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"Grupos armados en efervescencia": Salvador Castañeda

Luz María Rivera| El Universal
Lunes 25 de junio de 2001
Salvador Castañeda, quien se entrenó en Corea del Norte en los 60 y sufrió persecución y cárcel, alerta: "En México está latente la inconformidad..."

Salvador Castañeda, escritor y ex guerrillero, quien acaba de terminar la memoria de la guerrilla en México y América Latina, desde los 70 hasta 1994, alerta: "En México está latente la inconformidad, no sólo en Guerrero y en Oaxaca sino en las huastecas. Se cuentan casi 20 grupos en todo el país. Pequeños o grandes ahí están, es una efervescencia. Una inconformidad que está latente y que se ha decidido por un camino".

El autor de "Papel revolución", libro editado por el ayuntamiento de Torreón que reúne una serie de "retratos cronicados" de un pedazo de su vida en Lecumberri, habla, en su investigación, de los "errores" de figuras y leyendas de la lucha armada latinoamericana y revalora las estrategias y los fallos de los grupos armados en este continente.

Castañeda, quien se entrenó en Corea del Norte en la década de los 60 y sufrió persecución y cárcel, considera que la CIA y el Pentágono le temen más a los (grupos armados) de acá, del Sur, por supuesto, porque el peligro son ellos, no éstos", y dice que el EZLN, es un grupo de presión, un grupo de reformistas.



Escribe la memoria de la guerrilla en México

Salvador Castañeda, escritor y ex guerrillero, acaba de terminar la memoria de la guerrilla en México y América Latina.

Fundador del mítico Movimiento de Acción Revolucionaria -MAR- Castañeda da una primera impresión de estar amurallado, blindado, en una desconfianza aprendida que le asoma a los ojos pequeños, de mirada directa.

Autor de Papel revolución un texto en sí "inclasificable" para una probable crítica literaria -ya que no es novela, ni cuentos, ni ensayo, acaso retratos cronicados de un pedazo de su vida en Lecumberri-, habla de este libro editado por el ayuntamiento de Torreón "y que no circulará aquí en México, no creo..." La lectura del brevísimo Papel revolución , que se presentó la semana pasada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, abre múltiples interrogantes, de las primeras "¿por qué hasta ahora?" y Castañeda, en entrevista, habla de la inspiración y fuente principal: un sobrio documento, de poco más de 100 cuartillas, en las que él mismo hace una revisión y documentación de la guerrilla en México y América Latina, desde los 70 hasta el 94, aproximadamente. En este inédito analiza los orígenes de la lucha armada, sus conformaciones, los sustentos ideológicos que la impulsan, así como sus errores, fracasos y alcances. Papel revolución , entonces, no se entendería sin esta memoria. El enfoque de su investigación, sobra decir, es crítico. Castañeda, actualmente coordinador de Actividades Literarias y Relación con los Autores del Centro Nacional de Información y Promoción de la Literatura del INBA Conaculta, revalora en su investigación las estrategias y los fallos de los grupos armados en México y el resto de América.

Ya le advirtieron: "Eso no te lo publican, es un manual..." Sonríe. Un periódico y un semanario mexicanos le han pedido, últimamente, adelantos que no han publicado. Y no lo harán, reconoce, porque habla de los "errores" de figuras y leyendas de la lucha armada latinoamericana. Hace énfasis en que no se aprendió, mucho menos asimiló, la experiencia de Cuba. También del EZLN "eso no es guerrilla, es un grupo de presión...", dice, en el mismo tono suave, de registro fino, que emplea durante toda la conversación, después de que derrumba su muralla personal y se permite sonreír. Esta es parte de su charla, una historia, que es también, la de buena parte de la sociedad mexicana contemporánea.

Ya dijo que "Papel revolución" vino a ser un respiro en este trabajo sobre la guerrilla que realiza ¿podría abundar sobre esta investigación?

