Mercado de la intimidad
No falla. Cada vez que alguien, por cualquier motivo, escucha esta historia de "parejas espiadas", pregunta: "¿Y hay videos de hoteles de esta zona?". Usted se lo preguntará ahora mismo, al saber que a través de las frenéticas arterias del ambulantaje en el país comienzan a fluir cientos de miles de copias de videofilmaciones caseras, cuyas cubiertas ofrecen con precisión inquietante: Hoteles de Cancún , Hoteles de Guadalajara , Hoteles de Tijuana , Hoteles de Cuernavaca , Hoteles de Neza , Hoteles de la Condesa , Hoteles de Tlalpan , Hoteles con jacuzzi , Hotel Central , Secretarias , Esposas infieles , Ruquitos , Chavitas , y así, tendiendo un cerco a la intimidad y a la legalidad, comenzando por el artículo 16 constitucional. Por los 25 pesos que cuesta cada CD es posible entrometerse en la privacidad de una pareja de clientes casuales de un hotel "de a varo". Esta naciente industria mexicana de la escoptofilia o voyeurismo podría interpretarse como el Big Brother de los pobres, en el contexto de una sociedad donde la ausencia de una política de educación sexual se cuenta entre las deudas apremiantes del Estado mexicano, coinciden los sexólogos Francisco Fernández Romero y Juan Luis Álvarez-Gayou. Como no ocurre en Big Brother VIP , en estos "videos caseros" los protagonistas muchas veces involuntarios, puesto que son filmados sin ellos saberlo no son estrellas porno, sino personas que recurren a hoteles. O eso parece, aunque Armando Morales Fonseca, dirigente hotelero, lo niega: "¡Esas filmaciones no se hacen en hoteles!, (sus dueños) ganan alquilando cuartos, no haciendo cosas inmorales". En 2003, según la Procuraduría General de la República (PGR), de los 500 millones de discos compactos vírgenes que entraron a México, sólo 10 por ciento tuvo un fin lícito (el resto fue usado en piratería ). Tomando en cuenta el lanzamiento masivo de estos videos tal tendencia porcentual podría resultar optimista para 2004. En el Distrito Federal y su área metropolitana, en menos de dos meses se cuentan ya por cientos los negocios de economía subterránea que ofrecen la variedad de títulos (unos 40 diferentes) "casero y mexicano 100 por ciento ", en estaciones del Metro, tianguis y exteriores de plazas comerciales, o por catálogo, mediante anuncios de periódico como éste del 20 de agosto pasado: "Videos caseros originales mexicanos: parejas espiadas; tríos, swingers . Catálogo. 5115 55 69". Con la experiencia de ser consumidor de pornografía desde los 10 años y de acceder tres veces por semana a sitios pornográficos virtuales, Omar A. Martínez como prefiere ser llamado piensa que estos videos, cuando se hacen sin consentimiento de los protagonistas, "violentan por partida doble a quienes se filma: primero ataca su privacidad y luego sus derechos de autor, al no pagarles un peso". Y añade que "la pornografía, como diversión, es linda, anticonceptiva, relajante y hasta un poco educativa. Como negocio es honrada y respetable. Pero cuando se hace sin consentimiento es cuando viene el problema. La mayoría de los males de la pornografía (y del sexo) viene cuando las cosas se hacen sin consentimiento de una de las partes. Hablo de violaciones, pedofilia, snuff o este tipo de videos caseros". En ambas aceras de eje Central, entre la avenida Fray Servando Teresa de Mier y, al norte, la calle de Madero, hay más de 30 puntos de distribución. Ahí, un adolescente tartamudo trata de parecer franco: "Las vendo, de mayoreo, a 10 pesos, y reproduzco por cientos a la vez. Les surto a varios de aquí y puedo decirte que una de 100 sale mal. Es lógico". Pero poner en el mercado aun las que salen defectuosas es un pecado menor frente al hecho de que en muchos de los CD en cuya funda dice "casero" y explicita que se trata de una videofilmación subrepticia en algún hotel mexicano de paso, lo que aparece es un video casero, pero de otro país y actuado; o casero y mexicano, pero actuado en un hotel económico o una vivienda modesta. El mismo vendedor adolescente de eje Central, como otros en la zona, sugiere que no sólo circulan los videos de productores que han comenzado a dedicarse a ello, sino que hay personas que se filman para hacer algún dinero vendiendo sus propios videos a quienes luego los reproducen y ponen en las calles. En cuanto a los que en verdad son "casero y mexicano 100 por ciento ", los hay de parejas que actúan y de aquellas que presuntamente ignoran que están siendo filmadas. En ambos casos, esta naciente industria recurre por el momento a lo más elemental en equipo de videofilmación. Consultado por EL UNIVERSAL, el staff de productores de Boyar Centro de Producción dice que hay gran variedad de tecnología para lograr videofilmaciones con cámaras ocultas: desde un equipo lips cam del tamaño de un pintalabios o un sistema de circuito cerrado "como el que tienen varios hoteles", hasta uno robótico, capaz de operar varias cámaras a control remoto, "como hacen en Big Brother o La Academia ". Sin embargo, éste no es el caso. Tras revisar cinco "videos caseros" adquiridos en la calle de Argentina (atrás de la Catedral metropolitana), concluyen que alguien detrás de un espejo o siendo visto por los protagonistas realizó esas grabaciones. El problema, advierte, es que sectores de la sociedad mexicana estén