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Ambulantes: El relevo de Poder

Aída Hernández| El Universal
Viernes 29 de agosto de 2003
María Fernanda Islas, conocida por violenta entre el gremio de ambulantes, se perfila como la sucesora del poder debilitado de Alejandra Barrios

Alejandra Barrios Richard, aún líder de ambulantes de la Asociación Cívica A.C. - considerada prófuga por los hechos violentos del martes 19 de agosto, día en que murió Jorge Ramírez - ya empieza a mover a su equipo de delegados para retomar el poder de las calles del Centro Histórico.

Así, María Fernanda Islas se perfila como la mujer que manejará las cuotas de más de mil comerciantes ambulantes de Arcos de Belén, Salto del Agua. Eje Central, Vizcaínas, Ayuntamiento, mismos que están agremiados a la asociación de Barrios.

María Fernanda o Azucena Islas Mier tiene 29 años. Llegó al Centro cuando contaba con 22. Se dio a conocer como vendedora de hot dogs en Arcos de Belén y Salto del Agua. Allí, conoció a Sergio Morales Ruanova, su actual pareja sentimental.

Con el paso del tiempo, se ganó la confianza de Alejandra Barrios. La hizo "una de sus delegadas favoritas". Se encargaría de cobrar la cuota a los demás "compañeros" de la zona, es decir, de las calles que comprenden Arcos de Belén, Delicias, parte del Eje Central, Vizcaínas y Ayuntamiento. Con apenas esa pizca de poder, Fernanda dejó en claro que aquel que le entorpeciera en sus actividades, a ella o al mismo Sergio, la iba a pasar mal. Ha aprendido a ejercer la violencia contra los vendedores ambulantes y a hostigar a quien le estorba o le hace enojar.



Estilo propio

Era el año de 1999. Fernanda Islas se supo ganar la amistad de Javier Alejandro Sánchez Barrios, uno de los hijos de la líder y a quien los comerciantes conocen mejor por "el Javis". Fernanda y "el Javis" no se andan con cuentos, afirman algunos ambulantes.

Citan el caso de Édgar Ulyses Muñoz: "Por un ajuste de cuentas le sembraron un robo por 10 mil pesos, el chavo está en la cárcel y están demandados, pero no han hecho nada en contra de esos dos".

De acuerdo con la declaración ministerial de Édgar Ulyses, una copia de la cual tiene EL UNIVERSAL, "el Javis" y Fernanda fraguaron culpar a Édgar de un asalto porque éste se negó a participar como testigo de otro robo "inventado" en casa del propio Javier Alejandro. También acordaron pagar dos mil pesos a una mujer de nombre Norma, quien sería la víctima del delito, y gratificar a policías judiciales con 30 mil pesos por llevar a cabo la detención in fraganti del presunto delincuente.

Javier Alejandro Barrios se encargó, entonces, de llamar a casa de su otrora empleado, o sea, Édgar. Lo citó el cinco de abril de este año, a las 2:00 horas de la tarde en una marisquería de la calle de Vizcaínas y López, en el Centro de la Ciudad. Édgar acudió. Una vez dentro del establecimiento, Javier le invitó un refresco, el otro aceptó, no sin antes preguntar por el motivo "tan urgente" por el que deseaba verlo. Y como respuesta le dijo: "espérame aquí, tengo que ver a Fernanda".

Fue la última vez que lo vio. Pero Javier Alejandro dio aviso a Fernanda de que "ya es el momento". Fernanda localizó desde su teléfono celular a sus "amigos" judiciales. Édgar Ulyses al ya no ver al "Javis" liquida la cuenta consumida en la marisquería. In situ, una mujer acusó: "él fue quien me arrebató mi bolsa y me puso una arma", ante Luis Vázquez Cruz y Osvaldo Esquivel Duarte, agentes judiciales, quienes aquel día patrullaban la unidad 1844. Sin saber de qué se trataba, a Édgar le colocaron las esposas y fue obligado a abordar la patrulla.

Ya en la Agencia IV de la PGJDF, al rendir su declaración por el delito de robo en grado consumado, Édgar negó portar una subametralladora -la misma que alguna vez vio en manos de Javier Alejandro en su departamento de Antuna 7 (Centro) y la cual después fue entregada por el mismo "Javis" a un amigo en Tepito para que estuviera escondida- así comohaber despojado a Norma de 10 mil pesos. De ella sólo sabe que trabaja en una tintoría.

Norma pudo "comprobar" que fue asaltada gracias a la presentación de su testigo con solvencia económica, es decir, a Fernanda Islas.

El plan salió perfecto. Édgar no volvió a caminar por las calles.

El padre de Edgar, según cuenta, cree que su hijo fue acusado "más fácilmente" porque Fernanda tuvo acceso a la demanda del acusado, la pudo leer.

"Yo la vi en el MP, le dieron permiso en la agencia de sentarse frente a la computadora. Pude ver también cómo esa mujer tiene amistades allí, se trataba muy bien con todos." La familia también fue hostigada con amenazas del tono: "Ya cálmense porque se los va a cargar la chingada". Fueron llamadas telefónicas que los progenitores de Édgar recibieron en su domicilio.

Sobre el caso, Alejandra Barrios tuvo conocimiento, sabía que Muñoz era inocente y que su hijo Alejandro tramó el robo por la sospecha de que el inculpado había sustraído 400 mil pesos de la casa de Antuna. Así se lo dijo vía telefónica a la madre de Édgar, quien pidió ayuda a Barrios para que su hijo fuera liberado. La lideresa se negó y le dijo: "nada puedo hacer, porque mi hijo me pidió que no me metiera".

Sin hijo en casa, con 175 mil pesos gastados hasta el momento en la defensa legal de dos abogados - lo que ha representado vender las placas de un taxi, entre otros objetos personales-, se les pregunta a los padres si temen que quieran perjudicarlos más. Ellos responden: "Miedo de los Barrios ya no tenemos", pero lo que más lamentan es que Édgar Ulyses tiene 24 años y que no podrá concluir su carrera en el Politécnico. Y éste, sin testigos y ningún elemento a favor que le pueda salvar, al menos que el alguien "desenmascare al grupo" ante las autoridades, espera los pocos días que faltan para escuchar su sentencia penal en el Reclusorio Preventivo Norte.



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