Es un trabajo que me planteé como una necesidad. Siempre pensé en recoger esa experiencia desde otra perspectiva. Lo primero que se me dio fue la posibilidad de narrar, contar o hacer llegar la experiencia nuestra, de esa generación, como integrantes de los grupos armados y clandestinos. Y bueno, lo pude hacer a través de la literatura. Pero creo que ese tipo de fenómenos requieren un acercamiento mucho más puntual, objetivo, y desde luego con la intencionalidad de aclararse, a uno mismo, en forma personal, muchísimas cosas. Esa es mi pretensión: desde el punto de vista de alguien que participó en estas actividades, de alguien que ayudó a fundar un grupo.

¿De qué grupo específicamente habla?

Del Movimiento de Acción Revolucionaria, el MAR; fui uno de los cofundadores, en 1966. ¿Grupo armado?

No, de acción revolucionaria, que lo confunden con el Movimiento Armado Revolucionario. ¿Cómo nace?

Este nació en Moscú, ahí nació porque ahí estábamos estudiando un grupo de compañeros, becados por un intercambio cultural México-Unión Soviética. ¿Becados cómo? ¿para estudiar qué?

Son becas de intercambio, venían rusos acá, y mexicanos iban para allá. Obtuve una beca después de una selección, para estudiar agronomía. Pero nunca milité, nunca pertenecí a ninguna organización política aunque participaba, en aquellos años, en las movilizaciones que había por la libertad de Siqueiros, Vallejo y Valentín Campa, que estaban presos. Nunca participé directamente como militante. Yo gané esa beca y me fui para allá. ¿Usted aquí había estudiado agronomía?

No, había estudiado geología en la UNAM y no terminé por razones obvias, económicas. Y buscando de dónde asirme solicité la beca. Y me la dieron. Y me fui. Allá, por supuesto, conocí a muchos mexicanos, en esa universidad sólo podían estar estudiantes del "tercer mundo", tanto de Asia como de América Latina y de Africa.

¿La Patricio Lumumba?

La Patricio Lumumba.

¿En qué año?

En 1965, 66, 67. Llegando allá conocí a todos los que venían de México. Había una gran efervescencia política en esa universidad. Todos los estudiantes éramos del tercer mundo. Muchos, de México para abajo eran militantes de las "juventudes", de los partidos comunistas de América del Sur y Central. Algunos llegaban allí como una forma de escapar a la persecución, a la muerte, en sus países. Aquello era una Babel. A su vez, había una gran oposición, por parte de las autoridades, a ese tipo de manifestaciones. Pero era imposible, no se podía evitar. Se declaraba que la universidad era apolítica.

Que era una soberana mentira Una soberana mentira, pero bueno, tiene su explicación: llevándolo a un plano internacional, la Unión Soviética, por supuesto, que siempre mantuvo una posición muy sensata respecto a esto. Pero ahí nunca se entrenó a nadie, eso es un mito.

¿Cuántos años tenía cuando fue a la URSS?

Tendría unos 18 o 20 años. Era impresionante aquello, nos golpeó duro todo eso. Se nos despertó la idea de organizarnos. El MAR siempre planteó la posibilidad de que en México se diese algo y nosotros teníamos que estar preparados para participar. No nos erigíamos como los que íbamos a hacer la revolución, ni los que íbamos a iniciar nada, simplemente nos íbamos a sumar a algo, que pensábamos que se iba a dar. Ese fue siempre el planteamiento central, nunca tuvimos esa visión vanguardista...

De incidencia histórica ¿no?

Sí, simplemente se presenta el hecho, queremos, debemos y creemos que podemos participar y vamos a hacerlo. ¿Con esa idea nace el MAR?

Con esa idea nace y desde luego eso planteaba tener una preparación de tipo militar. Tratamos de asimilar la historia y las tradiciones de lucha del país, con todos los elementos a nuestro alcance y tal vez nuestra estrechez, en cuanto a poder analizar el contexto nacional. Hicimos un esfuerzo por apropiarnos de la realidad del país...

