Golpes en Iztapalapa durante operativos
Los meseros y otros empleados se negaban a abandonar el lugar; decían ser más de 90 y amenazantes aseguraban que impedirían a los funcionarios de la delegación Iztapalapa cerrar la discoteca. Cumplieron su advertencia de liarse a golpes. Da cuenta de ello el enfrentamiento con elementos del Cuerpo de Granaderos. Segunda noche de operativos contra ?giros negros?... Durante la acción hubo un detenido, presunto hermano del dueño del giro, quien luego se escapó de los dos policías que lo trasladaban a la agencia 20 del Ministerio Público. Nada de lo argumentado por las autoridades, decían los trabajadores, era cierto. El establecimiento, denominado ?El Paraíso del Abuelo?, era clausurado por permitir el acceso a menores de edad y contar con medidas de protección civil insuficientes. Pero los meseros argumentaban. Decían que los dos menores habían sido ?sembrados?, que había extintores suficientes y salidas amplias para un aforo de 700 personas, aunque de acuerdo con la delegación, en este local se ha dejado entrar a más de mil 500 parroquianos en una noche. ?Ni ma..., no vamos a permitir que nos quiten nuestra fuente de empleo?, gritaban algunos meseros apostados al fondo de la discoteca, durante el operativo del viernes. Mientras en la barra los verificadores elaboraban el acta de clausura. Habían pasado dos horas y media desde que las autoridades delegacionales intervinieron en este local semivacío. El ambiente se tensaba. Funcionarios delegacionales temían que los empleados de ?El Paraíso del Abuelo? pidieran apoyo de vecinos de la zona. Surgían rumores de personas armadas, de colonos dispuestos a amotinarse en favor de ?los abuelos?. Intervino por ello la fuerza pública. A las calles 5 de Mayo y Matamoros, en la colonia Santa Cruz Meyehualco, llegaron granaderos, grupo ?Álamo?, policías judiciales y preventivos. Ingresaron a 00:40 horas del sábado, con escudos y toletes, algunos con pistola y armas de alto poder en mano. Convertían al lugar en un búnker y los meseros parecían intimidarse. Funcionaba la medida. Los trabajadores de la discoteca declinaban en sus amenazas y se retiraban en paz, cabizbajos, pero un vez afuera se reorganizaron, azuzaban a quienes permanecían afuera, expectantes. Un grupo de 20 se lanzó en un ataque sorpresivo contra los granaderos que custodiaban la entrada. Los escudos resistían el embate, las piedras que se lanzaban hacia el interior. Gritos, palabras altisonantes de ambos mandos. Resistan, se ordenaba a los uniformados vencidos en número. Pero llegaron los refuerzos. Desde afuera otros granaderos daban vuelta en la esquina de la calle 5 de Mayo. Contraatacaban al grupo; correteaban a los meseros que escapaban por la calle de Matamoros. ?¡Más escudos, más escudos!?, y los granaderos se formaban en fila frente al antro, en tanto, desde el fondo de la calle los trabajadores tomaban piedras. Una nueva corretiza y sólo un detenido, Miguel González ?presunto hermano de Joel González Aldana, dueño del local? quien a las puertas de la agencia 20 del MP se escapaba de los uniformados que lo custodiaban. A la una de la mañana se cerraba el antro, el único de la noche en esta delegación, también con el que más se ha padecido para clausurar, dentro de la jornada ?Seguridad para nuestros jóvenes?. Mujeres no mayores de 25 años son las encargadas de poner el ambiente. En su mayoría de provincia, no se intimidan e invitan a pasar al mejor postor. Esta vez, les cayó ?la tira?. Se formaron y se arrinconaron. Tenían miedo, creían que serían detenidas. Ante la presencia de la autoridad jalaban continuamente sus minúsculas faldas de donde asomaban sus infantiles gluteos. Sus rostros cambiaron. Ya no reían y no se movían cadenciosamente como unos minutos antes lo hacían por unas monedas. Aquí la cerveza cuesta 20 pesos con dama, pero también se ofertan piedras y cubetas, cuyo precio disminuye en 50 por ciento en las primeras horas de la mañana o al mediodía. La fiesta nunca para. Después de todo, ambos sitios cuentan con la protección de los mejores custodios. De entrada te recibe San Judas Tadeo, la Virgen de Guadalupe y San Martín de Porres, altares que contrastan con el decorado de la barra, donde penden cuadros de mujeresdiablo y un gato negro es el único compañero del cantinero. ?Suspensión de actividades por violar las disposiciones reglamentarias en vigor?, rezan los sellos puestos por la delegación Cuauhtémoc. Después de ello, sólo quedaron afuera los integrantes de ?sunyase? con sus instrumentos musicales, el cantinero y el gato.
Operativo Merced
Una bruja encerrada en un circulo es lo primero que logra acaparar los ojos en ambos centros de espectáculos. Es el logotipo que usa Antonio Valencia, propietario de ?La Víbora? y ?La Corneta?, centros nocturnos ubicados en la Merced, ambos denunciados por corrupción de menores, venta de drogas y prostitución, pero clausurados la madrugada de ayer por operar en total clandestinidad y al margen de toda normatividad.





