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Comparten desolación la Luna y Universum

David Galicia| El Universal
Martes 21 de julio de 2009
En la ciudad de México, la Luna se puede tocar. En diciembre de 1972, los astronautas Eugene A. Cernan, Harrison H. Schmitt y Ronald E. Evans viajaron 385 mil kilómetros de ida y los mismos de regreso a la Tierra, en la misión Apolo XVII, trayendo consigo 110 kilogramos de rocas lunares. Una de ellas está en el Museo de las Ciencias Universum

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En la ciudad de México, la Luna se puede tocar. En diciembre de 1972 —tres años después de que el hombre pisara la Luna por primera vez— los astronautas Eugene A. Cernan, Harrison H. Schmitt y Ronald E. Evans viajaron 385 mil kilómetros de ida y los mismos de regreso a la Tierra, en la misión Apolo XVII —la última que realizó un alunizaje—, trayendo consigo 110 kilogramos de rocas lunares. Una de ellas está en el Museo de las Ciencias Universum, en Ciudad Universitaria, como parte de la exposición permanente “Roca lunar”, y los visitantes pueden tocarla.

Christian no lo sabía. Él vino de la ciudad de Puebla buscando museos “interesantes” en la capital del país, entró a Universum y, sin quererlo, conoció de cerca la Luna.

“Se siente fría y muy lisa. No es como me imaginaba, pensé que la Luna se sentía más porosa”, comentó, aunque le fue extraño no ver a más visitantes en la exposición.

Ayer, cuando se cumplieron 40 años de aquel “pequeño paso para el hombre”, la sala donde se exhibe “Roca lunar” lució como el paisaje que decribió el astronauta Edwin F. Aldrin cuando descendió del módulo lunar del Apolo XI: “Una magnífica desolación”.

Al fondo de la sala, sin luz y rodeadas de fotos que registran la hazaña del hombre en el satélite terrestre, las rocas 7021-286 y 10045-19 —esta última aislada de cualquier contacto— permanecen a la espera de más visitantes. Fueron prestadas a la UNAM por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA) en 1994, según consta en un certificado de autenticidad que también se exhibe en la sala.

“La NASA certifica que los objetos de exhibición que se recogieron durante las misiones Apolo XI y Apolo XVII, respectivamente, están otorgadas en préstamo a la UNAM para exhibirse en el Universum”, se lee en el documento.

“Pasaba por casualidad por aquí”

Cabe señalar que el fragmento 10045-19 forma parte de los 22 kilos de fragmentos lunares que trajeron consigo hace 40 años los astronautas Neil Armstrong y Edwin F. Aldrin, de la misión Apolo XI, con el propósito de conocer la evolución geológica del único satélite natural de la Tierra.

Junto a la copia de un diario mexicano que registra la llegada de los primeros astronautas y el poema “Romance de la Luna”, de Federico García Lorca, también se exponen algunos datos interesantes como la edad de la Luna, que es de 4 mil 500 millones de años, y un comparativo entre el tamaño del astro selenita y la Tierra, en donde cabrían 83 lunas.

César Cuauhtémoc, quien vive en Nezahualcóyotl, estado de México, también dio por accidente con la exposición ubicada frente a la entrada principal del museo.

“Venía saliendo de la sala de electromagnetismo y pasé por aquí porque me llamó la atención el esqueleto de dinosaurio que está en el segundo piso. Fue entonces que volteé y vi las fotos de la Luna, pero no sabía que aquí hubiera una piedra de allá y menos que la pudieras tocar”, dijo, mientras una niña se acercaba a buscar “el conejo” en una maqueta giratoria.

Al igual que Cristian, César Cuauhtémoc consideró que hizo falta difundir la exposición para celebrar la llegada del hombre a la Luna y de paso, que México sea una de las pocas naciones en el mundo que posee “un pedazo de cielo”.

Del 29 de julio al 2 de agosto, el Museo de las Ciencias Universum de la Universidad Nacional Autónoma de México contará con visitas guiadas y actividades lúdicas para conmemorar cuatro décadas del primer alunizaje.

Así que ya no hay pretexto. Si a usted le dijeron que la Luna es de queso o si le prometieron bajársela con todo y estrellas, pida que lo lleven a conocerla en el sur de la ciudad, a Ciudad Universitaria.

 



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