¿Quiénes formaron el MAR? ¿fue con papel en el sentido de un espíritu interno que mueve o impulsa una organización?

Bueno, teníamos nuestra declaración de principios, pero nació después de que pasamos días, noches, semanas enteras reunidos tratando de desbrozar, de esclarecernos a nosotros mismos, si efectivamente lo que queríamos era posible o no.

¿Quiénes lo conformaban?

Lo conformábamos varios compañeros, éramos cuatro. Cuatro al comienzo.

Cuatro, ¿quiénes?

Alejandro López Murillo, Fabrizio Gómez Souza, José Caderey y Pacheco y yo, Salvador Castañeda, y otro más por ahí, Leonardo Mendoza. Ese fue el núcleo esencial, con intercambio de opiniones, inquietudes, en una forma elemental de acercamiento. Hubo después muchos intentos de grupos armados, que ese es otro problema que yo abordo en este trabajo que te comento. En esos primeros años, incluso ahora, o para no decir ahora: en los 70 mismos, la asimilación de la experiencia cubana, fue una caricatura por parte de todos nosotros. Que eso es un tema escabroso...

Y doloroso...

Doloroso por supuesto: porque el costo fue muy caro, muy alto. Entonces el grupo nace así. Pero teníamos que ser consecuentes con lo que estábamos planteando y cuando llega el momento, varios se echan para atrás. Los que no, seguimos. Cuando tomamos la decisión de regresar a México, también nos planteamos la necesidad de tener conocimientos técnicos sobre la lucha. Y entonces nos dimos a la tarea, un tanto descabellada -pero que después dio resultado- de buscar en dónde recibir entrenamiento militar. ¿Y dónde se logra finalmente este entrenamiento militar?

Bueno, el entrenamiento militar finalmente se logra. Pero pasa un año para poderlo conseguir. ¿En qué año fue?

En 1966, 67, andábamos buscando aquí y allí para conseguirlo. Nos repartimos la tarea de hacer el contacto con algún país socialista que se interese y que quiera apoyarnos. ¿Cuál, Cuba?

Pues fíjate que no.

¿Quiénes?

Elegimos cinco. ¿Quiénes eran en ese panorama?

Cuba, por supuesto; Argelia, Vietnam, Corea, China. Dijimos: en cualquiera de éstos a lo mejor nos dicen que sí. Entonces nos repartimos las embajadas. Tardamos un año para hacer el contacto. Son impenetrables. A mi me tocó la cubana. Los chinos nos mandaron a la chingada: nos dijeron que teníamos que tener dinero, primero para irnos como turistas, y estando allá a ver qué onda. Luego Vietnam: ellos necesitaban apoyos en la retaguardia y tuvimos que hacer trabajo voluntario. Luego los argelinos, lo mismo. En la de Cuba, me dicen: "Chico cómo se te ocurre (risas) para nada, nuestras relaciones con México son excelentes". Nosotros lo presuponíamos desde el comienzo. Pero no dejamos de hacerlo. Corea del Norte fue finalmente...

Corea del Norte, por supuesto, la del Sur imposible. ¿Y qué pasó?

Pues nos hizo el entrenamiento. ¿En qué año?

Fuimos en varias partidas, no todos. Fuimos los primeros 10 esos que te hablé. Todos mexicanos por supuesto, todos los de Moscú. Pero ya teníamos gente acá en México, ya habíamos crecido. Eso tuvo que ser antes del 68 Sí antes del 68 fue que se cocinó todo eso. En 1968 yo ya estaba aquí en México pero estaba a punto de irme al entrenamiento. ¿Cuánto duró el entrenamiento?

Entre seis y ocho meses.

¿Y todo absorbido por Corea del Norte?

Sí, por supuesto, nosotros no teníamos nada. ¿Ahí qué aprendieron?

De todo, de todo...

Sobrevivencia...

Todo, más que sobrevivencia... nos entrenaron coreanos veteranos de la guerra. Fue un entrenamiento duro Sí...

