aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




El sitio más peligroso para mujeres

THELMA GÓMEZ Y EVANGELINA HERNÁNDEZ [email protected]| El Universal
Domingo 08 de marzo de 2009
La Procuraduría capitalina señala que aumentaron los delitos cometidos en esas unidades del transporte público; las víctimas son mujeres en 90% de los casos

Su peor viaje lo vivió en un taxi... y pudo ser el último: tuvo que fingir que estaba muerta para que dejaran de golpearla y violarla. Creyéndola sin vida, la arrojaron a un basurero de Ciudad Nezahualcóyotl. Ella escuchó cómo el automóvil se alejó, pero el miedo la inmovilizó varias horas. Sucedió hace un año, después de que María, empleada doméstica, hoy de 26 años, lo abordó en la calle Taxímetros, colonia Bosques de Aragón.

Cientos de historias semejantes explican por qué los taxis son el espacio público más peligroso para las mujeres, particularmente en el Distrito Federal. El 62% de la población, según un estudio del Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad (ICESI), se siente insegura en el transporte público. No es gratuito. Sólo en el DF, en menos de cinco meses, según la Procuraduría capitalina, han sido detenidos cinco hombres que pertenecían a dos bandas que robaban, secuestraban y agredían sexualmente a pasajeras.

“El taxi se ha convertido en una herramienta muy útil para los delitos, sobre todo para aquellos dirigidos a las mujeres”, concluyó Margarita Argot, coordinadora de Género y Sociedad del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal.

A su vez, Dilcya García, subprocuradora de Atención a Víctimas del Delito de la Procuraduría capitalina, señaló que aumentaron los delitos cometidos en taxis y que en 90% de los casos las víctimas son mujeres. Tiene registros de taxistas que someten a pasajeras a golpes, las llevan a hoteles de paso, abusan sexualmente de ellas y las abandonan agonizantes. “En algunos de estos casos la violación es tumultuaria”.

Esto la llevó a concluir que “abordar un taxi de la calle es jugar a la ruleta rusa: te puede ir muy bien, pero en una de esas te puede cambiar la vida. A veces las irregularidades con que se conducen los taxistas están a la vista, pero las pasamos por alto, casi ni nos fijamos en las placas o en el tarjetón, tomamos precauciones hasta que nos pasa algo”. En cierto modo, el estudio nacional Mujeres y Hombres 2008, del INEGI, coincide con la funcionaria, al concluir que 42.1% de las víctimas de secuestros exprés son mujeres.

 

En primavera, el mayor riesgo

Este transporte público ocupa la segunda posición entre los sitios donde se cometen más violaciones sexuales —sólo después de los espacios intramuros—, según las estadísticas de la Fiscalía de Investigación para Delitos Sexuales, de la Procuraduría del DF.

En 2008 fueron iniciadas mil 323 averiguaciones previas por el delito de violación; en 132 de ellas (10.8%) las víctimas precisan que la agresión ocurrió a bordo de un taxi; es decir, cada mes se denunciaron, en promedio, 11 casos en dicho transporte.

Respecto del año anterior, hubo 22 casos más, y en lo que va de 2009 la fiscalía ha recibido ya 17 denuncias.

Existen diversos patrones que permiten aproximarse a este fenómeno con tintes de misoginia. La época de mayor incidencia de este delito es de abril a julio, según la fiscalía. La mayoría de las agresiones, de acuerdo con la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas, AC (Adivac), se registran principalmente entre las cinco y las siete de la mañana, o de noche, y en su mayoría las víctimas son mujeres de 20 a 40 años que iban o volvían del trabajo o la escuela.

Por desconfianza, denuncian sólo robos

Los datos oficiales del Distrito Federal podrían ser apenas una tibia muestra de la magnitud de los delitos contra las mujeres a bordo de taxis. La cifra negra “es brutal”, reconoció la subprocuradora Dilcya García, porque las víctimas desconfían de los ministerios públicos. La mayoría de las que sufren abusos, violaciones, secuestros y robos prefiere guardar silencio y esforzarse por olvidar. Si excepcionalmente acuden al MP, denuncian sólo robo, debido a la hostilidad de funcionarios.

En 2008 fueron abiertas mil 419 averiguaciones previas por este delito, pero a causa de lo anterior las estadísticas no especifican el género de la víctima ni abundan en las circunstancias reales en las que se cometió el delito. En las cifras oficiales los ataques contra mujeres quedan registrados como asaltos.

La no denuncia es un problema recurrente, que también se expresa en este tipo de delitos. La Quinta Encuesta del ICESI precisa que a nivel nacional 79% de las víctimas no acude a denunciar, mientras que en el 26% de los casos denunciados “no sucedió nada con la denuncia”.

Virginia Archundia Bañuelos, coordinadora del área de atención sicológica de personas adultas de Adivac, mostró cifras también: a mediados de 2008, en un mes llegaron a sus oficinas 12 mujeres víctimas de violación en taxis. Ninguna lo había denunciado penalmente. “A todas les quitaron la bolsa y sus identificaciones. Los agresores las amenazan, les dicen, ‘Sé quién eres, dónde vives’. (Además) muchas no denuncian por el trato que se les da en los ministerios públicos y por el miedo”.

La reacción familiar también inhibe la denuncia. “Una agresión sexual no sólo daña a quien la vive, el impacto es para la familia”, observó la sicóloga Archundia Bañuelos.

