Fallece "El Señor de las Muñecas" en Xochimilco
La sirena del lago de Xochimilco, a la que tantas veces le había cantado don Julián para que no se lo llevara, escuchó por última vez la voz de "El Señor de las Muñecas", segundos antes de que se ahogara. En su choza de chinami, carrizo, ramas de ahuejote y zacatón, sólo quedaron sus muñecas, las que en un sueño profundo no lograron ahuyentar los malos espíritus de los que él tanto se cuidaba. Julián Santana Barrera, originario del barrio de La Asunción, conocido por su colección de muñecas que recogía de la basura y reparaba para luego colgarlas en su chinampa falleció a los 80 años, solo, sin más compañía que las mulitas que él mismo hacía con hojas de maíz y las cruces hechas de madera que guardaba en una de sus chozas. La gente lo describe como un ermitaño, el mismo que en una época recorrió los barrios de la delegación para pregonar la palabra de Jesús y en las esquinas platicaba con Dios. Por mucho tiempo "El Señor de las Muñecas" se negó a hablar con los medios de comunicación que querían entrevistarlo y conocer su historia. Sus únicos contactos con la sociedad eran su hermana y su sobrino "El Chope", quién lo descubrió sin vida. Era un día común y corriente, relata su sobrino, "temprano sacamos el agualodo y después se fue a la parte de atrás y se puso a pescar con anzuelo, como siempre lo hacía". "Ya lo tengo, el que se me había escapado", gritó don Julián mientras sostenía entre sus manos un pescado, el mismo que se le había zafado del anzuelo en tres ocasiones. Luego de eso, le comentó a "El Chope" que la sirena le había estado llamando porque se lo quería llevar y le dijo que le iba a cantar para que no se lo llevara, porque ya en otras ocasiones le había permitido seguir viviendo a cambio de sus cantos. Sin embargo, ahora no fue así.





