Les clausuraron el rastro y ahora matan en la calle
df@eluniversal.com.mx NAUCALPAN, Méx. Matanza clandestina, destazamiento callejero de cerdos y reses, así como desabasto de carne e incremento de precios de este alimento, ha propiciado el cierre del rastro municipal de Naucalpan, lo que ha impactado el comercio de cárnicos en mercados públicos de las delegaciones Miguel Hidalgo y Azcapotzalco, así como de municipios mexiquenses. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), colocó sellos de suspensión en el rastro municipal el 18 de enero, lo que ha impedido la matanza de casi mil reses y cerdos al día, provocando pérdidas millonarias, desabasto e incremento de la carne en mercados públicos de la región. La Cofepris tomó esa medida luego de haber detectado hígado contaminado con clembuterol y condiciones insalubres en el manejo de carne, según confirmó a EL UNIVERSAL un funcionario de dicha comisión. Autoridades sanitarias federales no permitirán la reapertura de este centro hasta que no se garanticen procesos limpios y adecuados, al tiempo que continúa la indagación sobre el origen del animal que recibió fuertes dosis de clembuterol, sustancia nociva para el ser humano. Encontraron un hígado contaminado y nos afectaron a cientos de personas, entre tablajeros, obradores, expendedores y abastecedores tanto de carne de res como de cerdo, apunta Roberto Jaime, de la Unión de Pequeños Introductores de Carne de Cerdo. En el rastro de Naucalpan cada día se mataban 300 reses y 600 puercos, además de borregos y chivos. Esa actividad se paralizó hace 20 días. Durante las madrugadas, la calle Ferrocarril Acámbaro, frente al rastro municipal, se convierte en un destazadero al aire libre, donde cientos de hombres y sólo algunas mujeres llegan a tratar de recuperar el mercado de carne, con canales de reses y cerdos que venden a carniceros de mercados públicos de la región. Nos hemos tenido que ir a matar los animales a rastros como el de Atizapán, San Lorenzo en Cuautitlán e incluso al oriente mexiquense en La Paz y Los Arcos en Ecatepec, afirmaron introductores, lo que aumenta el costo de la carne. Hay riesgo de que ante el cierre del rastro, a algunos animales los sacrifiquen en mataderos clandestinos, sin ningún control, apuntan autoridades sanitarias locales. Sobre las vías del ferrocarril Acámbaro, decenas de hombres destazan cerdos en canal, sabemos que no son las mejores condiciones, pero la situación es crítica, por lo que urge que abran el rastro, señalan. El rastro de Naucalpan abastece no sólo a los 30 mercados públicos de Naucalpan, sino a los de las delegaciones Miguel Hidalgo y Azcapotzalco y a los de Huixquilucan, en donde el precio de la carne de res pasó de 69 pesos el kilo que costaba en enero, a 75 pesos este fin de semana. Matadero obsoleto El rastro tiene más de 50 años de operar en la zona industrial de Naucalpan. Durante los últimos cinco años, se ha ido por los suelos, por la falta de mantenimiento del director Álvaro Gutiérrez, dijeron integrantes de la Unión de Introductores de Cerdo y res. Hemos invertido en mejoras para la sala de despiece, pagamos el diesel para la caldera e invertimos 50 mil pesos en cámaras de refrigeración. A los administradores les pagamos hasta el papel de baño, apuntó Manuel Fernández, introductor de carne. En tanto que Roberto Jaime, integrante del comité directivo de la unión, apuntó que la responsabilidad es compartida. El director del rastro de Naucalpan, Álvaro Gutiérrez, se negó a dar una entrevista a EL UNIVERSAL, argumentado que el único facultado era su jefe, el director de Servicios Públicos, Marco Ernesto Delgado, quien tampoco accedió a dar información.