Eduviges, por ejemplo, después de un año de haber sido violada en un taxi se divorció; aún estando sometida a terapia, su esposo la trataba siempre como si ella fuera la culpable. En promedio, Adivac recibe al mes una o dos víctimas de violación en taxi, por lo cual se alarmaron cuando a mediados de 2008 recibieron en un mes 12 casos.

Varios de ellos no eran sólo del DF, también de Ecatepec y Ciudad Nezahualcóyotl, en el estado de México.

 

“Somos rateros, no violadores”

Alejandra, de 39 años, acudió a una agencia del Ministerio Público, pero al final sólo denunció el robo de cerca de 30 mil pesos.

El maltrato al que fue sometida le impidió mencionar que sus agresores la obligaron a desnudarse y abrir las piernas “para inspeccionar si trae dinero guardado… somos rateros, no violadores”.

Cuando recuerda el episodio, vivido a finales de 2008, se frota las manos y su mirada se extravía. Como de costumbre, cerca de las ocho de la noche abordó el taxi afuera de la oficina donde trabaja, en el Centro Histórico. Era un auto Tsuru de cuatro puertas, blanco con franja coral. Se detuvo a la puerta de su casa, ella pagó y el conductor tardó en devolverle el cambio.

Subieron al taxi dos hombres; uno ocupó el lugar del copiloto y el otro se sentó a su lado. “El que iba a mi lado me dijo que era un policía, que estuviera tranquila, que yo sabía cómo era la corrupción. Cuando me puse nerviosa me golpeó”.

Alejandra estuvo secuestrada una hora. Le quitaron su bolsa y la llevaron a varios cajeros, “si las claves de las tarjetas están mal’, me decían, te vamos a cortar un dedo”.

La bajaron cerca de la delegación Álvaro Obregón, dándole 50 pesos para que “regresara segura a mi casa”.

Lo que más le duele todavía ahora es haber perdido “la seguridad y mi autoestima”. El chofer del taxi, recuerda, era un joven limpio, que vestía una camisa bien planchada. Cuando abordó el vehículo esa imagen le inspiró confianza. Con el tiempo concluyó que era cómplice.

Alejandra no ha recibido información sobre avances de su caso, lo cual también es frecuente en México.

En la Fiscalía de Investigación para Delitos Sexuales de la Procuraduría capitalina sólo se consigna a 38.6% de los acusados por violación y en los casos de abuso sexual (tocamientos, sin llegar al coito) se aprehende al 55.2% de los agresores.

Esta ineficiencia gubernamental provoca que la gente se atenga a sus propias medidas de seguridad.

La encuesta del ICESI calcula que del 65% de la población que ha sido víctima de un delito, 23% dejó de tomar taxi, 42% no sale ya por las noches y 40% ya no lleva consigo sus tarjetas de crédito ni débito. Además, 62% de la población se siente insegura en el transporte público y 55% en la calle.

Bandas criminales

El miércoles 25 de febrero agentes de la fiscalía detuvieron a tres hombres acusados por 14 mujeres de robarlas, secuestrarlas y agredirlas sexualmente a bordo de taxis —de las marcas Tsuru, Pointer y Chevy. Estos casos de agresión ocurrieron entre 2008 y lo que va de este año. Poco después de abordar ellas el taxi, el conductor fingía fallas mecánicas o simplemente se detenía, momento en el que subían dos hombres, uno en el asiento delantero y otro junto a la pasajera.

Como en el caso de Alejandra, las víctimas eran secuestradas y llevadas a cajeros automáticos para sacar dinero. En el trayecto, el hombre que iba junto a ellas les decía, “No te vamos a hacer nada. Tengo mamacita y hermanas. No me interesas como mujer”, aunque enseguida las desvestía y tocaba arguyendo verificar si escondían algo.

Los tres agresores hoy detenidos en el Reclusorio Oriente tienen entre 28 y 37 años. De acuerdo con las autoridades, no actuaban solos; se busca a por lo menos dos cómplices que conducían autos particulares que escoltaban a los taxi escenario del delito.

Unos meses antes, en octubre de 2008, fueron capturados también dos hombres que utilizaban este transporte para robar y agredir a mujeres. Como en el caso anterior, también integraban una banda especializada en este delito.

 

“No se suban de inmediato...”

El Inmujeres-DF informó que prepara su programa “Taxi seguro”, que incluye reformas a la Ley del Transporte Público que obliguen a los dueños de esos vehículos a registrar a sus conductores; un nuevo tarjetón, que será tamaño carta y tendrá dos vistas, con la fotografía del conductor, sus huellas dactilares y números telefónicos de emergencia, y la obligación de usar un dispositivo GPS, además de que los conductores deberán certificarse ante el instituto para obtener una calcomanía de identificación.

Lorenzo Domínguez Solís es taxista desde hace 12 años, durante los que ha sido asaltado cinco veces, por lo cual tiene su termómetro de la inseguridad en la capital: “Cada vez asaltan menos a los taxistas; sólo nos pueden quitar entre 150 y 300 pesos, ya no somos un negocio para los rateros. Ahora van por los pasajeros, sobre todo por las mujeres”.

A su esposa y sus dos hijas les ha dado una especie de manual: “No se suban de inmediato al taxi. Verifiquen si tiene taxímetro, que la fotografía del tarjetón coincida con el chofer y que no traiga música a un volumen alto. No dejen que ponga los seguros automáticos. Si no sienten confianza, no se suban”.

 



comentarios
0