciones latinas, esto es, por España, Portugal o Francia".

Con el propósito de recoger el habla de la calle, que se impone con su uso cotidiano, incorpora nuevos términos como "gay", "fundamentalismo", "liposucción", "prejubilación", "videojuego", "barman", "monovolumen", "Alzheimer", "autoestima", "barman", "cardiovascular", "consumista", "delirante", "dialogante", "insolidario", "operatividad", "parapente", "recargable", "reciclable", "remodelación", "rutilante", "todoterreno", "transgénico", "victimismo".

Entre las formas complejas podrán consultarse en el diccionario "caja de Pandora", "cierre centralizado" o "vox pópuli".

De los extranjerismos admitidos figuran en redonda aquellas palabras que ya se han asimilado en su pronunciación y su escritura al español, como "kit", "box", "set", "réflex", "máster", "profiterol" o "talibán", "taichi", en cursiva las no asimiladas como "footing", "hobby", "look", "overbooking", "boiserie", "carpaccio", "catering", "gourmet", "jogging", "light", "mousse", "rock", "show" y "tour".

Entre los tecnicismos destacan "epidural", "hardware", "macro", "módem", "mutagénesis", "prion", "psicomotricidad", "software", "somatizar", "web", "base de datos", "célula madre", "esclerosis", "espectro antibiótico" e "in vitro".

El académico Fernando Lázaro Carreter, famoso por sus artículos periodísticos en los diarios madrileños ABC y El País , advirtió que en el volumen faltan cosas, lo cual, dijo, es inevitable en un idioma vivo y en expansión.

La pérdida de vigencia de las palabras, en general, se refleja en la eliminación de 6 mil 8 artículos de los 83 mil 14 registrados en la anterior edición, de 1992.

Además, dos tercios de los artículos de la edición de 1992 fueron enmendados y a ellos se añadieron 11 mil 425 entradas, 24 mil 819 nuevas acepciones y 3 mil 896 formas complejas.

Buena parte del gran progreso registrado en esta nueva edición es atribuido al banco informático de datos del idioma español, que comenzó a ser elaborado en 1991 en Buenos Aires con la colaboración de la Academia Argentina de Letras y dirigido por el catedrático español Francisco Marcos Marín.

En la actualidad, el banco de datos se sigue desarrollando con financiación de la empresa eléctrica Endesa. La presentación de esta versión del Diccionario de la Lengua Española fue enmarcada con las palabras del poeta latino Horacio: "Al igual que los bosques mudan sus hojas cada año, pues caen las viejas, acaba la vida de las palabras ya gastadas, y con vigor juvenil florecen y cobran fuerza las recién nacidas."

Horacio, que vivió en el siglo anterior a la era cristiana, sentenció que "renacerán vocablos muertos y morirán los que ahora están en boga, si así lo quiere el uso, árbitro, juez y dueño en cuestiones de lengua". Con información de Tito Drago (IPS) y agencias.



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