consumiendo pornografía filmada sin consentimiento: "El gusto por filmarte, ser filmado o mirar imágenes es, desde el punto de vista sexológico, válido y muchísimos lo ejercemos. Pero hay tres condiciones básicas para que sea legítimo: 1) que no haya un daño objetivo a la integridad del otro; 2) que no haya un daño objetivo a la propia integridad; 3) que quienes participan lo hagan voluntariamente y con conciencia de lo que están haciendo". Como es obvio, esto no se cumple en varios de los "videos caseros" que ya han comenzado a circular. Qué dice de una sociedad el que consuma este tipo de productos lleva a Fernández Romero a reflexionar sobre la salud mental: "Nos dice que somos una sociedad con profunda ignorancia de nuestra sexualidad, con muchos mitos y prejuicios, y con una doble moral; que hay en nuestro país una profunda carencia de educación sexual. La búsqueda de este tipo de videos tiene que ver con querer saber y con la imposibilidad de vivir la sexualidad gozosamente (...). Habrá más de estos materiales mientras menos educación haya en general". "Esto se conjunta con otro estudio que hizo aquí la investigadora Nelly Herrera con chicos de quinto y sexto de primaria. Resultó que los niños de pocos recursos compran revistas pornográficas y los que disponen de computadora acceden a páginas de internet. La conclusión es que la educación sexual está en manos de los pornógrafos". No es un asunto moral, precisa Álvarez-Gayou, pues "la pornografía en sí no es ni buena ni mala; no genera daños de ningún tipo; si acaso desensibiliza (?). Pero tiene el defecto de que no es formativa para niños y adolescentes, y genitaliza demasiado la sexualidad". A la cuestión de si piensa que programas como Big Brother está habituando a los mexicanos a ver con naturalidad la violación al derecho a la intimidad, Álvarez-Gayou responde que "si fuéramos una sociedad educada en materia de la sexualidad, no me preocuparía, pero como somos terriblemente mal educados, no dudo que estos programas estén debilitando el valor que tiene la intimidad de cada persona". Y concluye: "Esto conduce a una pérdida de la dignidad humana de quien lo consume, lo cual, a la vez, implica la desvalorización de la dignidad de las personas a las que está viendo". Fundador hace casi 40 años y presidente de la Central Nacional Hotelera y Conexos, SC, Armando Morales Fonseca asegura agremiar a 60 por ciento de los hoteleros del Distrito Federal y el área metropolitana que poseen establecimientos "desde económicos hasta tres estrellas", y parece convencido: "Conozco a todos mis asociados, conservamos una amistad, sé su manera de actuar. Todos atienden sus hoteles personalmente y cuidan su funcionamiento moral y reglamentario; tienen su documentación al corriente y pagan sus impuestos oportunamente". En seguida especifica la situación que, según él, guardan hoteles que aparecen nombrados explícitamente en las fundas de algunos "videos caseros": Miami, "estaba en la esquina de República de Colombia y Correo Mayor. Ya no existe, ahora son bodegas de ambulantes". Central, "estaba entre Vértiz y Lázaro Cárdenas, en la colonia Doctores, pero ahora son oficinas".
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Como en todo producto que circula por mercados informales, un alto porcentaje de estos videos es puro fraude respecto de lo que ofrecen la funda y quien lo vende.
>pqc¿Tienes el de Valle de Aragón??
La anterior es el tipo de pregunta que se escucha con mayor frecuencia entre la clientela de los vendedores de videos "casero y mexicano 100 por ciento ". Todo mundo inquiere con insistencia por el video de su colonia. Calificar este comportamiento como morbosidad o curiosidad no basta. "Habría que preguntarse qué hay en esos videos que no haya en otros. Creo que en los otros encontramos, por ejemplo, muchísimos estereotipos de belleza evidentes; en cambio, en estos videos caseros mexicanos quizá esté el gusto por vernos a nosotros mismos como protagonistas del placer, del juego, del riesgo. Siempre nos toca ver a otros; si prendes la televisión, los que gozan siempre son otros, que son generalmente también los que tienen dinero, están bonitos y tienen poder. Sin embargo, en esos videos aparece ese que es igual a mí, que puedo ser yo, que trabaja un montón de horas, que apenas saca para irla llevando y que de pronto es el protagonista", opina el educador sexual y terapeuta Francisco Fernández Romero.
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Por lo visto, la educación sexual de los mexicanos está en manos de la industria pornográfica. Juan Luis Álvarez-Gayou, presidente del Instituto Mexicano de Sexología, AC (Imesex), dice: "En una sociedad siempre habrá un pequeño grupo de personas con gusto por los productos de la pornografía y esto es lo que sostiene un mercado mundial. Ahora bien, lo que sucede es que en países donde la educación de la sexualidad es tan raquítica, esto se vuelve un boom . Hicimos una investigación el año pasado que incluyó a 15 mil padres de familia, preguntándoles si deseaban que a sus hijos se les diera educación sexual en la escuela, y 98 por ciento respondió que sí (?). Están aterrados con que haya más de 600 mil mujeres de menos de 19 años que son mamás o que se atiendan cerca de 500 mil partos de adolescentes cada año.





