Los productores de nopal, pesimistas ante precios
Pocos deciden dar el siguiente paso; los que lo hacen saben que arriesgan una inversión, pero no hay demasiadas alternativas, sobre todo cuando las ganancias no son muchas y la sobreoferta abarata el precio del nopal. Hay ocasiones en que la verdura se vende tan barata como a cinco pesos el ciento, eso sucede sobre todo entre febrero y agosto de cada año. Es la temporada de alta producción, cuando hay mucho nopal en el mercado. La oferta es muy alta, los competidores son demasiados; tan sólo aquí, en Milpa Alta, 7 mil 500 campesinos se dedican a la siembra del nopal, con una cosecha de 250 mil toneladas al año, lo que convierte a esta zona rural del Distrito Federal en la principal productora del país. Y es que en toda la República, la producción anual de la verdura asciende a 300 mil toneladas. Pero la competencia ha provocado que muchos campesinos intenten ir más allá; el siguiente paso es dejar la venta tradicional de nopal crudo para industrializarlo y elaborar otros productos como jabones, champú, gel o cosméticos. Desde hace 12 años comenzó el experimento; una primera empresa llamada Nopales Azteca industrializó su producción, a tal grado que logró su exportación, a España y próximamente a Estados Unidos, narra Efrén Enríquez Soriano, director general de Desarrollo Delegacional en Milpa Alta. La exportación, por cierto, no es muy alta, representa tan sólo 2 por ciento del total de la producción anual. Y aun son pocos los quieren buscar otro mercado para su producto. La razón: "Hay una resistencia al cambio por parte de los productores, además de que temen al financiamiento externo, por la idea de que se pueden endeudar y perder sus tierras", expone Arturo Miranda, responsable del centro de vinculación empresarial de la Secretaría de Desarrollo Económico. Está conformada por 30 socios, todos ellos pequeños productores de nopal en la comunidad de Santa Ana Tlacotenco, en la delegación de Milpa Alta. Su producción es de nopal envasado y de productos para baño; su mercado lo representan tiendas naturistas, algunos restaurantes y estados del país como Chihuahua, Oaxaca y Veracruz. Procesan 45 kilos por turno al día de la verdura, pero es poco, explica Ricardo Rosas Flores, directivo de la empresa, quien expone que esta limitación les ha cerrado las puertas a nuevos mercados, incluido el extranjero. A ello se suma una poca cultura de consumo de nopal entre los mexicanos, y la necesidad de vender el producto final a un precio más barato del que podría ofrecerse, como una estrategia para hacerlo más atractivo. Los campesinos dueños de Hueyetlahuilli Tlacotense buscan por eso incrementar su capacidad de producción de nopal y la idea proyectada es elevarla 40 veces, para transformar 1.8 toneladas de nopal por turno al día. Para ello han tocado puertas, con éxito. Obtuvieron diversos préstamos en la Sedeco, en la Secretaría de Economía federal, en el Instituto Nacional Indigenista (INI) y otras instituciones. Han comenzado ya la edificación de una gran planta agroindustrializadora, de mil 400 metros cuadrados que les costará 17 millones de pesos. Con lo que produzcan cuando opere la planta, los costos de fabricación se reducirán y entonces sí, podrán extender su mercado hacia el extranjero. La idea es cubrir los estados fronterizos de Estados Unidos, dice Ricardo Rosas. Ya han realizado estudios de mercado y detectaron que existe un gran número de connacionales dispuestos a comprar con agrado los productos que ofrecerá Hueyetlahuilli Tlacotense, la sociedad de producción que es "la luz grande a la orilla del breñal".
Los que se han animado
De entre los que se han animado a industrializar su producción de nopal se encuentra una empresa que surgió hace tres años. Tiene el nombre náhuatl Hueyetlahuilli Tlacotense ("luz grande a la orilla del breñal").