Nada que ver con los Kaibiles No, los Kaibiles son unos cabrones salvajes. Ese reportaje de "La Jornada" ¿Lo viste? ahí no dicen nada de lo que hacen, vamos, nada del entrenamiento...

Sí, lo del perro fue una alegoría...

Deja lo del perro: lo que le hacen a la gente, a los disidentes, todas esas matazones que hubo en Guatemala, fueron los kaibiles...

Y los asesinatos de embarazadas...

Y no sólo las matan sino que las destazan. A las personas les sacan el corazón, se beben la sangre. Tienen una mentalidad de criminales. Pero eso es una táctica de la guerra de baja intensidad armada por Estados Unidos para toda América Latina. Finalmente te digo, nosotros en ese entrenamiento nos enseñaron tanto guerrilla urbana como rural.

Que eso es lo que tuvo Cuba a pesar de ser isla: una guerrilla urbana y otra rural...

Eso es lo que no se ha asimilado precisamente. Ninguno de nosotros asimilamos esa experiencia. Yo estoy retomando en el estudio eso de los cubanos. Cómo diseñan su guerrilla urbana, y de ahí nacieron y se fueron para acá (hace un ademán con las manos, suave, como de ascendencia a una imaginaria montaña) y en América no sucedió así: todos los grupos armados que surgieron fueron de autodefensa campesina. El error es que desde arriba quieren empezar a organizar la lucha urbana. Es al revés.

¿Qué le pasó al MAR cuando regresa a México, qué pasó, qué le pasó a usted?

Para poder hacer un análisis de ese tipo, por supuesto que es fundamental tomar en cuenta, y a partir de ahí juzgar o balancear, o acercarse críticamente a lo que pasó. Necesitamos conocer la extracción social de los militantes de los grupos armados. La extracción de clase. Existe una confusión: se cree que la guerrilla es la que va a hacer la revolución y eso es totalmente falso. Una guerrilla puede tener, como los zapatistas, 2 mil o 3 mil gentes en armas pero ellos no van a hacer la revolución. El papel del grupo armado, el papel de la guerrilla es encaminar, todo su esfuerzo, a crear un ejército popular, para infiltrar al otro. Los otros sí tienen su ejército. Ese es un planteamiento muy central. Por otra parte, fue en el sexenio de Echeverría en que yo ingreso a Lecumberri, ahí demoré siete años.

Por último, ¿cómo ve a México, cómo ve a estos grupos que -EZLN y su reflector aparte- están o son depositarios de toda esta experiencia armada y de tradición de lucha?

Es innegable, yo creo que nadie puede negar la existencia de estas personas: no sólo en Guerrero y en Oaxaca sino en las huastecas, y se cuentan casi 20 grupos en todo el país. Pequeños o grandes ahí están, es una efervescencia. Una inconformidad que está latente y que se ha decidido por un camino. La CIA y el Pentágono le temen más a ellos que a los de acá del Sur, por supuesto, porque el peligro son ellos, no éstos. El EZLN, lo he dicho muchas veces, es un grupo de presión: reformistas. No quieren el cambio radical de la sociedad, de toda, no sólo los indios porque entonces ¿los demás qué? ¿los tarahumaras, coras, yaquis? Eso por supuesto, no tiene perspectiva, es un ejército que no combate, que se deja matar, que exhibe su fuerza armada pero no la utiliza. Un grupo de esas características puede ir a la mesa de negociaciones, los otros no. Por eso el Ejército mexicano quiere hacer contacto con ellos, es una táctica de la contraguerrilla: evitar que crezcan.



BIOGRAFÍA

Salvador Castañeda nació en Matamoros Coahuila, 1946.

Entre sus novelas se encuentran "Por qué no dijiste todo", "Los diques del tiempo", "La patria celestial" y "El ayer es de él".

Recibió el Premio de Novela "Juan Grijalvo" en 1979.



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