Zayas: mi libertad no ofende a nadie
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Ya transcurrieron 72 días desde la tragedia que lo llevó a prisión. Guillermo Zayas González está libre y con serenidad habla del New’s Divine, de su paso por la cárcel, su salud y de los pleitos legales que aún hace falta librar.
Vestido de traje azul, en el despacho de sus abogados, Juan Antonio Riva Palacio y Carlos Riquelme Rodríguez, en la colonia Condesa, el ex jefe policiaco habló con EL UNIVERSAL de los hechos que lo llevaron a perder su libertad y el proceso para recuperarla.
“Quiero decirles a los familiares de las víctimas que más temprano que tarde les demostraré que soy inocente de lo que se me está acusando. Que no se tome como una ofensa o una burla mi libertad. Estamos con su dolor”.
Zayas voltea de cuando en cuando a observar su reloj. La prisa es por acudir a firmar al Reclusorio Oriente su primer lunes de libertad bajo caución, como lo tendrá que hacer durante los próximos meses.
“Seguimos con un proceso. Sigo lamentando la muerte de las personas. Me uno al dolor de las familias, nunca quisimos hacerles daño a ninguno de ellos. Dejaré claras algunas cosas. No pienso vivir con un cargo de derecho al eludir mi responsabilidad”.
Dice una y otra vez que “las cosas” no fueron como la Procuraduría las manejó. “Les vendieron una idea falsa de esto”.
Al intentar hacer un recuento del operativo en la discoteca, frena las preguntas. “Pudieron haber sido más las víctimas”.
Sin embargo, durante los 62 días que pasó en prisión tuvo tiempo de pensar con calma lo que ocurrió y cómo la tragedia tomó tintes políticos.
“Fue una agresión política de Estado, una agresión con saña, una tragedia jurídica sumada a una tragedia humana”.
Zayas rechazó que fuera el jefe del operativo Unipol. “No. Nunca recibí documento alguno que me acreditara como tal ni tampoco hubo nombramiento verbal. Yo era director regional de seguridad pública en la zona”.
De su antiguo jefe, Joel Ortega, dice que la última vez que tuvo comunicación con él fue el día del operativo, el 20 de junio. “Tampoco busqué al jefe de Gobierno; siempre he sido institucional y respetuoso”.
De su estancia en el reclusorio, relató que le tocaron vivir muchas cosas: “Gritos, que me dijeran que me iban a matar y mensajes escritos”.
“La cárcel es fría y lo hace a uno frío”, concluyó y se marchó a cumplir con la firma de todos los lunes, a la que obliga su libertad bajo caución.





